Gustavo Solórzano: "De mí podrán decir mil cosas, menos que soy un ladrón"

Heredó la honradez y la integridad de sus padres y abuelos, valores que han guiado su vida y carrera. Hoy lo resume con calma: podrán cuestionarle muchas cosas, pero no su honestidad

  • Actualizado: 20 de junio de 2026 a las 00:00
Gustavo Solórzano: De mí podrán decir mil cosas, menos que soy un ladrón

Tegucigalpa, Honduras.- Hay trayectorias que no se cuentan solo desde los cargos que ocupan, sino desde los silencios que las han acompañado. Desde los primeros sueños que nacen sin forma, desde las decisiones que se toman con dudas, y desde esos recuerdos que, con el tiempo, se vuelven brújula.

La historia de Gustavo Rafael Solórzano Díaz pertenece a ese tipo de vidas que no se explican únicamente con títulos, sino con el recorrido humano que hay detrás de cada etapa.

Nacido un 20 de octubre de 1982 en Tegucigalpa, pero con raíces profundamente ancladas en Sabanagrande, su historia parece estar hecha de dos mundos que dialogan entre sí: la ciudad que lo vio crecer y el origen que lo sostiene. En su camino, el Derecho no fue una casualidad, sino una especie de vocación temprana que se fue revelando entre aulas, clases y conversaciones.

Recuerdo de infancia: Gustavo Solórzano (a la izquierda, con botas) junto a dos hermanos y una prima.

Su recorrido profesional no ha sido lineal, pero sí constante. Diez años en el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep); una etapa al frente del Colegio de Abogados de Honduras (CAH); y hoy con 43 años de edad, una nueva página como comisionado propietario de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS), donde la palabra “confianza” sigue adquiriendo un gran peso.

Pero más allá de los cargos, hay una dimensión que lo acompaña con especial fuerza: la del hombre que recuerda de dónde viene. Al escucharlo hablar, lo que más pesa es la manera en que entiende la vida. Se define sin adornos: alguien común, padre, esposo, hijo, hermano.

Y aunque ha transitado espacios de alta exigencia, conserva una forma de hablar que siempre regresa a lo esencial: la familia, la fe, los principios que no negocia. La honradez, dice, no como discurso, sino como herencia.

Cuando baja el ritmo del día, cuando se aleja de las reuniones y del ruido institucional, Gustavo no es un personaje público. Es un hombre que regresa a casa. Que ve películas, que acompaña a su esposa e hijas, que discute partidos de fútbol con la misma pasión con la que muchos discuten la vida.

Y cuando la conversación se amplía hacia Honduras, su tono cambia. Se vuelve más reflexivo, más serio, pero no menos esperanzado. Habla de un país que necesita recuperar confianza, que necesita reconstruir la empatía. Habla de educación, de oportunidades, de la urgencia de una sociedad más ordenada...

SU PASO POR EL CAH

Gustavo asegura que, desde su llegada a la presidencia del Colegio de Abogados de Honduras (CAH), prometió una gestión transparente, basada en la honradez y la confianza. "Podrán decir que a veces tenía un carácter complicado o que era cerrado... mil cosas podrán decir de mí, pero de que soy un ladrón no".

Tictac con Gustavo Solórzano: el hombre detrás del abogado

¿Cuál era el sueño de aquel niño Gustavo? ¿Se parece al hombre que es hoy?
Desde pequeño yo sí soñaba con ser abogado. Mis papás trabajaban en el Estado. Mi mamá laboraba en el área de impuestos y llegaban muchos profesionales del Derecho a hacer sus declaraciones. Yo tenía una fijación por el Derecho, además que siempre me gustaron mucho dos clases en particular: Estudios Sociales y Educación Cívica. Tuve dudas antes de estudiar la carrera, porque de niño uno suele seguir el camino que la familia marca. Mis tres hermanos y yo somos peritos mercantiles por influencia de nuestros padres.

No vengo de una familia de abogados; soy el primero. Tengo dos hijas: una quiere ser odontóloga y la otra, abogada.

El abogado Gustavo compartió con EL HERALDO una fotografía en la que aparece acompañado de sus padres y sus tres hermanos.

¿Cómo era la vida en su casa cuando era niño?
Pasaba encerrado, jugando Nintendo y estudiando. No era un nerd, pero sí muy disciplinado y cumplía con mis compromisos. Esa disciplina me distinguía. Andaba en bicicleta y jugaba pelota. Me crié en la colonia El Álamo, en Tegucigalpa, con padres muy comprensivos. Mi mamá me decía que era "uñas escondidas", que decía las cosas y después me quedaba callado, pero, en realidad, creo que era un buen niño.

Cuando piensa en sus padres, ¿qué es lo primero que le viene a la mente?
Mi mamá es una mujer luchadora, trabajadora, echada para adelante. Una persona que no se queda quieta. Esa es mi mamá.

Mi papá es un tipazo, un buen hombre que, junto al apoyo de mi mamá, siempre estuvo ahí. Mi mamá era insistente y recuerdo a mi papá diciéndole: “Ya, ya, ya no más...”, ja, ja, ja. Pero de mi papá rescato que es un gran ser humano y un gran amigo. Es amigo de mis amigos. Yo creo que eso habla muy bien de él.

¿Qué principio le inculcaron sus padres que ha sido innegociable en su vida?
La honradez. Mis padres y mis abuelos me inculcaron la honradez. La integridad y la honradez son valores muy importantes para nosotros. Siempre vi a mis papás y a mis abuelos actuar con honradez y mucha transparencia, y nos fomentaron profundamente esos valores a sus cuatro hijos: que todo lo que construyéramos estuviera basado en la honradez. Han sido principios innegociables y, en lo personal, me han servido mucho.

