Científica María Elena Bottazzi: “Siempre fui considerada una nerd”

Desde su nominación al Premio Nobel de la Paz en 2022, hasta la emoción que sintió cuando la vacuna del covid-19 funcionó, Bottazzi compartió sus alegrías, tristezas y travesuras. Habló sobre la importancia de transferir sus conocimientos como científica para que otras personas aspiren a beneficiar a los demás

  • Actualizado: 11 de abril de 2026 a las 00:00
Científica María Elena Bottazzi: “Siempre fui considerada una nerd”

Tegucigalpa, Honduras.- Su tía-abuela, Clementina Suárez, era una poetisa que revolucionó la literatura; su madre, Gabriela Rovida, destacó en el área de la económica, mientras que su padre, Luis Armando Bottazzi, era un diplomático hondureño en Italia. María Elena Bottazzi tenía todo un legado familiar, pero ella decidió forjar su propio camino y destacar en una de las áreas de la que se enamoró desde que era estudiante universitaria: la ciencia.

Su labor como científica nunca fue por afición o un interés personal, sino para que sus esfuerzos pudieran contribuir al desarrollo y bienestar humano, sobre todo para Honduras, país en el que ya no reside, pero “cuando tengo yo algún otro hito importante, que me celebren y me acepten, me hacen sentir orgullosa”.

La científica María Elena Bottazzi, quien fue nominada al premio Nobel de la Paz en 2022, nació en Génova, Italia. Su niñez, adolescencia y parte de su juventud la vivió en Honduras, entre Tegucigalpa y Olancho.

Sus facciones muestran rasgos europeos, pero nadie saca de su corazón ese toque catracho que le permite bailar salsa de vez en cuando o comerse una burrita calentita cada que viene al país con el que está agradecida por tanto apoyo, cariño y reconocimiento.

Microbióloga de profesión, Bottazzi también cuenta con dos doctorados, uno en Inmunología Molecular y Patología Experimental de la Universidad de Florida y otro de la UNAH (Universidad Nacional Autónoma de Honduras), que le dio un honoris causa en Ciencias y Humanidades. Dijo que desde que era una niña fue “muy aplicada” a sus estudios, por eso “siempre fui considerada definitivamente nerd”.

En diálogo con EL HERALDO, Bottazzi habló de sus grandes amores, de su pasión por la ciencia y de su gran familia hondureño-italiana, liderada por mujeres matriarcas que han destacado en Honduras y el mundo.

¿Cuál es la historia detrás del nombre María Elena Bottazzi?
María Elena viene porque bueno mi papá, Luis Armando, el hondureño, hijo de mi abuela Lola Suárez, que tal vez algo interesante es que mi abuela Lola era hermana de Clementina Suárez, entonces eran cuatro hermanas: Clementina; Rosa; Lola, mi abuela y Graciela. Y mi abuela, mi papá era el primogénito, pero después tuvo una hija que se llamaba María Elena, pero que desafortunadamente falleció muy chiquita ella, y cuando obviamente nací yo, mi papá para honrar a mi tía, que obviamente había fallecido cuando estaba muy niña, por eso me pusieron el nombre María Elena.

Viene de una familia de mujeres que destacan y, sobre todo, que han sido adelantadas a su época, ¿qué representa tener ese legado?
Sí, en efecto, del lado no solo ciertamente de las de la familia Suárez y Suárez Zelaya, también del lado mío materno. Yo soy Bottazzi Rovida, pero mi papá venía obviamente de los Suárez y de los Zelaya, muy matriarcales. Y del lado de mi mamá también. Mi mamá, por ejemplo, tiene tres hermanas y un hermano y también eran familias con mujeres muy poderosas y yo creo que lo que destaca es esa colaboración ciertamente de la mujer en el núcleo familiar con el ancla de los padres de familia. Las líneas de interés de la familia, ya sea, por ejemplo, en Olancho, que tenían grandes tierras donde obviamente eran ganaderas, hasta como mi tía Clementina que resaltaba en en el área del arte. Del lado de mi mamá, que resaltaba más en el área de las disciplinas económicas y eso intercalado como, por ejemplo, figuras como era mi padre, Luis Armando; como era mi tío, Angelo, ponían en el contexto el hecho de que el núcleo familiar era y es muy importante para nuestra familia. Mi ventaja es que tengo una una gran combinación de de raíces y de mezclas de raíces que hacen entonces lo que soy más más poderoso

