A los 56 años ha fallecido la autora, directora, ilustradora y activista iraní Marjane Satrapi, conocida principalmente por sus novelas gráficas “Persépolis” (año 2000, traducida a 20 idiomas y con ventas mayores a un millón de copias), las que relatan la vida de la joven Marjane durante y después de la teológica Revolución iraní o Revolución Islámica. “Marjane murió de tristeza un año después del deceso de Mattias Ripa, su marido y el amor de su vida”, dijeron sus allegados en un comunicado a la agencia AFP. “Con su mirada infantil, su ironía, ternura y sus demonios internos, la autora creó un mundo profundamente conmovedor con el que los lectores se identificaron”, señaló el comunicado del Elíseo, casa presidencial de Francia.
Satrapi, crítica abierta del gobierno iraní, retrata en su memoria autobiográfica “Persépolis” (significa “ciudad persa”, antigua capital ceremonial del imperio aqueménida) la infancia que vivió en Teherán, la capital iraní, marcada por las restricciones impuestas tras la Revolución Islámica de 1979.
Tras la revolución que derrocó al Shah Mohammad Reza Pahlaví (Enero 1979) los iraníes votaron en abril de ese año un referéndum que estableció la República Islámica de Irán, con una constitución teocrática basada en la “tutela de los juristas islámicos” (wilayat faqih), donde el ayatolá Ruhollah Jomeini (faqih, líder de la revolución y heredero del manto del Profeta) se convirtió en Guía de la Revolución. El nuevo régimen impuso un estricto control sobre la vida social, cultural y religiosa, eliminando derechos previamente adquiridos por mujeres y ejecutando a opositores liberales e izquierdistas (National Geographic España).
Detengámonos acá para explorar siquiera brevemente los niveles de brutalidad y crueldad a que asciende un pensamiento teocrático instalado en el poder. Se basa en la ley islámica Sharía y en ningún otro valor, por la que se prohíbe que las mujeres vayan a la escuela, colegio o universidad; manejen auto; vayan solas a la calle más de un kilómetro, excepto acompañada(s) por un varón; beban licor, coman cerdo, no sean islámicas practicantes, escojan marido, se tatúen o usen fuerte maquillaje, y si llevan la falta corta, que se vea el tobillo, cualquier varón puede en la calle soltarse la faja y aplicarles cuerazos por estar provocando al varón. “Marjane Satrapi convirtió su obra en un acto de libertad. Con ‘Persépolis’ dio rostro y voz a la revolución iraní, defendiendo con orgullo la lucha por la libertad y la dignidad de las mujeres”, añadió.
Rechazó la Legión de Honor por la hipocresía de Francia, afirmaba. Durante sus últimos años, participó en protestas en favor de la libertad y los derechos frente al régimen en Irán.
A raíz del movimiento Mujer, Vida, Libertad, surgido en 2022 tras la muerte de Mahsa Amini -una joven que fue detenida por la policía de la moral por no llevar correctamente el velo-, Satrapi explicó al sitio web de noticias Deadline que sus padres habían salido a las calles años atrás para protestar contra la imposición del hijab a las mujeres en 1983.“Me han llamado mentirosa y espía. En la vida he aprendido a no tener miedo”, afirmó. “No es que no sientas miedo; lo sientes, pero luego decides si dejas que te afecte o no”.
Satrapi declaró a la BBC en 2024: “Si se eliminan el arte y la cultura de cualquier sociedad, esta se derrumba”.