Tegucigalpa, Honduras.– “Mamá, me dejaron botado en la calle”, fueron las palabras que, según su familia, pronunció Gustavo Antonio Acosta López antes de morir, tras ser víctima de un ataque armado en el sector de Río Tinto, en el municipio de Catacamas, Olancho.
El joven, de 23 años, logró comunicarse con su madre mientras se encontraba gravemente herido, luego de haber sido violentado y abandonado en la vía pública.
Su llamada alertó a sus familiares, quienes posteriormente conocieron la magnitud de las lesiones que presentaba y realizaron las diligencias correspondientes para trasladarlo a un centro asistencial.
De acuerdo con los reportes, el pasado miércoles, Acosta López fue encontrado con las manos atadas, múltiples golpes en su cuerpo y dos impactos de bala en el rostro, en condiciones bastante críticas.
Inicialmente fue trasladado al Hospital Santo Hermano Pedro de Catacamas, donde recibió atención de emergencia. No obstante, debido a la gravedad de su estado, los médicos decidieron remitirlo al Hospital Escuela en Tegucigalpa.
Pese a los esfuerzos del personal de salud, el joven falleció horas después de su ingreso al principal centro asistencial del país.
El testimonio de su madre, Rosa Pastora Costa, ha marcado el caso, al recordar que esa breve llamada fue una de las últimas ocasiones en que escuchó la voz de su hijo.
Hasta el momento, las autoridades no han informado sobre capturas ni sobre el móvil del ataque, mientras la familia solicita que el hecho sea esclarecido y se haga justicia.