Un doble riesgo enfrentan los habitantes del bario Buenos Aires.
Y es que una caja receptora de aguas lluvias, ubicada en la pendiente de la calle principal, permanece abierta y se convierte en una laguna.
El agua que corre vuelve derrapante el pavimento, por lo que los conductores no solo corren el riesgo de caer en el agujero, sino de provocar un accidente si les fallan los frenos a sus vehículos.
La alcantarilla, aparte de imposibilitar el libre tránsito vehicular en uno de sus carriles, obliga a los conductores a invadir el carril contrario a expensas de provocar un accidente.
La caja receptora cubre un 50 por ciento de la vía de ascenso y ello cierra por completo el paso vehicular de ingreso a Buenos Aires.
El problema es que la caja de aguas pluviales está colapsada de basura y piedras.
'Con el invierno nos vimos en alas de cucaracha. Teníamos problemas para circular por esta vía que se pone lisa como un jabón', comentó don Julio Amador, un conductor de taxi de la zona.
Desde el invierno que recién pasó la caja ha permanecido llena de lodo y sedimento. Ahora es utilizada como depósito de basura por los transeúntes que frecuentan el lugar. Los afectados hacen un llamado a la Alcaldía Municipal.