De cara a la Sierra Madre Occidental, sobre el inhóspito, árido y pedregoso Espinazo del Diablo, respingaba en una poderosa motocicleta de 200 cc de dos tiempo un intrépido Jesús Mejía en el campeonato mundial de moto enduro que se celebró en Morelia, México.
“Yo soy el único hondureño que ha competido en un campeonato mundial de enduro”, dice con orgullo el subgerente de la Empresa Hondureña de Telecomunicaciones (Hondutel).
Comenzó en este deporte “ya viejo”, cuenta, pero se volvió un apasionado de esta actividad extrema por la explosión de adrenalina que genera.
Se considera un “niñero” porque no hay nada que lo haga más feliz que jugar con sus hijos, así como un político con convicciones firmes y un enemigo de la corrupción, según comenta de su vida en la siguiente entrevista con EL HERALDO.
¿Jesús Mejía se considera más político que un experto en informática?
Yo me considero un poco más técnico, en la parte política me metí con el expresidente Ricardo Maduro (2002-2006), antes yo había trabajado en maquilas porque soy ingeniero industrial y en sistemas y por eso tengo una maestría en finanzas y me he dedicado más a mis empresas para salir adelante y la verdad que en eso me ha ido muy bien.
Fue en esos años que Ricardo Maduro me solicitó que lo acompañara en esa aventura que fue espectacular y ahí es donde empecé a activar de una forma constante en el Partido Nacional.
¿Cómo se liga a la política?
Bueno, Ricardo Maduro era novio de Mireya Batres y ella es prima hermana mía, y de los tíos con los que más he tenido contacto y de los que más quiero es mi tío César (Batres), y yo pasaba mucho los fines de semana con él, me encanta hablar con él, escuchar las historias del pasado y con él aprendí muchas historias del partido.
¿Usted dice que a los 13 años lo matricularon en el Nido de Águilas cuando era un reformatorio?
Lo que sucede es que... tal vez no reformatorio, pero recuerdo que cuando tenía 12 años fui a Plaza Miraflores y ahí estaban mostrando la maqueta del colegio, era un country club, era espectacular y mi abuelo por parte de madre había sido un general de cerro reconocido. Nosotros tenemos orígenes humildes, él aparece en el libro “Prisión verde”, porque vivió esa época y nos contaba sus historias, y uno de pequeño tiene mucha ilusión y yo quería ingresar a las Fuerzas Armadas y en ese momento el Liceo Militar del Norte estaba en San Pedro Sula y a uno de niño no lo iban a tirar solo porque uno era caprichoso y abrieron ese internado (Nido de Águilas). Yo siempre he sido buen alumno, nunca tuve problemas en la escuela y cuando me llevaron ahí nada que ver con la maqueta, no había grama y todo era de tierra, cuando entré a tercer curso yo tenía 13 años. Era el menor, los otros tenían de 15 a 17 años.
Terminé el primer año y me fui a intercambio por primera vez con Open Door, Estados Unidos, para aprender inglés, y al regresar al cuarto curso se me desarrolló una rinitis crónica y sangraba de la nariz porque había mucho polvo y me cambiaron al colegio San Francisco y luego me fui a intercambio a AFS en Estados Unidos un año, de junio de 1989 a junio de 1990. Y luego en 1991 comencé a estudiar la carrera de Ingeniería en Sistemas en Unitec y me gradué en febrero de 1996.
Me fui a trabajar en maquila a San Pedro Sula tres años y luego monté mi propia empresa en el área de sistemas, la empresa se llama Discovery, la que en la actualidad está inactiva, solo pago los impuestos para que pueda funcionar.
¿A qué se dedicaba?
Vendía productos de informática, computadoras y recuerdo que le vendía al gobierno y le vendía a la Alcaldía de la capital cuando estaba el “Gordito” Castellanos y nunca me pagaron.
¿Su papá murió cuando usted era un niño?
Sí. Murió el 21 de diciembre 1973 en un accidente. Se llamaba Federico Mejía Rodezno. Él estaba limpiando un arma y se le fue un disparo en el estómago y se desangró camino al hospital. Mi mamá en ese momento se alistaba para salir, ya que esa era su día de cumpleaños.
Mi madre contrajo matrimonio cinco años después con Leonardo Raquel Sánchez, con quien he vivido los últimos 35 años de mi vida y lo considero como mi padre.
¿Cómo es Jesús Mejía en el hogar?
Soy muy niñero, me gusta jugar mucho con los niños, creo que no hay nada que me vuelva más loco que estar con mis hijos, estar con ellos es el mejor momento de mi vida, de forma lastimosa por andar en política salgo fuera de casa. Pero cuando puedo estar con ellos, es una locura.
La verdad que siempre me he considerado una persona de casa, no soy muy parrandero y tuve muy buen ejemplo de mis padres y la idea es seguir esos pasos.
¿Fuma?
No, y bebida solo en ocasiones, pero no me llama la atención.
¿Fue rebelde? Usted mencionó algo así.
No, fui algo peleón. La verdad es que he sido intolerante a las faltas de respeto y de igual forma a la corrupción, tengo ese problema porque en este país estamos rodeados de mucha falta de respeto y corrupción y eso me genera muy mal ambiente, cuando yo me “embreco” digo no.
