¿Qué pasará el 2026?

Debe tenerse en cuenta que las políticas públicas comienzan a rendir frutos después de varios meses, que en algunos caso implican rezagos de 6 a 12 meses”

  • Actualizado: 27 de enero de 2026 a las 00:00

Todo buen hondureño espera que el 2026 sea un año de buenas noticias y de mejoras en diferentes ámbitos de la vida personal y nacional; posiblemente así suceda, pero ello no ocurrirá de inmediato y en algunas áreas habrá inevitables atrasos, por las razones que se explican a continuación.

Empecemos por la asunción del nuevo gobierno, el cual tendrá que afrontar tres contratiempos: 1) al no haber una transición ordenada y transparente, las diferentes dependencias perderán valioso tiempo tratando de establecer la verdadera situación que les dejan sus predecesores; 2) tendrán que hacerle frente a una situación financiera delicada, ya que entre otras cosas se encontrarán con una deuda flotante que algunos estiman en L30,000 millones, mientras que otros sostienen que apenas es de L15,000 millones; 3) en el corto plazo no tendrán recursos para atender las simples obligaciones de operación de la administración pública, y deberán usar mecanismos creativos para salir del enredo.

Bajo el supuesto optimista de que el nuevo gobierno ya tiene planes concretos para impulsar el empleo, el crecimiento económico y de concreción de la inversión nacional y de atracción de la inversión extranjera, debe tenerse en cuenta que las políticas públicas comienzan a rendir frutos después de varios meses, que en algunos caso implican rezagos de 6 a 12 meses.

Para ilustrar lo anterior se puede utilizar la política monetaria del Banco Central de Honduras (BCH). Actualmente la Tasa de Política Monetaria se mantiene en un nivel de 5.75%; si las nuevas autoridades del BCH tomaran la decisión de reducirla en algunos puntos porcentuales (pp), por ejemplo 2.0 pp, con el propósito de estimular la inversión, lo podrían realizar de un solo o paulatinamente.

Cualquiera de esas dos alternativas sería acompañada de retrasos e impactos diferentes en el mercado financiero, porque su transmisión sería diferente para los bancos y para los consumidores e inversionistas, y a pesar de que en el mercado monetario las reacciones de los agentes económicos (empresas y hogares) suelen ser más rápidas, sus efectos tardarían desde 15 días hasta 6 meses, dependiendo de la forma operativa de su implementación.Cabe indicar que en el caso de las variables reales de la economía, tales como el empleo, la producción, la inversión y el consumo, los tiempos de reacción son más extensos que los experimentados por las variables financieras y monetarias.

Algo que resulta muy difícil de prever es lo que sucederá en el sector externo del país. ¿Continuarán los buenos precios del café? ¿Las remesas familiares continuarán llegando al mismo ritmo del 2025? ¿Logrará el nuevo gobierno hondureño que la administración de Trump reduzca los aranceles para nuestro país? ¿Los hondureños acogidos al TPS podrán continuar trabajando por más tiempo en los Estados Unidos?

Es problemático contestar con propiedad las anteriores interrogantes, porque su origen está ligado a factores alejados de la influencia de las instituciones nacionales y del ejercido por las empresas del país.Resulta probable que el crecimiento económico siga estancado alrededor del 3.0%, que los precios del café disminuyan y que las remesas familiares registren una reducción de su crecimiento.

Lo que suceda en Honduras durante el 2026, dependerá en gran medida de una valiosa gobernabilidad pública.

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