El incontrolable repunte de la violencia dejó 11 personas muertas en el término de 24 horas en la capital de Honduras y en otros puntos del Distrito Central a mitad de semana.
Los hechos sangrientos iniciaron el miércoles a la 1:00 de la tarde con el asesinato del técnico en computación, Marlon Antonio Sandoval Valle, de 25 años, a unos dos kilómetros de la aldea Monte Redondo, carretera a Olancho. Casi a la misma hora se reportó el asesinato de otro joven en la aldea Agua Blanca, calle que conduce a La Montañita, al oriente de la ciudad.
Dolientes identificaron al fallecido en la morgue de Medicina Forense como David Enrique Medina García, de 19 años, de oficio mecánico que se dedicaba a la reparación de motocicletas, residente en Altos de la colonia La Sosa.
Según la versión que conoció la Policía, el infortunado salió de su casa hacia la colonia La Trinidad a probar una motocicleta y a visitar a su madre, pero en el sector fue raptado por individuos no identificados y luego asesinado en la calle a La Montañita.
Los hechos criminales siguieron en las primeras horas de la noche cuando la Policía fue notificada de que cerca del caserío Mala Laja, aldea Yaguacire, al sur de la capital, yacían los cadáveres de dos hombres.
Las víctimas fueron identificadas en la morgue como Darwin Josué Aguilar Maradiaga, de 25 años y Deybi Armando Chévez, de 21, supuestos integrantes de la Mara 18.
La Policía confirmó que los ahora occiso eran expresidiarios. Aguilar Maradiaga salió el miércoles de la Penitenciaría Nacional, donde estuvo preso dos años y dos meses por el delito de portación ilegal de armas.
Chévez guardó prisión por robo de vehículos y recobró su libertad en diciembre.
Testigos revelaron que a las 4:00 de la tarde del mismo día regresaban de la cárcel de Támara en un pick-up blanco hacia la colonia Hábitat, pero en la entrada se les atravesó un carro gris.
Hombres fuertemente armados que se hicieron pasar como agentes de la DNIC se los llevaron y horas más tarde aparecieron ejecutados.
Ultiman a mujer
Por otra parte, a las 8:00 de la noche en la colonia Las Torres cayó abatida a tiros la joven Orpha Lisbeth Gutiérrez Rodríguez, de 28 años. La infortunada estaba en su vivienda ubicada en el sector 1, hasta donde llegaron varios hombres armados, quienes derribaron la puerta a golpes y le dispararon a mansalva.
El cuerpo inerte quedó en el techo de cinc de la casa, ya que la muchacha trató de escapar de la muerte. Casi a la misma hora en la intersección de la colonia 21 de Febrero y la residencial Centroamérica fue ultimado a balazos el comerciante Walner Daniel Aguilar Alvarenga, de 24 años, cuando se conducía en un turismo azul.
Jueves violento
La ola de criminalidad no cesó y solo en las primeras horas de la mañana se reportaron cuatro muertos en diferentes hechos.
En el sector de La Cascada, cerca de la colonia Monte de Los Olivos, fueron descubiertos los cadáveres de dos hombres acribillados a balazos.
Familiares los identificaron como Noé Ernesto Ramírez y Edwin Rubén Cruz Cabrera, ambos cuñados, de 26 años de edad.
El primero trabajada de albañil en un edificio en construcción del Banco Central en el bulevar Fuerzas Armadas, mientras que el segundo se presentaría a su primer día de trabajo como guardia de seguridad.
Por otra parte, en la colonia José Ángel Ulloa, supuestos asaltantes mataron a tiros al guardia de seguridad Evelio Aguirre, de 53 años, a quien le robaron una escopeta cuando custodiaba un carro distribuidor de golosinas.
Minutos más tarde, se reportó el crimen del vendedor de lotería y presidente de la Cooperativa 21 de Septiembre, Braulio Manuel Raudales, de 56 años, originario de El Aguacatal, Mata de Plátano, Cedros, Francisco Morazán, residente en la colonia Tres de Mayo.
El lotero llegó junto a un hijo a abrir el local ubicado en la sexta avenida de Comayagüela, frente al anexo del Banco Central, cuando fue atacado a tiros por un pistolero, sin que la Policía conozca los móviles.
La tarde del jueves también se reportó la muerte de un hombre en la carretera vieja a la aldea de Támara, cerca de la colonia Nuevo Sacramento, pero no se logró conocer la identidad de la víctima.
La Policía no reportó capturas de sospechosos en ninguno de los casos, pero realiza una serie de investigaciones.
En Honduras al menos
60 mil homicidios no han sido resueltos
por la Policía Nacional y los entes encargados de aplicar la justicia.