¿Ha recibido propuestas ilegales en Hondutel?
Al principio y sí lo hablé con el general y le dije los nombres de las personas para que los fuéramos identificando y tuviéramos cuidado.
¿Qué le propusieron?
Gente que quería hacer tráfico gris, que hiciéramos un par de operaciones, que me iban a garantizar 100, 200 mil dólares mensuales los “griseros”, que no me preocupara. Ellos me pedían que les abriera los canales por medio de influencias, que yo hiciera estos actos ilegales.
¿Quién es su esposa?
Bueno, a mi esposa yo la conocí en la universidad, cuando yo estaba a punto de salir y ella empezaba. Recuerdo que una vez le dije a un amigo: “Mirá, yo me voy a casar con esa mujer”, y él me dijo que si era broma y la fue a traer y me la presentó.
¿Y ahí le dijo que se iba a casar con ella?
No, no, no, no. Yo estaba muy apenado y de forma posterior la encontré en otros lugares que ella frecuentaba; nos encontramos en el bar Arenas de aquel entonces, la invité a salir y poco a poco consolidamos la relación. Fuimos novios por seis años y llevamos 10 años de casados.
¿Cuánto tiempo trabajó en el Ministerio Público?
Estuve tres años y medio como consultor en informática, entré por un proyecto de expedientes digitales el cual funcionaba con la Secretaría de Seguridad y la Corte Suprema de Justicia. Desarrollamos las primeras dos etapas y creo que han de estar por la cuarta etapa y fue hasta en junio de 2009 porque tuve que retirarme para ir a apoyar al Tribunal Supremo Electoral por los sucesos del 28 de junio.
¿En el ámbito político qué aspiraciones tiene?
Uno de los proyectos que yo tenía era ser presidente del Partido Nacional porque creo que los partidos políticos debemos ser apoyos de los gobiernos, no apoyarnos en los gobiernos, es muy diferente el concepto.
A mí me encanta la política, pero detesto la forma en que se está haciendo porque mucha gente se está aprovechando del hambre de la gente para poder llegar a sus intenciones, entonces hay que aprender a separar esas cosas porque uno si está en un gobierno es para servir y si alguien no tiene bien claro eso que mejor empaque y se vaya, porque estas cosas son pasajeras.
El honor y tu nombre son lo más difícil de recuperar cuando los has perdido y hay que tener mucho cuidado con la forma en que se está manejado la política.
¿Qué deportes ha practicado?
Siempre fui el portero de la escuela, recuerdo que en los campeonatos nunca me echaban goles, era buenísimo y en secundaria era el portero, siempre. Eso fue a nivel de hobby, era muy bueno, tenía muy buenos reflejos y todo. Cuando entramos a la universidad siempre ganábamos los campeonatos, teníamos un equipo invencible. Cuando salía de la universidad había abierto la cancha Pineda Chacón de fútbol rápido en tercera división y nos fuimos a primera división.
¿Qué otro deporte practica?
El día de hoy soy el presidente de la Federación de Motociclismo, corro moto enduro. Fui campeón centroamericano en categoría de expertos en 2007 y nacional en categoría de expertos en 2007. Luego pasé a la categoría de superexpertos y luego me desligué un poco por la política.
¿Cuando comenzó el deporte de las motos?
Inicié ya viejo, a los 31 años, ya estaba pasadito de edad, pero a mí siempre me han gustado los deportes que exigen más allá.
¿Dónde ha competido?
Todo Centroamérica y un par de veces en México.
Yo soy el único hondureño que ha competido en un campeonato mundial de enduro; fue en Morelia, Michoacán.
¿En qué lugar quedó?
Ahí por falta de coordinación me pasó algo terrible, recuerdo que fui con un amigo nicaragüense que vive aquí en Honduras que se llama Felipe Baca y cuando íbamos yo no sabía si iba a correr o no iba a correr porque, la verdad, no tenía mucho dinero... siempre he tratado de ser un poco controlado con el dinero, creo que hay que hacer bien las inversiones y no derrocharlo. Yo alquilé una moto usada y no se sentía muy bien la moto.
¿Cuánto ocupaba para competir?
Alrededor de 10 mil dólares, entonces alquilé la moto usada, no la sentí muy bien, yo me sentía un poco incómodo. Terminé como en el lugar 130 y pico el primer día, eran como 300 kilómetros diarios, y logré bajar al lugar 90 y pico; al tercer día bajé al lugar 60 y pico; el cuarto día al lugar 40 y pico y cuando uno termina la carrera logra medalla de bronce. Si termina en el 10 por ciento de los que llegan primero, le dan medalla de oro; si está en los del 40 por ciento, medalla de plata; los últimos, medalla de bronce. Yo estaba en los de medalla de plata, iba muy bien y la moto me falló, simplemente dejó de funcionar. Tuve que empujar la moto casi un kilómetro y creo que es el esfuerzo más grande que he hecho en mi vida, nos metieron en un lugar que se llama Espinazo del Diablo. Es un lugar árido, es un desierto, piedra.
¿Qué siente al competir en moto enduro?
La adrenalina es espectacular, el hecho de estar concentrado en algo por tanto tiempo no es algo que cualquier persona pueda hacer.