Tegucigalpa

Capitalinos aprovechan la noche para recibir atenciones en triajes

Sin largas filas, menos ojos y dedos que apunten para juzgar y menor riesgo de contagio por las aglomeraciones, así son las características exclusivas del pesado turno C en los triajes

11.08.2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS.-Dos siluetas salen de la oscuridad, con un paso tímido pero firme llegan hasta la entrada del triaje del Instituto Nacional de Formación Profesional (Infop).

Pese a que ya no es hora de circular, en el portón la luz tenue revela el amor de una madre afligida que acompaña a su hijo, un joven pálido que denota nervios y sospechas de alojar al covid-19 en su cuerpo.

Tras ingresar, de manera inmediata reciben atención, el joven apunta mucha ansiedad, su pie no para de agitarse mientras sus manos sostienen un celular. Su madre se mantiene cabizbaja con su mirada fija, por poco perdida.

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Casi vacío el lugar produce eco, el personal aprovecha para tomar un suspiro sin bajar la guardia. Envueltos en sus trajes azules solo ellos se reconocen, su sacrificio los limita hasta para hacer sus necesidades fisiológicas, por seguridad algunos prefieren no utilizar los sanitarios.

Entre una atmósfera de suspenso, saben que en cualquier momento puede llegar un paciente que urja estabilización.

La melancólica jornada entre la noche y madrugada pone a prueba la vocación del personal médico que se desvela mientras recibe a cuentagotas visitantes.

La afluencia es baja pero constante. Cinco médicos, cinco enfermeras y dos microbiólogos es el equipo que en promedio atiende durante ocho horas del turno C desde cuatro a 75 pacientes.

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El ambiente del turno C

EL HERALDO recorrió los triajes de la ciudad para conocer de cerca sobre las atenciones del turno C. En el Infop, el coordinador Juan Carlos Guevara detalla que las atenciones nocturnas disminuyen y más cuando llueve. La baja se refleja igual en los cinco triajes de Sinager y en el que coordina la Alcaldía.

En la misión, este rotativo habló con Ana Figueroa, una de las enfermeras en primera línea en el triaje del Centro Cristiano Internacional (CCI).

La licenciada en Enfermería reveló que la mayoría de pacientes que llega por las noches son personas que sí necesitan estabilización y aprovechan la poca afluencia y penumbras para pasar desapercibidos y esquivar el inevitable estigma que sufren como infectados.

A esa hora, los nervios son el eterno acompañante de los capitalinos. Para apaciguar su pánico reciben toda la atención necesaria.

“A veces solo es nervio, cuando se les dice que son negativos su cara cambia de inmediato, si son positivos les damos ánimos y apoyo psicológico”, reveló.

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Algo que se vuelve común, según la enfermera, es que a veces los pacientes necesitan ser trasladados a un hospital, pero ellos se niegan.

“Tuvimos un caso, para convencerlos vestimos con equipo de bioseguridad a él y su esposa, luego se fueron al Hospital San Felipe”, comentó.

Los roles les indican horarios rotativos, sin importar la jornada, el personal con dedicación y sacrificio atiende a todos los que llegan y claman ayuda.

El informe de la Oficina del Comisionado Especial para la Atención del Covid-19 reportaba hasta el 9 de agosto que los seis triajes han atendido a 41,117 personas y han entregado 9,713 tratamientos MAIZ.

En las zonas ya aplicaron 24,330 pruebas, de ellas 11,572 resultaron positivas.