Las preocupaciones por las fiestas de fin de año debido a la falta de ingresos producto del desempleo o por pasar las fiestas con la ausencia de un ser querido que partió de este mundo son los detonantes del estrés navideño.
En la sala de emergencias del hospital Mario Mendoza el número de atenciones diarias ha pasado de 20 a 40 debido al incremento de las preocupaciones de los ciudadanos.
El estrés es la tensión física y emocional que se produce como respuesta a una presión externa o interna.
Aarón Rordríguez, psiquiatra encargado del área, indicó que en esta temporada la afluencia de pacientes crece debido a las presiones del consumismo, propias de la temporada en las personas que no cuentan con una fuente de ingreso.
'Estas preocupaciones se traducen en tristeza y angustia, que se reflejan en el organismo con problemas para respirar, manos dormidas o insuficiencia cardíaca debido a un síndrome ansioso', afirmó el médico.
Estos problemas, de no ser tratados, pueden afectar la salud de las personas que se sumergen en la depresión hasta el punto de afectar su desempeño en las actividades diarias. Si el estrés es excesivo resulta agotador. Los síntomas de estrés agudo son: tensión y contracturas musculares, dolor de espalda y problemas digestivos como diarrea, estreñimiento, acidez de estómago, reflujo gastroesofágico y síndrome del intestino irritable.
'Yo diría que más que una enfermedad es una descompensación en los nervios debido al proceso de adaptarse a una situación de cambio de estatus o sentimientos encontrados al percatarse de que su ser amado nunca más compartirá esta fecha especial en familia', afirmó Rodríguez.
Lo importante, según el galeno, es que después de someterse a un tratamiento médico las personas retomen su ritmo de vida normal y desahoguen la carga emocional en actividades de entretenimiento o físicas. Inscribirse en un gimnasio, salir a caminar, viajar o salir con amigos pueden ser algunas de las actividades alternativas para salir del ciclo depresivo. El objetivo de estas actividades es principalmente enfocar la mente en otros sucesos alejados de los sentimientos que causan alguna presión emocional.