Tegucigalpa, Honduras.- Antes de que muchos capitalinos comiencen su jornada, Luis Manuel Salgado ya recorre parques, bulevares y espacios públicos de Tegucigalpa.
Desde hace 14 años integra el equipo de limpieza de la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC), una labor silenciosa con la que contribuye a mantener limpia la capital para quienes la habitan y la visitan.
Cada día recorre sectores como El Guanacaste, el parque Finlay, el parque Valle y, en ocasiones, el parque La Concordia. Sin embargo, al iniciar su jornada, suele encontrarse con una realidad que lo indigna: desechos fisiológicos dejados por personas en áreas destinadas a la recreación.
La situación no solo deteriora la imagen de estos espacios públicos, sino que también obliga al trabajador a extremar las medidas de limpieza debido al riesgo de contaminación al que se expone.
"Ahorita venimos de limpiar las canchas, allá por Guanacaste. Horrible, ni quiera Dios. Tuve que asear un montón de excremento de personas que dejaron ahí", relató Luis Manuel mientras sostenía la escoba que lo acompaña todos los días.
Salgado contó a EL HERALDO que, después de realizar estas labores, debe lavarse cuidadosamente las manos y limpiar los utensilios que utiliza para reducir el riesgo de contraer enfermedades. Además, explicó que, ante la falta de equipo adecuado, en muchas ocasiones debe improvisar con materiales que encuentra entre la basura.
"Yo ando con grandes ganas de decir muchas cosas, pero tengo que respetar. Y eso es lo que pasa con el hondureño: no respetamos la comunidad, no respetamos la capital", lamentó.
Para Salgado, la falta de conciencia ciudadana ha convertido algunos espacios emblemáticos de Tegucigalpa en sitios donde las personas hacen sus necesidades fisiológicas, una práctica que afecta la imagen de la ciudad y dificulta el trabajo de quienes, como él, dedican sus días a mantener limpios los espacios públicos.
Urinaderos públicos
Ante esta problemática, la Dirección del Centro Histórico de Tegucigalpa impulsa un proyecto para instalar urinarios públicos en puntos estratégicos de la capital, con el propósito de reducir que paredes, aceras y edificios patrimoniales sean utilizados como baños.
La directora del Centro Histórico, Ana Castro, explicó que la iniciativa busca atender una situación que durante años ha afectado la imagen urbana y las condiciones de salubridad en los espacios públicos.
"Estamos trabajando en un proyecto de instalación de urinarios públicos con un esquema sencillo que nos permita evitar uno de los problemas fundamentales que hemos tenido durante años: que muchas personas orinen en las paredes", expresó Castro.
La funcionaria indicó que el proyecto pretende ofrecer una alternativa a quienes transitan por el centro de la ciudad, al tiempo que contribuirá a proteger el patrimonio histórico y a reducir las condiciones insalubres que diariamente enfrentan los trabajadores encargados de la limpieza de calles, parques y plazas.
Señaló que uno de los puntos donde más se evidencia esta problemática es la iglesia San Francisco de Asís, uno de los edificios históricos más antiguos de Tegucigalpa, donde las paredes y alrededores han sido afectados por esta práctica.
“Esa iglesia es prácticamente un urinario público. En la esquina que está por el lado del campanario, usted camina dos cuadras y siente el hedor”, manifestó Castro al describir la situación que enfrenta el patrimonio capitalino.
La representante del Centro Histórico indicó que la solución no será construir muchos sanitarios, sino implementar estructuras funcionales que puedan instalarse en diferentes puntos del casco histórico.
“Difícilmente se van a construir baños como los de la concha acústica, pero sí existen propuestas arquitectónicas sencillas que pueden replicarse en estos espacios”, detalló.
El proyecto contempla iniciar con pruebas piloto en algunos sectores de la ciudad, entre ellos el Parque Valle, donde las autoridades buscan medir el funcionamiento de estos nuevos espacios y reducir el impacto en zonas cercanas.
“Uno de los pilotos que vamos a hacer es precisamente en el Parque Valle para ver si podemos quitar ese problema de la iglesia”, explicó la directora del Centro Histórico.
Castro indicó que la instalación de estos urinarios forma parte de una intervención más amplia que incluye la recuperación de espacios públicos, restauración de aceras y rehabilitación de plazas como la Plaza Central Francisco Morazán y el parque La Libertad en Comayagüela.
Aunque Castro no dio fecha de inicio ni presupuesto, prometió que el proyecto iniciará en las próximas semanas.
Mientras se concreta esta iniciativa, don Luis Manuel continúa con su labor diaria, esperando que la población tome mayor conciencia sobre el uso adecuado de las calles y parques de la capital hondureña.
“Hay que utilizar los baños y no los espacios públicos para hacer sus necesidades. La ciudad es de todos y todos debemos cuidarla”, concluyó el trabajador municipal.