¿A qué se refiere con esa mezcla de raíces?
Las de Honduras con Italia son las predominantes, porque mi abuela se casó con un italiano y por eso es que soy Bottazzi. Aunque mi papá fue nacido en Honduras, pero después mi papá siendo representante hondureño ante la diplomacia en Italia, él funcionó no solo cónsul, luego más adelante hasta como embajador, entonces, siempre hubo esa conexión entre italo-hondureños. Pero no hay que olvidar que uno también venía ciertamente de las raíces latinoamericanas, probablemente con influencias de otros países, por ejemplo, yo tengo mucha familia en El Salvador, en Costa Rica, en México, y en Europa ciertamente también dentro de los países hispanohablantes.

Además de la vacuna del covid, desarrolló una nueva vacuna terapéutica contra la enfermedad de Chagas, una vacuna para la anquilostomiasis humana y un adyuvante para reducir el uso de vacunas. Todas sin patentes.

¿Y a dónde nació María Elena Bottazzi?
Nací en Génova, Italia, porque en ese tiempo era cuando mi papá era cónsul de Honduras en Génova.

¿Y en qué momento regresa a Honduras?
Prácticamente 9 años, porque fue en el 73, ahí fue cuando ya radiqué de manera más permanente en Honduras.

¿Hasta qué edad estuvo aquí?
Hasta que me gradué de la universidad, en el 89.

¿En qué lugar de Honduras vivió?
Vivíamos siempre en Tegucigalpa, pero siempre viajábamos a Olancho porque ahí eran las raíces de mi abuela, pero también teníamos una finca en entre Juticalpa y Catacamas.

Cuando vino a Honduras a los 9 años, ¿hubo muchos cambios?Ciertamente la transición más formal ya de los lenguajes. De, primariamente, hablar italiano a la transición del italiano al español; el hecho de que entré en la escuela Elver, que obviamente también agregó la educación americana. Entonces, de lo que me acuerdo es fue rápidamente y uno de niño es muy flexible; flexible no solo mentalmente, sino que también para recrear amistades. El hecho de poder hablar desde muy chiquita tres idiomas, de poder mezclar esa cultura y italo-hondureña, la agilidad de adaptación y de flexibilidad, yo creo que eso es lo que ahora me hace como soy, no solo mentalmente, sino físicamente muy flexible, muy adaptable.

¿Después de la Elvel School, a dónde estudió?
La Elvel fue primaria y secundaria, todo, o sea que ahí me gradué de bachillerato, del high school. Y de ahí fue cuando entré en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en la carrera de microbiología.

¿Desde niña supo qué quería estudiar o lo fue forjando?
Creo que cuando uno está en la escuela muy rápido se identifica cuáles son las clases y los tópicos que le motivan a uno más. Aunque tengo que ser sincera, yo siempre fui muy buena estudiante en todas las diferentes disciplinas y tópicos, pero la que más resonó para mí fueron las ciencias. La ciencia, la química, la biología, la física, o sea, las matemáticas, eran las que me daban mucha curiosidad.

María Elena Bottazzi junto a su padre, Luis Armando Bottazzi, y su mamá, Gabriela Rovida.

¿Y cómo empezó en el área de investigación científica?
Sí, bueno, en la época en que yo entré en la UNAH era un departamento de microbiología y el grado de licenciatura en microbiología mecánica, clínica, donde el abordaje en aquel tiempo era muy completo, que tenía ciertamente un gran énfasis en la microbiología humana, pero también enfocada en microbiología, por ejemplo, veterinaria, de alimentos, industrial, o sea que era era en aquel momento era un grado muy amplio. Era integrada con clases y colaboraciones, por ejemplo, llevando clases con estudiantes de medicina o estudiantes de biología, o sea que era muy completo. Yo creo que ahí fue donde yo tengo una serie de momentos Eureka. Ahí fue cuando tuve que tomar la decisión del servicio social, que es la culminación de la licenciatura, o reemplazarlo con un estudio de investigación. Yo creo que ese eureka fue inicialmente ese entendimiento que me encantó mucho el concepto de hacer investigaciones en el campo de microbiología, pero también con un énfasis muy enfocado en desarrollos de tecnologías que pudieran complementar la microbiología clínica desarrollando metodologías diagnósticas, o desarrollando vacunas, o desarrollando fármacos.

