Siempre

Carlos Ruiz Zafón, constructor de su mundo

La vida del autor español, fallecido a los 55 años, fue discreta y distante, igual que su muerte el pasado 19 de junio

28.06.2020

TEGUCIGALPA. HONDURAS.-El gusto por la literatura a Carlos Ruiz Zafón le nació en la infancia, aunque se volcó de lleno a las letras cuando ya rozaba los treinta y decidió dejar su trabajo como publicista para probar suerte en el impredecible mundo literario.

Abrazando el sueño de ser leído se trasladó de su natal Barcelona a Estados Unidos a principios de los 90, pero tuvo que esperar casi una década para que el éxito, así, contundente, tocara a su puerta.

En 1993 publicó su primera novela, “El príncipe de la niebla”, el escritor tenía 29 años, y con esta historia iniciaría una trilogía que fue titulada “Trilogía de la niebla”, completada por los libros “El palacio de la medianoche” y “Las luces de septiembre”.

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El libro de la consagración

“La sombra del viento” (2001) fue una sensación internacional, el éxito en ventas marcaría para Ruiz Zafón una estela de reconocimiento que lo acompañó hasta el día de su muerte, el 19 de junio a los 55 años de edad.

Con esta obra que vendió más de 12 millones de ejemplares en todo el mundo y que es considerada una de las 100 mejores en lengua española en los últimos 25 años, inició la tetralogía “El cementerio de los libros olvidados”, la mágica biblioteca secreta sobre la que gira la saga culminada quince años más tarde, en 2016.

En una entrevista realizada en 2017 por Jorge Fernández Díaz, el autor dijo que “estas cuatro novelas, este mundo del cementerio de los libros olvidados fue concebido como un gran homenaje a la literatura y una historia que intentaba aunar a un tiempo todos los géneros de la literatura. Lo que yo he intentado hacer es casi un híbrido: es algo que combine la tradición literaria con todo lo que hemos aprendido de lo audiovisual”.

“El laberinto de los espíritus”, ese libro que redondea la historia iniciada quince años atrás se convertiría a la postre en la última gran novela de Zafón, a quien en 2018 le diagnosticaron un cáncer de colon por el que falleció el viernes 19 de junio.

La Editorial Planeta lamentó en un escrito la muerte de uno de sus mejores escritores: “Nos ha dejado uno de los mejores novelistas contemporáneos, pero seguirá muy vivo entre todos nosotros a través de sus libros”, señaló la editorial en el comunicado donde incluye además una cita del padre de Daniel Sempere, el protagonista de su libro más conocido.

“Cada libro, cada tomo que ves, tiene alma. El alma de quien lo escribió, y el alma de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él”, dice ese personaje cuando le descubre a su hijo el Cementerio de los Libros Olvidados.

Esa es la génesis de una historia de suspenso ambientada en la Barcelona posterior a la guerra civil española (1936-1939), donde el protagonista, Daniel Sempere, desentraña el misterio en torno al escritor Julián Carax en un relato de suspenso donde se entremezclan la realidad, la fantasía y el amor. El libro se publicó en 2001 y rápidamente se convirtió en un bestseller internacional, aunque siempre mantuvo su carácter reservado.

“La sombra del viento” había superado los 10 millones de lectores cuando se publicó la segunda entrega de la tetralogía, “El juego del ángel”. Tras ella vinieron “El prisionero del cielo” y “El laberinto de los espíritus”.

Y aunque pareciera que el éxito le llegó de golpe a inicios de este siglo, pese a que su trayectoria inició en 1993, para Ruiz Zafón ese éxito se traduce no en suerte, sino en perseverancia y trabajo duro. Así lo recordaba en esa entrevista con Fernández Díaz: “Todo esto sucedió poco a poco, con el boca a boca. Cuando se produce un éxito, la gente lo recibe como espontáneo. Pero esto sucedió hace muchos años y llevo trabajando para esto hace muchos años. Un día adquiere cierta masa crítica y empieza a ser visible”.

Y así fue que atraídas por el éxito de ventas y los elogios de la crítica a su saga, numerosas productoras audiovisuales tentaron al escritor barcelonés para adaptar la historia a la gran pantalla, pero él siempre se negó.

“Para mí estos libros son un homenaje a la literatura, a la palabra escrita. Por lo tanto, transformarlos al cine o la televisión sería una traición”, dijo Ruiz Zafón durante la presentación de “El laberinto de los espíritus” en Barcelona en 2016. Esto a pesar de que el escritor frecuentaba mucho el mundo del cine, además de componer música.

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Una vida discreta, una muerte igual

Carlos Ruiz Zafón nunca se adhirió a los grupos del mundo literario, tampoco se adscribió a ninguna escuela, como lo señala su amigo Eduardo Mendoza en un artículo publicado en diario El País, de España.

En él, Mendoza también describe la personalidad del escritor, que en resumen era discreto.

Visitaba Barcelona sin que nadie se diera cuenta, administró su éxito con prudencia para seguir creando, permaneció al margen de lo colectivo, era afín a una vida privada, era poco sociable, y, señala Mendoza, evitaba las entrevistas y las apariciones públicas, al menos en su propio país España. Si asistía a firmar libros en eventos multitudinarios como Sant Jordi o la Feria del Libro de Madrid, nadie podía acercarse a él ni él acercarse a nadie, era una especie de celebridad, siempre rodeado de guardaespaldas.

Así fue su vida, privada y discreta, como su muerte, su entierro no estará revestido de homenajes no solo por la situación del covid-19, sino porque así era el autor, sin tanta pompa, aunque cabe dentro sus definiciones, que en lo cercano era un hombre cordial, inteligente, ameno, excéntrico y divertido, al menos así lo recuerda su amigo.