" “Cuando era pequeño leía este tipo de entrevistas y soñaba con tener una como esta; es un sueño cumplido”.
Gustavo Solórzano
Gustavo Solórzano posa en compañía de sus padres, Marcio René Solórzano Hernández y Alba Luz Díaz Padilla.

¿Qué le sigue emocionando como cuando era un niño?
Siempre tuve una visión más allá, algo que aún me emociona: mirar hacia el futuro. Todavía persigo muchos sueños, entre ellos ver una Honduras mejor.

¿Qué considera usted que la sociedad hondureña necesita recuperar con urgencia?
La confianza. Creemos que todas las personas, cuando llegan a las instituciones públicas, llegan a robar, pero yo creo que hay buenos funcionarios. Los hondureños debemos ser más empáticos y construir una sociedad de respeto, que entienda, dialogue y platique.

¿Qué le sigue dando esperanza cuando ve las dificultades del país?
Los niños... mis dos hijas me dan esperanza. En lo particular, yo quiero para ellas lo mejor: un país con oportunidades, donde si estudian no sea simplemente para tener un título colgado, sino para que puedan contribuir con la sociedad.

VIVE CON PASIÓN EL FÚTBOL

Amante del fútbol y seguidor del Olimpia, disfruta del estadio apoyando a su equipo. En el Mundial 2026, apuesta por Portugal como revelación; se identifica con Alemania, critica a España y destaca a Marruecos.

¿Quién es Gustavo Solórzano cuando se quita el saco y la corbata, deja el teléfono a un lado y se aleja de las responsabilidades del día a día?
Ja, ja, ja, soy una persona normal, común y corriente. Tengo una batería social muy grande. Cuando llego a mi casa, trato de estar con mis hijas, mi esposa y mis padres.

Al final del día, el refugio de Gustavo Solórzano está en casa, junto a su esposa e hijas. Allí encuentra el equilibrio y la certeza de que el éxito no se mide por los cargos, sino por la felicidad.

¿Cuál ha sido el golpe más duro que le ha dado la vida, abogado?
En la pandemia del Covid-19 murieron mi suegro y mi abuelo. Fueron muertes casi muy seguidas. El 26 de abril de 2021 murió mi suegro, y mi abuelito el 14 de junio de ese mismo año. Fueron dos golpes que nos marcaron mucho, porque mi suegro también era como un papá para mí. Y mi abuelito, que se llamaba Gustavo, siempre estuvo presente.

Si pudiera abrazar nuevamente a alguien que ya no está, ¿a quién elegiría?
A mi abuelita Gloria y a mi abuelito Gustavo. Realmente, a mis tres abuelitos, pero muy en especial a mi abuelita Gloria. Ella murió en la cama de un hospital; quedó muy afectada por la muerte de mi abuelo, y tengo palabras de ella antes de morir que nos dio a cada uno de sus nietos y a cada uno de sus hijos. Un abrazo para ella.

" "El éxito es sentirse feliz. Y si usted me pregunta '¿sos una persona exitosa?', soy una persona feliz".
Gustavo Solórzano
En la imagen se retrata a doña Gloria Hernández (QEPD), abuelita del comisionado, en un recuerdo familiar.

¿Qué le da más miedo perder: el prestigio, el tiempo o la tranquilidad? Me quedaré con el prestigio y la tranquilidad. El tiempo avanza; las personas somos frágiles y muy pasajeras. El tiempo es infinito. La tranquilidad no hay que perderla, aunque a veces nos estresemos. Y, más allá del prestigio, creo que es la honorabilidad de las personas; eso es muy importante.

¿Qué es el éxito para usted hoy, después de todo lo que ha vivido?
El éxito es la manera en cómo nosotros mismos nos podemos llegar a sentir. El éxito, en realidad, es sentirse feliz. Y si usted me pregunta "¿sos una persona exitosa?", soy una persona feliz.

Bad Bunny en su playlist...

Su playlist (lista de reproducción musical) es variada: combina lo que escucha su hija menor, gruperas, Bad Bunny y merengues que prefiere su esposa. Afirma que solo las tararea. “A veces bailo... por lo menos no dicen: ‘qué duro este Gustavo...’”, ja, ja, ja, comenta entre risas.

¿Qué significa para usted servir a su país?
Es la responsabilidad más grande y más bonita. Es un reto.

Cuando piensa en el final de la vida, ¿qué considera verdaderamente importante?
Ser recordados de forma positiva, dejando huella en la vida de las personas para que nos recuerden bien, especialmente en la familia.

Imagine que dentro de muchos años sus nietos encuentran esta entrevista. ¿Qué le gustaría que descubrieran sobre usted que no aparece en ningún currículum ni en ninguna biografía?
Que he sido una persona muy enamorada de la vida. Una persona que trató de vivir cada uno de sus sueños y que se han ido alcanzando. Por ejemplo, este tipo de entrevistas yo las leía cuando era pequeño y siempre soñé con poder tener una como esta; es un sueño cumplido.

Quiero decirles a mis nietos y bisnietos que, si llegaran a encontrar esta entrevista y yo ya no estoy, lo importante es que soñemos y que, una vez que soñamos, tenemos la posibilidad de alcanzarlo y materializar las cosas que anhelamos. Nada está fuera de nuestro alcance.

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Sabdy Flores
Sabdy Flores
Periodista y community manager

Licenciada en Periodismo por la UNAH y parte de EL HERALDO desde 2018. Con amplia experiencia en el manejo de redes sociales y estrategias digitales, ha consolidado una carrera marcada por la innovación y el impacto social. En 2020 recibió un reconocimiento por su contribución a la comunicación orientada a la niñez, adolescencia y juventud.

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