Clementina Suárez es su tía-abuela

La poetisa hondureña era la hermana de su abuela paterna. Su nombre es herencia de su tía fallecida cuando era apenas una niña.

¿Cuántos títulos académicos tiene María Elena Bottazzi?
Bueno, después que me gradué de la licenciatura, que ese es el título que llamamos de pregrado, hice un doctorado en Estados Unidos y entonces tengo un PhD (Doctor en Filosofía), ese es el otro título académico. En Honduras, la universidad me dio un honoris causa que se considera otro título académico (doctorado) y de ahí uno los complementa con varios, lo que llamamos, credenciales que se apalancan: certificados, diplomas, talleres. Y ahí fue que, aunque no terminé esa maestría en gerencia, pues se considera una certificación agregada, donde obviamente aprendí la parte gerencial, la parte económica, la parte de vacunología, la parte más especializada.

¿Siempre fue una estudiante que destacó en la academia?
Sí, siempre. Considerada definitivamente nerd. O sea, muy estudiosa. A veces preguntan, ¿por qué alguien es estudioso? Porque es lo que me hacía feliz, es lo que era mi motivación, mi pasión. Tengo que ser sincera que para mí no fue difícil. Los tópicos son a veces no muy fáciles, pero el hecho de que sobresalía era porque puse mucho de mi dedicación y la dedicación venía de que realmente era algo que lo hacía con mucha felicidad. La verdad es que uno nunca termina de estudiar, o sea, que eso sigue continuando, sigue uno aprendiendo, aunque no reciba yo más pues grados o más certificados, esa vida de aprendizaje es continua. Y por eso es que yo creo que decidí quedarme profesionalmente trabajando en el ámbito académico, porque eso también me facilita el acceso a diferentes oportunidades de aprendizaje y entonces se me hace más fácil poder tener acceso a diferentes disciplinas y yo quiero aprender.

¿Alguna vez le hicieron bullying?
Yo creo que siempre fui muy bien aceptada, ya sea como nerd o como parte del equipo, pero puedo reflexionar que tal vez en nuestra época no habían tantas oportunidades de tener esos tipos de bullying que ahora hay más oportunidades vía las las redes sociales, a lo mejor esa definición para nosotros era diferente a lo que viven los chicos ahora.

Usted dice que su papá era muy estricto, lo que le enseñó a aprender en qué momento estudios o diversión, ¿pero algunas vez lo desobedeció para salir de fiesta o hacer algo que no era permitido?
Sí, por ejemplo, me acuerdo cuando me daba permiso raras veces de ir a dormir a la casa de alguna de mis compañeras y con esa excusa teníamos la oportunidad también de escaparnos porque obviamente no estaba yo en mi casa y mi papá sabía que iba a estar con mis compañeras en otro lado, entonces a veces salíamos. Él prefería que hiciera reuniones en mi casa.

Desde niña, María Elena Bottazzi (la primera de izquierda a derecha) fue muy aplicada en sus estudios. Afirmó que estudiar le hacía muy feliz.

¿Alguna vez una fiesta se salió de control?
Me dio permiso de hacer una fiesta en mi casa, yo creo que al final la fiesta se convirtió en tan exageradamente grande de que había tanta de aquella gente que yo creo que mi papá se enojó un poco porque él creía a lo mejor que era una pequeña fiesta entre compañeros y resultó ser un gran party.

¿Qué solían hacer en esas fiestas?
De lo que me recuerdo como siempre había tal vez el incógnito acceso a las cervezas, que tal vez no era muy prudente y ciertamente bailes. Bailábamos y conversábamos y yo creo que se extendió un poco hasta fuera de las personas que estaban dentro de nuestro grupo de compañeros y llegó gente también de otras escuelas y de otras colonias, pero fue muy divertido.

¿Le gusta mucho bailar?
Sí, me gusta mucho. Tengo que decir, ahora no tengo tan gran oportunidad de hacerlo, tal vez como cuando era más joven, pero siempre me ha gustado mucho la música, el arte, pues el teatro, o sea, complementar la parte científica con las partes sociales más que todo es en esa área, en la parte de cultura se complementa muy bien con mi cerebro científico.

¿Qué música le gusta más bailar?
La verdad es que un poco de todo, o sea, siempre muy alineada con música latinoamericana porque uno tiene ese feel. Pero la verdad es que cuando se da la oportunidad puede ser cualquier tipo de música, siempre que sea de alegría y que realmente pues lo hacen a uno hasta desestresar un poco lo que tal vez tiene uno diariamente en el trabajo.

