Sucesos

“Deje todo lo material pero salve a su hijo”: Relatos tras incendio en Hospital de Roatán

El hospital estaba lleno de pacientes y familiares de estos, quienes tuvieron que salir corriendo cuando el centro médico ardía en llamas
20.04.2024

ISLAS DE LA BAHÍA, HONDURAS.- “Eso jamás en mi vida lo quiero volver a vivir”, fueron las palabras de una mujer que estuvo a punto de perder la vida junto a su hijo en el voraz incendio que acabó con el Hospital de Roatán, en el departamento de Islas de la Bahía, zona insular de Honduras.

Glenda Galo se encontraba cuidando de su hijo, quien apenas unas horas antes había salido del quirófano tras someterse a su tercera cirugía para tratar un padecimiento, cuando de repente, la enfermera que atendía a su vástago entró a la sala y gritó: “Familiares, agarren a sus pacientes y corran”.

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Fue ahí cuando Glenda se percató que un incendio había comenzado en el hospital y se vio retada a cargar a su hijo, quien yacía sedado en la camilla.

“Él estaba en un estado bien crítico, tenía una hemorragia y le estaban aplicando medicamentos”, recordó la acongojada mujer.

Con pocos minutos para salir y tras darse cuenta que iba a ser imposible cargar a su hijo a cuestas, ella comenzó a llamarlo, esperando que un milagro le permitiera reaccionar, pararse y escapar juntos.

“Hijo, hijo, sea valiente. Tenga las muletas, levántese y corra”, le decía Glenda a su hijo.

Sin embargo, recordó: “Mi hijo estaba inconsciente, no abría los ojos”, pero ella no desistió y continuaba pidiéndole: ”Sea valiente, tenga las muletas y agárrese, sea fuerte, tenemos que salvarnos. Haga lo posible y corra”.

Como pudo, el joven se incorporó y comenzó a saltar, ayudado por las muletas. Ella creyó que no lograrían salir, pues el pasillo estaba lleno de un denso humo que les impedía ver el camino y les comenzó a afectar la respiración.

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En ese momento, su hijo le recordó que sus documentos médicos estaban en una mochila, por lo que asustados, se regresaron por ellos, siendo lo único que lograron salvar de sus pertenencias.

“Deje todo lo material pero salve su hijo”, recuerda que le dijo la enfermera que les avisó del fuego.

Sobre cómo su hijo hizo para caminar hasta la salida del hospital, Glenda solo encuentra una explicación: “El poder de Dios lo ayudó”.

Otros familiares de pacientes también narraron los minutos de angustia que vivieron y a eso se suma la incertidumbre que viven al saber que sus seres queridos fueron trasladados a otras ciudades del país para ser internados, pues del antiguo Hospital de Roatán no quedó nada.

Mario López, esposo de una paciente, recordó que cargó la bolsa del suero al que su esposa estaba conectada para poder salir del centro médico caminando junto a ella, pues de lo contrario ambos habrían muerto quemados en el siniestro.

La mujer estaba hospitalizada tras enfermarse de dengue, por lo que fue trasladada a otro hospital del país tras la tragedia.

Pronta respuesta de los médicos

El personal de salud jugó un rol fundamental para que evitar víctimas mortales, ya que además de alertar a los pacientes, ayudaron a varias personas a salir, quienes por su condición médica no podían caminar por sí mismos.

El doctor Ángel Banegas dijo que el siniestro inició en la sala de pediatría del hospital, donde estaban dos recién nacidos y siete niños en edad preescolar y escolar, a quienes sacaron al ver el humo.

“Le dije a un enfermero: ‘entra al quirófano y saca a la gente de inmediato’”, contó Banegas en entrevista con HRN, afirmando que en esa área incluso estaba una paciente a punto de ser operada.

“El personal de este hospital se expuso a cantidades de humo exagerado. Uno de ellos va a recibir terapia de oxígeno con la cámara hiperbárica, pero todos salvamos vidas. No pensamos en las patologías de los pacientes, no medimos riesgos, la prioridad era sacarlos”, expresó Banegas.

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