La celebración de Noruega al clasificar, tras 28 años sin jugar una Copa del Mundo
En una noche con el 100 % de asistencia según la FIFA, la marea roja hizo vibrar el estadio con sus cánticos y movimientos de remo en barcas vikingas, que también hicieron al final del partido los propios jugadores.
- Actualizado: 22 de junio de 2026 a las 21:01
El ambiente en el estadio fue impulsado por los aficionados de la "marea roja", cuyo característico gesto de remar en barcas vikingas fue replicado por los propios jugadores al finalizar el encuentro.
La "marea roja" convirtió las gradas en una auténtica fiesta con sus cánticos y el tradicional movimiento de remo vikingo, una de las postales más llamativas de la jornada.
Noruega superó por 3-2 a Senegal este lunes y, después de 28 años sin pisar un Mundial, se clasificó para dieciseisavos de la Copa del Mundo 2026 gracias a otro doblete de su estrella, Erling Haaland, que volvió a marcar las diferencias para su equipo.
Veintitrés toques y seis pases completados en todo el partido le valieron a Erling Braut Haaland, uno de las figuras del torneo, para firmar su segundo doblete en dos partidos de Copa del Mundo e igualar las actuaciones de sus homónimos del gol, Leo Messi y Kylian Mbappé, en una jornada histórica para el fútbol noruego, al clasificarse entre los 32 mejores del mundo.
Empezó el partido como si fuera una final, con ambos equipos muy precavidos con balón a sabiendas de que una posible derrota les penalizaba más que cualquier otra cosa.
Senegal tenía a ratos más posesión de balón, pero amenazaba menos que cuando salía con espacios Noruega y toda su artillería. Sadio Mané, estrella del ataque senegalés, apenas intimidaba cada vez que agarraba el balón.
Con Odegaard en la creación, Sorloth en banda derecha, Nusa en izquierda y Haaland como máxima referencia, la selección de Stale Solbakken no se guardaba nada y hacía temblar al equipo senegalés con cada acercamiento.
Tenía que ser Edouard Mendy quien intentara sujetar una defensa senegalesa con la sensación de que, tarde o temprano, iba a recibir el gol de Noruega.
Haaland, desatado en la segunda mitad, firmó su doblete particular, esta vez a pase de Patrick Berg y con Mendy sin poder hacer nada, pues terminó la jugada lesionado y tuvo que ser sustituido.
En una noche de previsión de clima adverso como la que se vivió en el MetLife Stadium, no hubo peor huracán que el de Erling Braut Haaland, que en este torneo honra a su madre con su apellido en la camiseta y a su padre jugando en la misma sede mundialista que en el Mundial de 1994.
Con sus dos goles ante Senegal y los otros dos ante Irak, Haaland llega a 59 goles en 51 partidos con su selección, además de encadenar 12 encuentros seguidos con Noruega viendo portería, desde noviembre de 2024.
En una noche con el 100 % de asistencia según la FIFA, la marea roja hizo vibrar el estadio con sus cánticos y movimientos de remo en barcas vikingas, que también hicieron al final del partido los propios jugadores.