Sucesos

Emplazados testigos a declarar en el juicio oral

De no comparecer el lunes, Tribunal ordenará a la Policía utilizar la fuerza para llevarlos al juicio. Karla Fonseca pide proceder contra autores intelectuales.

15.03.2014

Dos testigos protegidos y técnicos de Inspecciones Oculares de la Policía, propuestos por el Ministerio Público, están renuentes a rendir declaración en el juicio oral que se desarrolla por el secuestro y asesinato del periodista Ángel Alfredo Villatoro.

El juicio se suspendió a las 11:00 de la mañana en vista que los testigos no atendieron la citatoria que días atrás les envió la Sala Dos del Tribunal de Sentencia con Jurisdicción Nacional.

Ante ello, atendiendo petición de los fiscales, el Tribunal envió una segunda citatoria a los testigos protegidos denominados ABC 2 y ABC 4, como a técnicos de Inspecciones Oculares, para que comparezcan este lunes para contestar preguntas sobre los hechos que conocen sobre este caso. Se les enviará una segunda citación, si no comparecen “se les puede hacer comparecer por la fuerza pública”, advirtió la jueza que coordina el Tribunal.

A los jueces les interesa conocer la versión de estos testigos, por lo que esperaría hasta el miércoles, ya que el juicio concluye el próximo viernes.

Un perito balístico compareció para ratificar dictámenes que practicó a dos casquillos percutidos y un revestimiento de bala, encontrados en la escena del crimen. Aseguró que estas evidencias tienen características similares con un arma tipo 9 milímetros, con la que habrían matado al periodista.

Angustia

En vista que Karla Patricia Fonseca Valladares, esposa de Alfredo Villatoro, se encuentra fuera del país, los fiscales solicitaron al Tribunal autorizara la lectura de lo que ella declaró en la audiencia inicial, celebrada en el Juzgado Penal en mayo de 2012.

La petición fue declarada con lugar, por lo que el secretario dio lectura a la misma, que expone el momento de dolor que vivió desde el primer día del secuestro.

Declaró que la última vez que vio a su esposo fue acostado en la cama. “Siempre se despedía de mí, pero ese día no, me acosté tarde viendo tele”, relató.

“Uno de los teléfonos a las 5:20 de la mañana sonó, llamaba Patricia Romero, operadora de la radio (HRN), para decirme que el jefe no ha venido, me quedé en la cama, me puse un buzo, me monto al carro. Cuando salgo a buscarlo veo que el carro estaba largo y veo a Joaquín, de la radio, veo las llaves tiradas en el carro, llamo a Juan Carlos (Barahona) y le digo, me llevaron a Alfredo”, prosiguió. Fue el inicio de una pesadilla. Retornó a su casa ubicada en El Hogar con un ataque de histeria. Desde entonces la acompañaron familiares, amistades, y vecinos, quienes oraron por el retorno de Villatoro.

Luego detalló los diálogos que sostuvo desde ese día con quienes pedían recargas y el rescate para liberar a su esposo. Primero pensó que se trataba de un secuestro express. “Me llamaron cualquier cantidad de veces, entre insultos exigentes, riéndose del mal ajeno”, dijo.

Fue aislada, a un apartamento, para su seguridad. Reveló que nunca vio la cámara de video ni el contenido de la prueba de vida, en la que comunica que piden dos millones de lempiras por su libertad. Quienes sí lo vieron fueron agentes de antisecuestros, no se lo mostraron bajo el argumento que psicológicamente no era conveniente. Hasta amenazaron con enviarle un dedo de la víctima. “Si no tenés ese pisto ya firmaste su sentencia”, recordó que le dijeron.

Sin embargo, afirmó que en ningún momento los secuestradores le dijeron que entregara el pago. “Si hubiera sabido que la vida de Alfredo costaba dos millones, créame que como sea los consigo”, dijo. “Me llamó una amiga y me dijo, se murió Alfredo. Nunca esperé que le quitaran la vida a mi esposo”, manifestó.

Justicia

Vía telefónica Karla Fonseca ofreció declaraciones a EL HERALDO, afirmando que los fiscales le manifestaron que no era necesaria su presencia en el juicio oral. “Se ha especulado tanto sobre mi presencia o no en el juicio, desde el primer momento que la Fiscalía me llamó me tomaron declaraciones y que ya no me necesitaban físicamente. Mi presencia no es necesaria en el tema, a menos que volvieran a requerirme de nuevo”, dijo.

Indicó que vive fuera de Honduras para que sus hijos menores se mantengan al margen sobre este caso. Se escuchó llanto. “Quiero que recuerden a Alfredo Villatoro como lo escuchaban en la radio, con la nobleza, como el periodista que fue, combativo, objetivo”, manifestó. Dejó en claro que el Estado, la justicia, está en deuda con proceder contra los autores intelectuales por el crimen de su esposo.

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