Tegucigalpa

El director de Transporte padece suplicio del servicio

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01.11.2015

Tegucigalpa, Honduras

“Ese tubo del que me agarré estaba asqueroso”, comentó Yovanny Dubón, titular de la Dirección General de Transporte (DGT), después de bajarse de un bus amarillo del servicio regular.

Y es que una cosa es conocer las quejas de los usuarios y otra diferente es compartirlas con ellos en los asientos.

Puntual a la cita, llegó el director, quien con la mejor disposición aceptó el reto del EL HERALDO de abordar dos unidades y convertirse en un pasajero más por un día.

Un bus “ejecutivo” lo esperaba en una terminal ilegal montada por los conductores a inmediaciones del Hospital del Tórax: 'No tendrían que estacionarse aquí”, murmuró Dubón antes de abordar.

A paso lento el chofer comenzó su ruta, no sin antes encender el radio para “deleitar” a los usuarios con el reggaetón, mientras de la puerta se enganchó un cobrador, un hecho, por cierto, prohibido.

“No me caben las rodillas, la música va suave, pero no creo que sea de su agrado”, apuntó el director mientras señalaba a dos ancianos.

Un par de metros adelante y ante la mínima señal de parada comienzan abordar más personas, el director interrumpe “mire, de eso se trata, las personas son las principales contribuyentes para que los abusos se cometan”, dijo.

El conductor pisa el acelerador a fondo e inicia una pequeña pelea al volante “peleando línea van ya, otra cosa que no debería ser”, replica molesto Dubón.

De pronto un nuevo frenazo, esta vez en otra terminal ilegal a inmediaciones del puente de la colonia San Miguel, Dubón observa y cuenta los buses en cola.


'Pienso que los usuarios del transporte público merecen un mejor servicio de los transportistas'.

Yovanny Dubón, director de Transporte

“1,2...7, esta terminal la vamos eliminar, es un hecho”.

El bus llegó a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), pero el recorrido del director debe continuar, ahora en uno de los buses amarillos.

Un golpe de realidad

De inmediato subió las gradas y se acomodó en la parte central de la vieja unidad, “me remonte a mi época de estudiante, viajaba de la Kennedy a la UNAH”, indicó.

Y a paso de “tortuga” el vetusto bus arrancó, bajo dos similitudes, reggaetón y cobradores, esta vez tres.

“Cremitas, cremitas a dos pesos”, gritaba un menor dentro de la unidad, Dubón, ante el inminente calor por no estar bajo el aire acondicionado, se vio tentado a comprar.

“Quiere una, ve ya se tiró, me dieron ganas por la calor”, expresó mientras su mirada se mostraba inquieta al observar la lentitud del recorrido.

Unos metros más adelante, una persona lo reconoce, ¿qué hace aquí doctor, tratando de entender al usuario?, Cuestiona. “Estos buses son viejos, las quejas van a ser muchas”, comentó la señora.

La unidad finaliza su recorrido frente a un rotulo que dice: “No estacionar”.