" “Yo siempre fui muy buena estudiante en todos las diferentes disciplinas y tópicos, pero la que más resonó para mí fueron las ciencias”
Científica María Elena Bottazzi

¿Qué opinión tiene de Honduras?
Es mi casa, mis raíces. Aunque ciertamente tengo también un pie en Italia, porque allá tengo todavía mucha de mi familia del lado materno y hasta mitad de la familia del lado paterno, pero Honduras es mi familia, mi niñez, mis amistades, mi educación, mi cultura, prácticamente un todo.

¿Y de los hondureños?
Una de las cosas que siempre agradezco infinitamente a todo Honduras es que aunque me fui y, a lo mejor no trabajo permanente ahí, el que me hayan permitido tener prácticamente un pie en Honduras y que me llamen, que me permitan tener esas conexiones, esas colaboraciones, y que después cuando tengo algún otro hito importante, que me celebren y me lo aceptan como que es un hito de de Honduras. Que no solo es un hito personal, sino que es un hito nacional y eso me da mucho orgullo y me da más motivación de seguir llevando el nombre de Honduras cada vez que trato de hacer algo.

¿Qué es eso que hace siempre que viene a Honduras?
Siempre voy a ver a mi tía y a mis primos porque eso es lo primordial, entonces siempre tengo mi sábado, mi domingo, que es siempre el almuerzo con mis tíos, antes con mi tío que en paz descanse, ahora siempre con mi tía y con mis primos. Número dos, siempre hacemos alguna reunión con mis compañeras y compañeros, o sea, que siempre es la excusa: ‘hagamos alguna cena, algún desayuno, algún almuerzo. Tengo otros familiares también que trato de verlos, por ejemplo, había un grupo de amigos de mi papá y de familiares que él siempre iba a almorzar los jueves y ahora yo soy la que me agrego si estoy allá un jueves... ahora ya somos las nuevas generaciones. Y de ahí, obviamente, los proyectos que tengo que dar actualización y si tengo que hacer una visita a la universidad o una visita con algún otro grupo, también es religión.

¿Cuál es su comida hondureña favorita?
La verdad es que como de todo todo y lo que me den, así que siempre una burrita cae bien; una tortilla con quesillo, cae bien; una buena sopa, cae bien; a mí me encantan las sopas, entonces siempre ando viendo qué sopa me puedo comer cuando voy a Tegus.

¿Usted siempre ha querido ser una inspiración para otras mujeres?
Yo creo que es independiente del género, es tratar de nuevo de recordar que obviamente tenemos que entender cuáles son nuestros valores, entender obviamente nuestras raíces, nuestra cultura, cuál es nuestra misión y visión de vida, celebrar todos los hitos que uno hace y de nuevo hacerlo de manera de que pueda eventualmente también ayudar a las comunidades, no solo de nuestro país, sino que también globalmente.

¿Quién fue esa inspiración o quién es una inspiración para usted?
Al principio era mi familia, o eran los profesores en la escuela, o eran hasta compañeros; después en la universidad cambia. Por ejemplo, quien era mi asesor, el doctor Cosenza, o quienes eran mis profesores en la universidad. De ahí cuando vine a Estados Unidos, quienes eran mis mentores, cuando estaba haciendo mi doctorado; de ahí ya en la parte profesional, en mi equipo de trabajo. Uno va agregando y realineando quiénes son esos actores que realmente son los que lo ayudan a uno a pensar.

