Tegucigalpa

EL HERALDO cambió útiles por sonrisas

Don Lápiz y Don Borrador equiparon también con zapatos a los niños de Naguara, El Paraíso.

20.04.2013

Atravesar calles de terracería, enormes polvaredas, y el inclemente sol, no significó ningún impedimento para que Don Lápiz y Don Borrador llegaran a la aldea de Naguara en el municipio de Morocelí.

En esta lejana comunidad de extensos campos labrantíos, arados y ganado, ubicada a 130 kilómetros al oriente de la capital, Soli-Diario y la Maratón del Saber le garantizaron la continuidad del año escolar a 24 niños de la escuela Francisco Morazán.

Y es que, al parecer, a mayor distancia, mayores son las dificultades de los padres para enviar sus hijos a recibir el pan del saber.

Es así que ante tal precariedad, EL HERALDO, se internó en esta paradisiaca aldea para llevar alegría y felicidad a los pequeños estudiantes.

En esta recóndita comunidad donde los recursos económicos de las familias son limitados, el futuro de la niñez desemboca en el trabajo diario del cultivo de la tierra.

Sin embargo, en esta oportunidad Soli-Diario se hizo presente al lugar para cambiar la historia y entregarle a los 24 alumnos cuadernos, lápices, colores, zapatos nuevos y calcetines.

Mañana de aventura

Como de costumbre, la llegada sorpresiva del vehículo lleno de cajas despertó la curiosidad de los niños.

La aparición de los famosos personajes de EL HERALDO fue el primer destello de alegría en los rostros de los niños.

Risas, carreras, juegos y mucha diversión se encargaron de llevar hasta la recóndita comunidad los singulares personajes de la Maratón del Saber.

No obstante los juegos debieron de parar, pues la atención de los pequeños se centró en la preparación de los paquetes que en unos minutos recibirían.

En cada entrega las necesidades de los alumnos están a flor de piel, la historia de zapatos rotos, piel curtida del sol, uniformes remendados con hilos gruesos y de varios colores son entre otras cosas el común denominador de la realidad educativa de este rincón hondureño.

La entrega

Anciosos, humildes, pero llenos de sueños e ilusiones por ser profesionales, los niños se prepararon para recibir cada uno su kit educativo.

El paquete de útiles fue enviado por empresas solidarias. Los zapatos fueron una donación de la Fundación Buckner Honduras que por primer año dice presente a la misión de EL HERALDO de erradicar la deserción escolar.

Uno de los más sorprendidos y agradecidos por el enorme presente fue el maestro Jorge Ramón Herrera.

Y es que en su estadía durante más de 20 años al frente de las labores educativas de esta comunidad ninguna empresa se había tomado la responsabilidad de garantizar la educación de los alumnos.

“Esto sí es una inmensa alegría, gracias a EL HERALDO por haber visitado nuestra escuela y asegurar la continuidad de la educación de los alumnos”, mencionó muy emocionado.