Las áreas deforestadas del Parque Nacional La Tigra tendrán un nuevo aire de vida en los próximos días.
Luego de la campaña realizada por la Fundación Amitigra, hace menos de un mes, los resultados ya comienzan a surtir efecto.
Ayer se firmó un convenio de cooperación entre el grupo Vesta, Fundación Amitigra y el Instituto de Conservación Forestal (ICF) para mejorar las instalaciones del parque.
Entre los objetivos del convenio figuran los compromisos de impartir charlas informativas en educación ambiental y la integración de 3,000 voluntarios entre empleados y clientes de la organización en la siembra de árboles y limpieza.
Lorena Facussé, presidenta de grupo Vesta, consideró que la idea es crear un efecto multiplicador, entre los empleados de la empresa, clientes y la sociedad en general.
“El objetivo es hacer consciencia en la población y en nuestra empresa de la necesidad de conservar las áreas protegidas y las fuentes de agua”, afirmó.
Entretanto, el presidente de Fundación Amitigra, Juan Ferrera, indicó que solo con la participación de todos los ciudadanos se podrá preservar la vital reserva biológica.
Añadió que conservar y aumentar las capacidades de este espacio es una obligación de toda la población.
“La Tigra es responsabilidad de todos, este podría ser el inicio de muchos logros”, dijo.
Por su parte, José Antonio Galdámez, director del ICF, estimó que en la zona se podría iniciar una siembra de más de 10 mil plantas por hectárea.
La tarea del instituto de conservación será definir el área devastada e iniciar el proceso de raleo y limpieza.