¿Cómo fue su proceso de nominación al Premio Nobel de la Paz?Ciertamente fue una sorpresa porque el proceso de quién nomina o cómo se coleccionan estos premios, a veces es un poco así oscuro; uno nunca sabe bien cómo es el proceso, pero el hecho de que una de las la congresista de de Texas que nos nominó nos llamó a mí y a mi colaboradora en la ciencia, Peter, y nos nos dio preaviso de que ella había sometido dicha nominación, fue una sorpresa, pero también un gesto de de agradecimiento del hecho de que estábamos haciendo un trabajo que iba a trascender más allá de Houston, de Texas y hasta fuera de Estados Unidos. Pero yo creo que para mí, fuera de de la nominación es la respuesta y la reacción que tuvo el pueblo hondureño o Honduras en general de aplaudir y tal vez de de utilizar esa oportunidad para ese momento, ustedes saben, era muy muy eh estresante, con lo que estaba pasando con lo del covid. Yo creo que la gente realmente estaba buscando algo que hiciera recordarnos la importancia de por qué tenemos que ayudarnos unos con otros, de por qué es importante en caso de crisis, donde todos estamos en el mismo problema, donde no hay barreras, no hay pobres o ricos. Sabíamos muy claramente que era muy raro que fuéramos seleccionados eventualmente. Después, reflexionando, la nominación tomó otro nivel de importancia porque no sólo validaba nuestra filosofía o nuestro valores de trabajo, nos dio más responsabilidad de que entonces el trabajo que estamos haciendo tiene que continuar y tenemos que crear sostenibilidad y replicar el trabajo que hacemos.

¿Alguna vez usted sintió frustración que no iba a poder concretar ese proyecto con la vacuna del covid-19, Corbevax?
Diario. Hora por hora. No fue fácil definitivamente y en efecto cada hora tal vez hacíamos un paso adelante y dos para atrás. Al final hicimos esa gran contribución y tal vez quebrantar paradigmas y demostrar de que a veces hasta lo que llamamos nosotros ser los underdogs, la gente que a lo mejor nadie nos estaba poniendo mucha atención, nadie nos estaba dando prioridad, nadie creía en que lo íbamos a lograr. Esa negatividad no le agregó gasolina a hacer de manera negativa sino que más bien agregó la gasolina para hacernos más eficientes en lo que estábamos haciendo.

¿Y cuál fue su reacción cuando usted logró concretar y decir si funciona la vacuna?
Alegría, llantos de de felicidad, ciertamente, porque todo el trabajo que habíamos hecho y al al ver paso por paso que los datos científicos y la evidencia científica era segura, eficiente, eficaz; y el después verde que fue distribuida en 100 millones de adolescentes, es algo que muy pocos pueden decir que se ha logrado es llegar a eso.

¿Es difícil que una hondureña se posicione como una científica de escala internacional?
No, no creo que sea difícil, porque así como lo hice yo hay otros y otras que también resaltan y cualquiera puede hacerlo de Honduras o de cualquier otro lugar. Lo claro es que requiere de mucha dedicación, mucha pasión, muchos fallos y no todo es que sale bien siempre.

La UNAH decidió que este año académico se llamará María Elena Bottazzi. ¿Cómo se siente con este anuncio?
Esta es la primera vez que durante el año académico la persona está en vida y es algo muy innovador y transformador, no para decir que un año académico no pueda ser también en representación a alguien que aportó, pero que ya no está con nosotros, sino que es ver entonces cómo alguien que está en vida puede de manera directa poder compartir y aportar. Este año se ha seleccionado, no solo con mi nombre, sino también para reforzar la importancia de la ciencia y la tecnología, reforzar la importancia de la innovación.

Egresó de la carrera de Microbiología en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Actualmente tiene dos doctorados

¿Alguna vez alguien le ha dicho: "Gracias a usted, yo estoy estudiando esta carrera”?
Ay, muchas veces, muchas veces. Muy honrada. Y a lo mejor hasta desde antes, porque una de las cosas que más me alegran es cuando recibo mensajes de que en alguna escuela primaria hacen las ferias de ciencia, que hay al que que ponen mi nombre a la feria de ciencia o que hay alguna niña que hace un un póster o una presentación con la científica María Elena. Realmente para mí el poder incentivar e invitar a las nuevas generaciones a que puedan convertirse en científicos en cualquier área, no necesariamente solo microbiología, es muy importante.

¿Cuántos años tiene, doctora?
¿Y eso se lo tengo que contestar? Jaja... nací en el 65, ahí usted ve si incorpora sin hacer mucho caso de cuántos años son.

¿Alguna vez María Elena Bottazzi se ha enamorado?
Sí, yo creo que hasta varias veces. Como usted ve estoy soltera, pero sí tengo muchos amores, por ejemplo, de mis sobrinos y mis sobrinas, en diferentes niveles.

¿Pero está conociendo a alguien o ha tenido alguna aventura?
No. Sí, ocasionalmente hay aventuras, pero muy profesionales o muy controladas, digámoslo así, pero no, en este momento no hay nadie.

