Tegucigalpa, Honduras
Nos ha llamado poderosamente la atención que habiendo una veda en otorgar rutas urbanas e interurbanas para buses y microbuses en la desaparecida Dirección Nacional del Transporte (DNT), brotó otro escándalo de corrupción que suponen las travesuras de un doctor avalando a diestra y siniestra un chorro de unidades en todo el país.
Numerosos actos de pudrición llevaron al cierre definitivo de la DNT, a la cancelación de su director, el odontólogo Giovanni Dubón y de casi 700 empleados de diversa categoría para darle paso a un nuevo ente gubernamental llamado Instituto Hondureño de Transporte Terrestre que sería un ícono de modernismo y transparencia. ¡Veremos!
Jueces
La DNT ya no servirá para tráfico de influencias, de acuerdo a un comunicado del régimen nacionalista que nombró tres comisionados liquidadores presidida por el abogado Felipe Morales, que deberá sustentar la escandalosa extensión de permisos para autobuses en todo el país, supuestamente firmados por el conspicuo señor Dubón.
El presidente Juan Orlando Hernández Alvarado nominó a Dubón en febrero de 2014 y le encargó “limpiar” el ente, pero parece que el dentista en lugar de obturar las caries más bien las agrandó al avalar numerosas rutas del transporte a sabiendas de una prohibición del Poder Ejecutivo. ¿Será cierto o fue de compadre hablado?
Brollan sellos en los cuales una sola empresa fue ayudada con casi 30 rutas, otra con 14, particulares con tres y hasta ocho. No nos toca juzgar la gestión de sacamuelas, pero de ser cierto que él firmó el paso de más buses o microbuses, seguro que el suplente de “tito-tito” estaría metido en tremendo lío. “Dios sabe que no soy otro multimillonario más”, expresó el sacamuelas tras ser despedido.
Chorro
A un empresario del sur le dieron quince permisos de explotación, otras sociedades se ganaron la lotería obteniendo 20, 21 y hasta 22 rutas de transporte de un solo plumazo. Si supuestamente había una oposición verbal de parte de Hernández Alvarado ¿quién arriba de Dubón avaló estos permisos o fue una decisión unilateral del odontólogo?
Si enumeramos uno a uno cada documento que refrenda la presunta ilegalidad, no nos bastaría un solo artículo para dar a conocer la orgía que salta en extensión de licencias para buses urbanos e interurbanos en la era del doctor Dubón, cuyo caso será investigado por los interventores, aunque uno de ellos es uña y mugre de una matrona del “pepismo”.
Habría que preguntarle al amigo de la poderosa dama del gobierno anterior si lo mandan a ensuciar a Dubón para limpiar a otros (as) que también hicieron millonarios negocios con el pulcro Porfirio Lobo Sosa, reconocido a nivel internacional por incontables actos de corrupción que nunca detectó el hombre de La Empalizada.
Clases
“Me tocó la mala suerte de quedar fuera, pero ni modo”, expresó un tanto condolido el exdirector del Transporte, quien ahora volverá a su cátedra universitaria, pues dientes y muelas tiene años de no sacar ni tapar. Sostuvo que una mafia del rubro lo sacó del cargo tras asegurar que entre sus dueños se extorsionan.
La comisión delegada por Hernández Alvarado para rastrear la podredumbre deberá trasladar toda la documentación con pruebas irrefutables al Ministerio Público (ojalá no la engaveten) para proceder ante los tribunales, señaló en un oficio la Casa de Gobierno. Ya tenemos buen mazo de interventores por todos lados.
Cien millones de lempiras se irán en pago de prestaciones y el billete está listo. ¿Le darán algo al señor Dubón? ¿Le delegarán otro cargo? ¿Se dejó utilizar por los de arriba para hacer trabajos a poderosos empresarios que viven opulentos con el rodaje de las llantas? ¿Seguirán llorando por subsidios estatales pagados con nuestros impuestos?
No creemos que el dentista esté envuelto en este otro escándalo público porque lo hemos visto sobrio, solito, sin sus típicos guardaespaldas. Metrópolis es su centro de atención ahora. De repente serán vecinos con la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (Maccih). Tengan buen provecho, suerte y bendiciones