Tegucigalpa

Fabricantes de alegría para niños pobres

Una familia completa se dedica a elaborar juguetes para niños pobres con residuos de madera y latas viejas que ya nadie ocupa. Su labor es regalar sonrisas

19.07.2011

Lo que iniciaron como un juego hoy les sirve para ganarse la vida y transmitir alegría a decenas niños pobres. El carpintero Jorge Espinal Varela, de 43 años, ha conformado un buen equipo con sus cinco hijos, cuatro varones y una mujer, para dedicarse a la fabricación de juguetes con desperdicios de madera y otros artículos que nadie creería capaces de sacar sonrisas del rostro de un niño.

Su labor
Hace más de dos años que este padre y sus vástagos trabajan en su taller de carpintería ubicado en la colonia Ramón Amaya Amador. Los menores aprovechan su tiempo libre, después de salir de clases (dos en el colegio y el resto en la escuela), para ayudar a su progenitor a llevar la pesada carga en la casa, ya que su madre tomó la determinación de abandonarlos.

Espinal y sus hijos Henry Fabián, Juliana, Johnatan Saíd, Jarvin y Marlon han conformado un buen equipo de trabajo. Mientras unos fabrican los vehículos, otros se encargan de pintarlos.

En otro lado de la casa, la niña se encarga de cocinar los alimentos y de lavarles la ropa, aunque de vez en cuando se suma a la actividad.La especialidad de la familia es hacer buses, camiones, cabezales, furgones y carros distribuidores de refrescos, pero también en ocasiones especiales como el Día de la Madre, elaboran adornos con oraciones especiales para la ocasión.

Al completar los 25 carros, los niños se suben a un autobús del transporte urbano y salen en grupo con destino a los mercados a venderlos a precios que oscilan entre los 60 y 80 lempiras, dependiendo del tamaño, estilo y calidad del juguete.

'Cada uno sabe ya cuál es el estilo de carro que va hacer', dice Espinal Varela, mientras acomoda varios de los juguetes sobre una mesa de trabajo para darles los últimos retoques.

Sus clientes son padres de familia de escasos recursos económicos, ya que los precios están al alcance de todos los bolsillos, según afirma con una sonrisa.

Limitaciones
La carencia de materiales es la principal limitación que enfrenta esta familia para realizar el trabajo que les sirve para ganarse la vida honradamente.'Nos hacen falta herramientas, madera y pinturas, pero trabajamos con lo poco que tenemos para ganar, aunque sea un poco de dinero para costearnos los estudios y comprar la comida', expresó Jhonatan Said.

Relató que hace varios meses unos políticos del Partido Liberal prometieron llevarles algo de materia prima, pero todo quedó en promesa, porque aún siguen esperándoles.

Prosiguió que ya tienen más de dos años de dedicarse a esa labor en su tiempo libre y que 'todo comenzó como un juego, porque mi papá nos hizo unos carritos a nosotros, pero después decidimos aprender a fabricarlos y empezamos.

Con esto nos ayudamos; unos nos quedamos armando los carritos, otros salen a vender y pienso continuar en esto y después fabricar más'.'Necesitamos apoyo, que nos ayuden aunque sea con la maderita, clavos y pintura' comentó Jhonatan Said.

Optimismo
Y es que, al parecer, Jorge se ha encargado de inyectarle optimismo a todos sus hijos. Este hombre luchador asegura que a pesar de las dificultades que tenga que enfrentar y de las limitaciones que deba superar, no dejará de hacer esta labor que además de ser el sustento de su familia, también se ha convertido en la alegría de muchos niños que por ser de escasos recursos no tienen la oportunidad de disfrutar a menudo de juguetes como lo que hay en las grandes tiendas del país.

'Sé que los carritos que hacemos mis niños y yo le sirven a otros para darles un poco de alegría. Todos los niños tienen derecho a ser felices. v y a mí me enorgullece contribuir con eso', dice este incansable trabajador.