¿Cómo así?
Cuando me pregunta que si he tenido varias aventuras, sí, ciertamente, uno tiene durante en la vida muchos tipos de aventuras, pero en este momento no hay nada así que resalte.

¿Se ha sentido sola alguna vez?
Aunque no tenga, digamos, un amor romántico, porque no lo hay, lo que yo considero es esa unión familiar, ciertamente no me siento en ningún momento sola ni me siento de que haga la falta de haber tenido tal vez un marido de a largo plazo y que no haya tenido hijos, no me siento como que que me hace falta algo. Estoy muy completa.

¿Alguna vez sintió presión social para casarse o tener hijos?
No, le puedo ser muy sincera, pero nada, siempre, yo creo que viene también un poco de la cultura de nuestra familia, que ha sido siempre muy balanceada.

¿Y cuáles son esas cosas que no son negociables en alguna persona que usted vea como su pareja?
Ciertamente ya a esta edad uno tiene su manera de ser, sus rutinas, su independencia, sus propias cosas personales y que obviamente no rompa la dinámica personal y profesional o familiar. Tiene que eventualmente ser como una complementación más que no tener que dejar algo por agregar algo.

¿Alguna vez ha sido víctima de machismo?
Sí, ocasionalmente todavía se encuentran hasta de manera que no es a propósito. Ciertas reuniones donde uno ciertamente ve, de que hay más dominancia de líderes del del género varón, o que a veces sí no no consideren las mismas ideas con la misma equidad, pero eso es lo que uno tiene que aprender, a ser decisivo de tener su propia voz y de buscar poner la silla en la mesa y no permitir que siempre le pongan a uno la silla en la parte de atrás.

¿Le han ofrecido un puesto en política?
No, fíjese que no, lo que sí quiero mencionar es en ese concepto de dejar algo más permanente y marcado, una cosa que a lo mejor puede resaltar es que sí cree unas becas que se llaman Lola Suárez Zelaya, a nombre de mi abuela, donde realmente apoyo, no solo al crecimiento de los estudiantes para que puedan viajar a un congreso o recibir entrenamiento, mejorar la infraestructura de micro o la internacionalización. Y ciertamente dentro de foros, como dice usted, que sí a veces he recibido peticiones del gobierno de si puedo dar mi apoyo o dentro de instituciones, más que todo de asesorías.

¿Y aceptaría si le ofrecen uno?
No sé, porque dependería de qué se trataría.

El año académico 2026 de la UNAH lleva el nombre de María Elena Bottazzi por su aporte a la ciencia. Para ella es una alegría servir de inspiración en Honduras y el mundo.

¿Es afín a algún partido político?
La verdad es que mi familia por generación siempre ha sido nacionalista. A mí me gusta mucho ese balance en todos los extremos. Hay un puesto para la empresa privada y para el avance económico, pero siempre en un contexto de la parte social porque es inevitable. Uno tiene que reconocer que hay muchos problemas sociales en nuestro país, pero yo creo que hay maneras de poder complementar de maneras muy bipartisanas. Entonces, yo creo que me considero un poco en vías de en medio; hay ciertas cosas que me atraen de ambos lados, sin estar mucho en los extremos. ​​​Lo ideal es que se pueda realmente colaborar en el ámbito científico, avanzar utilizando las premisas de la política, en mi caso, más que todo políticas de salud que sean realmente bien balanceadas y bipartidistas.

¿Cómo quiere que la recuerden al morir?
Buena pregunta. Nunca me he puesto a pensar cómo cuál sería el tagline de mi, ¿cómo se dice en español? El obituario, no sé cómo se dice, ¿cuál sería el tagline que saldría en todos los periódicos? Muere la doctora María Elena. Pero creo que el legado es ciertamente la humildad, el reconocimiento de que de que lo que hago es transferible, o sea, que es para beneficio de los demás.

¿Y a dónde le gustaría ser sepultada?
​​​​​​​Probablemente en Honduras, seguramente cerca de donde está mi papá, probablemente en Olancho, pero es posible que pueda ser que mis cenizas puedan ser hasta dispersas en varios lados, pero como le digo, no he llegado todavía a pensar.

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Haydi Carrasco
Haydi Carrasco
Periodista

Periodista por la UNAH. Coeditora y redactora de la sección de Datos e Investigación de El Heraldo Plus. Cubre temas relacionados con salud, educación, migración, medioambiente, derechos humanos y género. Con experiencia en periodismo de datos y visualización.

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