Para doña Eugenia Castillo, la tragedia vivida la tarde-noche del Lunes Santo solo alcanza la décima en la lista de emergencias que ha sufrido en 40 años de residir en el vulnerable sector de Los Jucos.
A su juicio, estos sustos que le roban la tranquilidad y que amenazan con quitarle la vida solo le suceden tantas veces a una persona que tiene la desgracia de no tener un lugar seguro para poder vivir.
La humilde señora contó que muchas veces su viejo hogar se inundó, pero que ella siempre había tomado el control de la situación a tiempo para no perder sus enseres domésticos.
“Muchas veces se me mojó hasta la ropa, pero esta vez estaba en el mercado vendiendo las tortillas y lo perdí todo”, expresó con desaliento.
La inesperada tormenta eléctrica le llevó hasta un quintal de maíz que era su materia prima para la venta de tortillas.
En el sector Los Jucos diversas son las historias de los afectados por las inundaciones, empero, los residentes del lugar se niegan a desalojar la zona.
No más alquileres
Ante la alta vulnerabilidad de esta zona, conformada en su mayoría por cuarterías y por donde atraviesa el río Chiquito, las autoridades locales advirtieron ayer que no permitirán más su funcionamiento.
Luis Urrutia, gerente del Comité de Emergencias Municipal (Codem), manifestó que no se permitirán más alquileres en la zona de alto riesgo.
En ese sentido expresó que se tomarán las medidas necesarias para que con una ordenanza municipal se declare el sector como inhabitable.
Agregó además que se buscará la forma de aplicar las sanciones monetarias a las personas que incumplan la norma a través del Juzgado de Policía.
No obstante, para los residentes del lugar es imposible abandonar las viviendas.
Tal es así que doña Eugenia dijo que el mensaje de las autoridades municipales es el mismo cada vez que sucede una tragedia.
“Siempre hablan de un desalojo, pero nunca hablan de un nuevo proyecto habitacional para nosotros”, mencionó.
En ese sentido apuntó que ya se reunieron las 39 familias afectadas y determinaron que no abandonarán sus hogares.
La recuperación
Todavía el miércoles, decenas de afectados intentaban recuperar de entre el lodo las pocas pertenencias que les dejó la crecida.
Colchones y muebles de sala recién lavados tapizaban la calle principal del barrio, en espera de que los rayos del sol que tímidamente salieron los secaran.
En el interior de las viviendas, aún húmedas y llenas de agua y lodo, sus inquilinos o propietarios trataban de volver todo a la normalidad.
En la comunidad, las labores de limpieza continuaron sin parar. Las máquinas sacaron enormes cantidades de lodo y basura arrastrada por las embravecidas aguas de la quebrada.
El jefe de la Unidad de Desechos Sólidos de la Alcaldía Municipal, Javier Velásquez, informó que hasta la tarde de ayer se habían extraído unas 1,700 toneladas de basura en las al menos ocho zonas afectadas como la Kennedy, Hato de Enmedio, Alameda, El Picachito, Bueno Aires y los mercados capitalinos.
Velásquez añadió que las labores de limpieza continuarán el resto de la semana, al tiempo que informó que se inició con una masiva limpieza de tragantes en toda la ciudad.
Don Luis Borjas, uno de los afectados de la colonia Alameda, lamentó que nadie les brindó apoyo para limpiar sus hogares. La ayuda que prestaron los militares fue insuficiente.
“Tenemos más de 50 horas de estar sacando lodo y basura, ya estamos cansados, necesitamos ayuda para rehabilitar nuestras viviendas”, sostuvo.
Sus vecinos buscaban en el lodo ropa, zapatos y electrodomésticos para rehabilitarlos.
Más de 7,000 libras
Las familias que lo perdieron todo han encontrado un apoyo en la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) y el Comité de Emergencias Municipal (Codem).
El comisionado de Copeco, Lisandro Rosales, informó que desde la emergencia se han repartido en las zonas afectadas más de 7,000 libras de alimentos, distribuidas en raciones familiares.
También les han llevado frazadas y colchonetas para que las personas, en especial los niños, puedan descansar.
El funcionario mencionó que Copeco trabaja en un estudio socioeconómico en Ciudad España en donde los vientos huracanados se llevaron los techos de más de 90 viviendas.
Rosales dijo que hay disponibles más de 450 láminas de zinc para los afectados, pero que la entrega no se puede hacer efectiva mientras no se determine cuáles son las familias que necesitan la ayuda de forma directa.
Por su parte, el gerente del Codem, Luis Urrutia, aseveró que la comuna hace las gestiones necesarias para llevar insumos a las familias que lo perdieron todo durante la tormenta.