SERIE 4/5
Anderson Alejandro Gómez aún no llegaba al mundo cuando quedó huérfano de padre a causa de la migración.
El bebé que cargaba Martha Magdalena López en su vientre al momento en que su esposo, Benis Roney Gómez, decidió salir de su tierra, actualmente tiene nueve años.
La causa para que Benis abandonara el municipio de la Villa de San Antonio y decidiera trasladarse hacia Estados Unidos fue la falta de empleo que a su vez se traducía en escasez de recursos para sostener a los dos primeros hijos y al tercero que estaba por nacer.
Los otros dos hermanos de Anderson, Luis, de 12 años y Martha, de 14 años, aunque tuvieron la dicha de conocer a su progenitor, al igual han carecido del amor y los consejos de su padre desde hace casi una década.
Para Anderson ha sido de suma importancia contar con sus hermanos. “Me llevo bien con mis hermanos y ellos me cuentan cómo era mi papá cuando estaba con nosotros, yo no conozco a mi papá, pero sé que es bueno”, dijo el pequeño.
En el caso de Martha y Luis, que ya contaban con cuatro y dos años cuando se despidieron de su padre, han mantenido en sus mentes los momentos que pasaron junto a él.
“Mi papá nos llevaba a pasear en bicicleta, nos llevaba al campo a ver jugar fútbol, y nos divertíamos mucho”, recordó la hija mayor de la familia.
Los retoños y la esposa de Benis residen en el barrio San Benito, del municipio de la Villa de San Antonio.
Las paredes de la casa donde residen son de adobe, sin repellar y con piso de cemento.
Martha, la hija mayor de la familia, el próximo año cursará el segundo año de ciclo común; Luis Roney, quinto grado, y Anderson, cuarto grado.
Despedida
En una madrugada del mes de septiembre de 2004 la familia Gómez López se desintegró al salir fuera del país el jefe de hogar.
“La noche antes de irse me dijo que nos amaba, que nos portáramos bien”, recordó la hija mayor.
Las deudas agobiaban y los hijos demandaban de mayores ingresos en el hogar para su sustento.
Desde aquel momento Martha Magdalena López tomó la responsabilidad de cuidar de sus hijos y sufragar los gastos del hogar mientras su esposo llegaba al país del norte y lograba algún día enviarles dinero.
La señora, aunque no contaba con formación académica para buscar un empleo, logró a través de la venta de tortillas comenzar a costear las necesidades del hogar, oficio que ejerce en la actualidad.
Los días transcurrieron y la ausencia de Beny se convirtió en una agonía, pues no se logró conocer de su paradero hasta cinco años después.
“Desde su partida no supimos de mi esposo durante cinco años, hasta que nos mandó una caja de ropa y zapatos para los niños, pero dijo que no le iba bien y una vez más no se volvió a comunicar”, explicó Martha.
Navidad
Los tres retoños del hogar son los que más anhelan vivir junto a su padre. En Navidad quisieran compartir los alimentos que les prepara su madre.
“Mis hijos, durante las últimas fiestas de Navidad que hemos pasado, me dicen que quieren estar con su padre. Luis en ocasiones me dice que cuando esté grande se irá a buscarlo”, dijo la madre.
La señora añadió que su esposa cuando se comunicaba con ellos les decía que tenía planes de volver pronto, pero ese día hasta hoy no se hace realidad.
Al preguntarle a Anderson si todavía guardaba la esperanza de conocer a su padre y tenerlo de frente, manifestó que “sí quiero conocerlo, platicar y salir a pasear con él”.
Cada año abandonan el país unos 75 mil hondureños, la mayoría de ellos hacia Estados Unidos.
De estos apenas el 17 por ciento de ellos logra su objetivo, el resto es deportado, secuestrado, asesinado o desaparece como sucedió con el padre y esposo de esta familia, según datos del Foro Nacional para las Migraciones en Honduras (Fonamih).
Cifras
De acuerdo con el informe del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) de 2011, un 5.7 por ciento de los hogares que cuentan con parientes en el extranjero están dispuestos a emigrar.
Según el INE, el 24 por ciento de los hogares a nivel nacional tienen parientes en el extranjero. Los hogares con un pariente en el extranjero se concentran por lo general en el área urbana, los hogares con dos a tres parientes en el extranjero se concentran en su mayoría en la zona rural.
Los hombres aún se mantienen en el escalón más alto en cuanto a migración, aunque en los últimos años se ha reportado un repunte de mujeres que abandonan el país, revelan diversos estudios.
La mayoría de los migrantes se ubican entre edades de 20 a 34 años.
La directora regional del Instituto Hondureño de la Niñez y la Familia (Ihnfa), Rita Cruz Galindo, manifestó que un 30 por ciento de los niños que atienden en el hogar permanecen huérfanos de uno o ambos padres que emigraron hacia otros países.
“Este flagelo conlleva a otros problemas significativos, en especial cuando se trata de menores, pues la falta de presencia de sus padres, sea uno o ambos, se refleja en su comportamiento”, manifestó Cruz Galindo.