Las fuentes de agua en la capital son escasas, con apenas dos embalases y una fuente agua superficial, el suministro del vital líquido a diario es una utopía.
Así de claro dejó el panorama de abastecimiento para el Distrito Central el jefe de operaciones del Servicio Nacional de Acueductos y Alcantarillado (SANAA), Tomas Romero.
El funcionario reveló que la producción cae estrepitosamente cada año y que la entidad no tiene capacidad para llevar el suministro a unos 200 sectores que no reciben agua potable.
Romero detalló que el ente autónomo solo ofrece el servicio al 60 por ciento de los 896 barrios y colonias de la capital, lo que deja fuera del sistema de distribución a unos 400 mil capitalinos que ni siquiera tienen acceso a un pegue de tubería en sus hogares.
En número de hogares representan 50 mil los que no tienen acceso a este derecho fundamental de todo ser humano.
Crítico panorama
Mientras la demanda crece a un ritmo acelerado, solo en el Distrito Central este repunte anual es de un dos por ciento, que se traduce en unos 20 mil nuevos abonados al sistema.
Este déficit es impulsado por el crecimiento anual de los nuevos habitantes que emigran del campo a la ciudad.
“Cada vez es más difícil cubrir la demanda del vital líquido, esta es la cruda realidad que encontramos en la capital, alguien ha dicho que las guerras vendrán no por el pleito del petróleo sino por el agua”, argumentó Romero.
El funcionario externó que ni siquiera en invierno se logra cubrir con la demanda de los capitalinos, mucho menos en verano, por lo que desde ya se deben tomar medidas.
Es por ello que anunció la puesta en marcha de una readaptación del calendario de distribución para esta época, en la cual se espera que el fenómeno de El Niño deje una ola de calor, que desate temperaturas de hasta 32 grados centígrados.
Baja la producción
Las primera señal de alerta es la baja producción que presentan todas las fuentes de generación de agua para la ciudad, represas, plantas y pozos, que pasan de 3.5 metros cúbicos por segundo en invierno a 2.9 metros cúbicos durante el verano.
“Estamos en constante plan de racionamiento para que la situación no sea tan dramática. La mayoría de las colonias reciben el servicio día de por medio, pero hemos llegado al extremo de abastecer una vez cada seis días, que es el caso de las colonias que se abastecen de la planta de El Picacho”, informó Romero.
La reducción de los horarios de distribución se debe a la sequía que sufren las fuentes superficiales de El Picacho, Sabacuante y Tatumbla, que abastecen a un 15 por ciento de los 130 mil abonados del SANAA.
Para el caso, la fuente de El Picacho, que tiene una capacidad instalada de producción de 1,200 litros por segundo, a la fecha genera 700 litros por segundo. Se espera que en la etapa crítica del verano alcance un mínimo de 300 a 250 litros por segundo.
Las autoridades del SANAA no descartan que se replique la distribución del servicio del año anterior, cuando se redujeron cuatro horas, el calendario de servicio.
La medida generó la falta del suministro en las partes altas de algunas colonias como Las Palmas, Brisas del Valle, La Esperanza, Kennedy y Hato de Enmedio, y varios sectores de salida al norte.
Las medidas
A fin de garantizar el suministro de agua hasta la llegada del invierno, el gerente del SANAA, Luis Eveline, informó que la medida más a la mano es racionalizar el recurso hídrico, algo que entraría en vigencia a partir del 1 de abril próximo.
La nueva programación de los horarios de distribución irá acompañada de una campaña de protección del recurso, agregó.
Además, no se descarta aplicar el plan de multas por desperdicio del vital líquido, multas que el año pasado se fijaron en 500 lempiras en la primera ocasión, 1,200 por segunda vez y el corte definitivo a la tercera denuncia.
En 2013 se recibieron unas 100 denuncias, lo que generó un ingreso de 50 mil lempiras al ente autónomo. Eveline aseguró que procuraran que los racionamientos sean lógicos y sistematizados a fin de atenuar el impacto en la población.
Además, que hará la distribución con tanques cisterna en las zonas periurbanas para paliar la sequía.
Empero, el SANAA solo dispone de una flota de 12 cisternas para cubrir unas 200 colonias afectadas, las que han estado históricamente condenadas a comprar el vital líquido a costos elevados de entre 40 y 50 lempiras el barril.