Honduras

Artesanos del sur sueñan con exportar sus productos

Las ventas de las artesanías sobresalen en el mercado nacional y en porcentajes mínimos a nivel internacional.

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02.07.2013

El sonido de la cortadora y el torno reta al sonido que producen las manos de César Oviedo al pulir la base de un atril (soporte de madera para sostener libros), pedido solicitado por una iglesia evangélica de la ciudad de Choluteca.

En la selección de la madera, corte y armado de las piezas tardará 20 días, según el artesano.

El costo del producto terminado será de 5,000 lempiras debido al trabajo que requiere y además de que no son pedidos permanentes.

“Este tipo de trabajo se considera especial debido a que lo que genera mayores ventas con productos de menor valor”, manifestó.

Oviedo aprendió la técnica de la carpintería y las artesanías de madera bajo la dirección de un grupo de canadienses que llegaron a impartir un curso a la sultana del sur.

Es así como luego de adquirir los conocimientos básicos logró montar un taller bajo una improvisada galera en el patio de su casa.

El local en la actualidad es manejado como un negocio familiar, en el cual se elaboran unas 40 piezas artesanales, de diferentes formas y tamaños, las que son comercializadas en Valle de Ángeles, Ojojona, Comayagua, Siguatepeque, Puerto Cortés, San Pedro Sula, Tela y Ruinas de Copán.

Por semana el taller produce unas 200 artesanías, con lo que se logra dar trabajo a tres obreros, también ha servido para que unos 20 jóvenes se formen en el tallado de la madera, según Oviedo.

Madera y mimbre

En el municipio de El Triunfo los artesanos le han otorgado un valor agregado a la madera al combinarla con el mimbre. Juegos de muebles, sillas mecedoras y camas forman parte de los trabajos artesanales que se fabrican en la comunidad.

En la zona funcionan unos 25 talleres que envían sus productos a comunidades como Comayagua, Tegucigalpa, Valle, Santa Bárbara y Danlí entre otras.

Uno de los centros artesanales de mayor trayectoria en la comunidad es el de José Hernán Sánchez, quien lleva más de 38 años en este oficio.

En el establecimiento de Sánchez laboran unas 20 personas de forma permanente.

En este local se fabrican juegos de comedor de hasta 20,000 lempiras.

Mujeres artesanas

El rubro de las artesanías al igual permite que las mujeres sean productivas en diferentes comunidades de la zona sur.

Maritza Hernández, presidenta de la Asociación de Mujeres Sureñas de la Industria y el Servicio (Amusisa), dijo que el escaso apoyo gubernamental con que han contado los artesanos del Pacífico les ha obligado a bajar sus producciones y en algunos casos a decidir cerrar operaciones.

De acuerdo con Hernández, si el gobierno ayudara a los artesanos ya contaran con un centro de ventas en el extranjero.

“Las artesanías que han llegado al extranjero en su mayoría ha sido por esfuerzos de las mismas familias y organizaciones no gubernamentales”, dijo la presidenta de Amusisa.

La Cooperación Española y Plan Internacional han apoyado a algunas familias con recursos económicos para que no dejen de producir, manifestó la entrevistada.

También han recibido ayuda de la Organización Internacional del Trabajo, OIT y Operación Bendición con víveres y ropa.

Hernández dijo que la organización que representa aglutina unos 40 mujeres artesanas.

Sin registros

Otra de las limitaciones con que cuentan los artesanos es que se carece de informes sobre el número que conforman el rubro, así como las condiciones en que trabajan y viven, reveló la entrevistada.

Según los ejecutivos del Centro de Desarrollo Empresarial,
a partir del mes de mayo de este año se inició una encuesta en el departamento con el fin de conocer cuántos artesanos laboran en la zona sur, pero los datos aún no son tabulados.

Los artesanos de manera empírica se atrevieron a enlistar unos 150 talleres artesanales de la madera en el departamento.

Los centros artesanales se encuentran diseminados en los municipios de Choluteca y El Triunfo.

En estos talleres se producen unas 4,000 artesanías mensuales en las temporadas altas, épocas como navidad y semana santa, pues es cuando se recibe la mayoría de turistas en las zona y comunidades donde se comercializan este tipo de productos.

Materia prima

Los artesanos también se quejan de los altos costos de la materia prima con que trabajan debido a que consideran que en la última década los precios se han duplicado. A causa de esta situación se ven obligados a incrementar el valor económico de las artesanías.

El artesano del cuero Julio Laínez explicó que pese a que el gobierno nunca les ha apoyado sus productos han llegado
a varios países de Europa, Canadá, Japón y Centroamérica con ayuda de los hondureños que residen en el extranjero.

“Los familiares llegan al taller para solicitarme pedidos de familias que viven en el extranjero”, manifestó Laínez.

En el local que con esfuerzo propio ha logrado sostener durante unos 40 años Laínez se fabrican fajas, billeteras, monederos, fundas de pistolas, fundas de celulares, carteras para mujer, monturas y llaveros.

En este rubro de forma aproximada laboran unas 200 familias de la zona sur.

Los municipios donde más se trabaja el cuero son San Marcos de Colón, considerado como el de mayor producción, Orocuina y Choluteca.

En el centro urbano de San Marcos de Colón funcionan unos 10 talleres, los que producen 80 pares de botas por día.

Unas 3,000 piezas de cuero se confeccionan de forma mensual en el departamento.

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