Tegucigalpa, Honduras.- El paso del tiempo, las lluvias y la falta de mantenimiento están pasando factura a las antañonas viviendas del centro histórico de Tegucigalpa, donde varias edificaciones construidas con adobe y materiales tradicionales muestran daños estructurales que cada día se deteriora.
Una de estas construcciones se encuentra en las cercanías de la antigua Penitenciaría Central, donde las paredes de adobe presentan desprendimientos, grietas y partes de su estructura prácticamente destruidas.
El inmueble evidencia el avanzado deterioro de las casas antiguas de la capital y las paredes se desmoronan poco a poco sin que se observe una intervención para evitar su colapso.
La situación también alcanza al emblemático edificio donde funcionó el negocio Chinda Díaz, que después del incendio registrado en julio de 2025 quedó prácticamente abandonado y, desde entonces, sus paredes continúan deteriorándose.
Aunque el inmueble fue uno de los establecimientos comerciales más conocidos del centro de Tegucigalpa, las estructuras que sobrevivieron al siniestro permanecen expuestas a las condiciones climáticas y al paso del tiempo, sin que se concrete su restauración.
Y es que en diferentes calles y avenidas del casco histórico se observan viviendas con fachadas deterioradas y techos destruidos con parte de sus estructuras que han cedido.
Muchas de estas construcciones conservan características arquitectónicas de otras épocas y forman parte de la memoria histórica de Tegucigalpa. Sin embargo, la falta de mantenimiento amenaza con borrar esos testimonios de la evolución urbana de la ciudad.
De acuerdo con registros divulgados por la Gerencia del Centro Histórico de la Alcaldía Municipal del Distrito Central, en la capital se contabilizaban alrededor de 375 edificaciones antiguas, de las cuales 329 son propiedad privada.
El Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH) ha señalado en ocasiones anteriores que los propietarios tienen la responsabilidad de conservar sus inmuebles y cumplir los lineamientos técnicos establecidos para su intervención.
No obstante, mientras las responsabilidades de conservación recaen principalmente en los dueños, varias construcciones continúan deteriorándose y algunas ya presentan daños visibles que representan un riesgo para quienes transitan por sus alrededores.
La preocupación es que, si no se adoptan medidas oportunas, las edificaciones que todavía conservan parte de su estructura original terminen convertidas en escombros, con la consecuente pérdida de elementos arquitectónicos que forman parte de la identidad capitalina.
Ante esta situación, el llamado es al Instituto Hondureño de Antropología e Historia y a la Gerencia del Centro Histórico de la Alcaldía para que refuercen las inspecciones, den seguimiento a los inmuebles deteriorados y promuevan acciones que permitan proteger el patrimonio arquitectónico de Tegucigalpa y Comayagüela.