Sobre las antiguas tarimas armadas con tablas disparejas donde descansaban Amparo y Walter Duarte fueron colocados dos suaves colchones, las botellas plásticas que utilizaban como recipiente para tomar agua se les cambió por vasos y tarros plásticos.
También se les llevó víveres, ropa y zapatos, ayudas que adquirieron los miembros de la Asociación Hondureña de Autos Clásicos y Antiguos (AHACA).
El aporte de los integrantes de AHACA llegó luego que se mostraran las condiciones en que residían los hermanos y su progenitor, a través de la sección País Regional de diario EL HERALDO.
Las sonrisas de los beneficiados aparecieron desde que se enteraron que tendrían la visita de un grupo de personas.
Y es que los retoños de Romúlo Zambrano pasan la mayoría del tiempo solos, encerrados en la vivienda de adobe y piso de tierra donde residen desde que eran niños.
Ambos padecen de problemas mentales, situación por la que sus progenitores les han mantenido encerrados para evitar que les sucede algún percance mayor.
A causa de la falta de recursos económicos al igual no han tenido servicios de salud apropiados para mejorar su calidad de vida, por esta razón fue contactado el equipo de reporteros de EL HERALDO quienes les visitaron y luego mostraron las carencias en que permanecen.
Es así que los miembros de AHACA decidieron viajar desde la capital para conocerles y apoyarles.
Javier López, miembro de la organización, dijo que desde que conocieron la historia de la familia decidieron apoyar con la voluntad de todos los miembros de la organización.
“Hemos compartido con Walter y Amparo un poco de lo que nosotros tenemos, como familia y como miembros de la organización, lo cual nos entusiasma y motiva a continuar apoyándoles”, expresó el entrevistado.
De acuerdo con López, esta no será la primera ocasión en que se les visite, pues han prometido que uno de los miembros de la organización, que es médico, les visitará para evaluarles e identificar si pueden recuperar su salud mental.
“El reportaje nos tocó el corazón y de inmediato quisimos buscar la manera de ayudarles y, de esta manera, comenzamos a recolectar la donación”, aseguró el entrevistado.
Otra de las promesas fue que para la temporada de Navidad les visitarán una vez más para compartir otra ración de alimentos.
“Nosotros haremos lo que esté a nuestro alcance, nuestro plan es no dejarles solos, les conocimos y sabemos que tienen múltiples necesidades”, concluyó.
Otras ayudas
Una noble capitalina, de la aldea Cerro Grande, desde el primer momento en que leyó el reportaje de las condiciones en que residían los hermanos llamó para comprometerse a enviarles ropa y utensilios.
La ayuda llegó a las oficinas de EL HERALDO, desde donde fueron enviadas a la familia, así como un giro de 1,500 lempiras que les envió otra persona de buen corazón.
Los hermanos Zambrano nacieron y crecieron en condiciones estables de salud, pero al llegar a la adolescencia comenzaron a presentar crisis de ira y convulsiones.
Es así que su vida cambió de forma drástica, de vivir libres en su comunidad pasaron a permanecer encerrados, y solo poder ver la luz del sol a través de una ventana o cuando su padre les saca al patio para asearlos.
El progenitor es el único que les atiende, ya que la madre falleció años atrás.
Agradecimiento
El padre de Walter y Amparo agradeció a los visitantes la solidaridad mostrada hacia sus hijos.
“¡Que bendición, Dios se los pague!”, fueron las primeras palabras de Rómulo.
“Les agradezco con todo el corazón todo lo que han hecho por mis hijos, estamos contentos, y ustedes lo pueden ver en el rostro de ellos, que también están felices”, expresó el acongojado padre.
Por su parte Walter, al probarse unas sandalias y una camisa oficial de AHACA, les regaló una sonrisa, misma expresión que les mostró Amparo.