Sucesos

Cronología: siete muertos en recintos policiales y militares en menos de dos meses en Honduras

La más reciente víctima se reportó el domingo 23 de octubre y sería un joven de apenas 18 años de edad
24.10.2022

TEGUCIGALPA, HONDURAS.- Un velo de misterio e incertidumbre recae sobre las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional de Honduras luego de que siete de sus miembros perdieran la vida en extrañas circunstancias en menos de dos meses.

Tenían edades y rangos distintos, pero una característica en común: murieron tras realizar actividades de entrenamiento físico dentro de los recintos policiales y militares.

La trágica lista comienza con tres aspirantes a oficiales auxiliares en la Academia Nacional de Policía (Anapo), quienes perdieron la vida en el mismo lugar y en su primer día como alumnos.

El hecho sucedió el 11 de septiembre de 2022, cuando casi 500 profesionales universitarios llegaron a las instalaciones policiales, ubicadas en el departamento de La Paz, para su primer día como aspirantes a policías.

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Todos entraron con altas expectativas, pues por primera vez el curso estaba contemplado para realizarse de forma intensiva, es decir, en apenas cuatro meses.

Por lo que ese domingo, tras despedirse de sus familiares y cruzar los portones de ingreso cargando sus maletas con pertenencias y sueños, los jóvenes se instalaron en sus habitaciones y procedieron a conocer el campus, almorzaron y en horas de la tarde participaron de un entrenamiento, presuntamente, de rutina.

La viceministra, Julissa Villanueva, visitó a los aspirantes que estaban hospitalizados.

Pero cerca de las 3:30 de la tarde, decenas de ellos fueron ingresados al Hospital Roberto Suazo Córdova en La Paz tras presentar problemas de salud. Uno de ellos llegó sin signos vitales.

Se trataba de Jairo Josué Martínez Cruz, un profesional de la informática que laboraba en la Dirección de Telemática de la Secretaría de Seguridad y que planeaba ascender de puesto, para lo cual necesitaba la formación policial.

La noticia causó preocupación en la población hondureña y en los familiares de aquellos jóvenes que horas antes habían renunciado a su estatus de civil para adaptarse a la estricta vida policial... Todo empeoró al pasar las horas.

El lunes 12 de septiembre se confirmó el deceso de una segunda víctima, quien respondía al nombre de Ronal Javier Coello Coello, de 34 años, de profesión abogado, quien formó parte del grupo de hospitalizados.

El portavoz de la institución médica dijo a una radio capitalina que a eso de las 3:45 de la tarde del domingo, “la mayoría llegó en situación inconsciente, presentando algún síndrome convulsivo”.

Jairo Josué Martínez Cruz, Ronal Javier Coello Coello y Kevin Mejía, en orden.

Inicialmente, desde la Secretaría de Seguridad se informó que los hechos ocurrieron tras que ellos corrieran en la pista de usos múltiples y se descartó que los jóvenes hayan estado expuestos a gas lacrimógeno u otro tipo de químico que pudiera alterar su salud. Igualmente, negaron haberlos sometido a golpes o torturas.

Aspectos como una reacción a los alimentos que comieron en el almuerzo o el haberse autoexigido mucho durante los ejercicios realizados fueron parte de las teorías de las autoridades para intentar explicar lo ocurrido.

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Mientras los acongojados familiares lamentaban sus pérdidas y negaban que sus seres queridos tuvieran padecimientos que los hicieran vulnerables a los entrenamientos o que consumieran bebidas energizantes -pues también se convirtió en una fuertehipótesiss- los cuerpos eran analizados en la morgue de Tegucigalpa, capital del país.

El lunes 19 de septiembre, la cifra de muertos aumentó a tres, tras que un joven de nombre Kevin Mejía falleciera luego de permanecer en estado gravedad desde el fatídico domingo. Según sus familiares, sus órganos no resistieron.

El resto de afectados se recuperó satisfactoriamente y se reincorporó paulatinamente a las actividades en la Anapo, pero, lamentablemente, Mejía, quien era médico cirujano, no sería el último fallecido en un escenario similar.

MUERTE EN LOS COBRAS

Personal de salud brindó primeros auxilios a <b>Humberto Castillo Pérez, pero perdió la vida. </b>

El 14 de octubre, mientras el país aún esperaba los resultados forenses de esos tres primeros casos, otro ciudadano murió en similares circunstancias, pero dentro de la Dirección Nacional de Fuerzas Especiales, mejor conocida como “Los Cobras”.

El oficial, Humberto Castillo Pérez, de 45 años, se desplomó mientras hacía pruebas físicas y pese a que el personal médico de la institución le brindó servicios de primeros auxilios, fue reportado muerto tras ingresar a un centro médico.

Imágenes que circularon en las redes sociales muestran al oficial tendido sobre el suelo y aún vistiendo su ropa deportiva, mientras varias personas intentan asistirlo.

Castillo Pérez, fue ascendido al grado de clase 1 de Policía tras su inesperado fallecimiento y según la viceministra de Seguridad, Julissa Villanueva, “la autopsia demuestra cardiopatía hipertrófica evidente (dificulta para que el corazón bombee sangre)”, aunque agregó que se debían descartar patologías asociadas.

A diferencia de los tres primeros, Castillo Pérez llevaba varios años de formar parte de la institución armada, por lo que no era un novato realizando las cuestionadas pruebas.

DOS NUEVAS VÍCTIMAS

Y apenas cuatro días más tarde, es decir, el 18 de octubre, la tragedia se hizo presente de nuevo, luego que se reportara la muerte de un teniente de las Fuerzas Armadas (FF AA), quien falleció luego de realizar unas pruebas físicas en uno de los cuarteles y otro compañero suyo resultó afectado.

El fallecido fue identificado como Nelson Humberto Álvarez Pérez, de tan solo 26 años de edad, quien era egresado de la Academia Militar de Honduras General Francisco Morazán y el lesionado fue identificado como Germán Josué Morales Toledo, quien posteriormente pereció.

Las Fuerzas Armadas confirmaron -a través de un comunicado- que Morales Toledo presentaba un caso de deshidratación.

Por otro lado, según reportes del Hospital Militar, Álvarez Pérez falleció a causa de una falla multiorgánica, renal y respiratoria provocada por el estrés físico al que fue sometido durante las pruebas.

Imagen de <b>Nelson Humberto Álvarez Pérez</b>.

MUERE JOVEN

Y el séptimo fallecido en los últimos dos meses es Adonis Ardón Zavala, de 18 años de edad, quien perdió la vida a las 9:45 de la noche, según el reporte emitido por las autoridades de las Fuerzas Armadas.

Ardón Zavala, era aspirante a soldado y estaba asignado al Centro de Adiestramiento de las Fuerzas Armadas (CAMFFAA) en el sexto Batallón de Infantería.

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“Es probable que sea por shock séptico respiratorio más falla multi orgánica, el aspirante a tropa recién había realizado ejercicio físico”, explicaron.

<b>Adonis Ardón Zavala. </b>

La preocupación entre varios sectores de la población es creciente, pues aunque las autoridades han intentado explicar que las muertes se debieron a condiciones específicas de cada una de las víctimas, hay quienes dudan si se trata de otra serie de factores.