Las tres independencias hondureñas

Hacemos énfasis en la primera: la ocurrida en la ciudad de Guatemala un 15 de septiembre de 1821, olvidándonos de las otras dos, a pesar de su trascendencia para el futuro político de nuestra patria

  • Actualizado: 16 de septiembre de 2026 a las 00:00

Hacemos énfasis en la primera: la ocurrida en la ciudad de Guatemala un 15 de septiembre de 1821, olvidándonos de las otras dos, a pesar de su trascendencia para el futuro político de nuestra patria.

Quienes en esa fecha declararon la ruptura del lazo colonial que subordinó al istmo al dominio hispano constituyeron una élite integrada por grandes comerciantes criollos, organizados en el Consulado, encabezado por la familia Aycinena; burócratas dirigidos por el español Gavino Gainza, jefe político de la Capitanía General de Centro América; dirigentes de la jerarquía eclesial, al frente del peninsular arzobispo Casaus y Torres; y algunas personas de sectores medios, el abogado y funcionario colonial José del Valle, entre otros.

La proclama o acta independentista, constituida de 19 numerales, incluía en el primero: “Que siendo la independencia del gobierno español, la voluntad general del pueblo de Guatemala, y sin perjuicio de lo que determine de ella el Congreso que debe formarse, el Señor Jefe Político la mande publicar para prevenir las consecuencias que serían temibles en el caso que la proclamase de hecho el mismo pueblo”.

Era evidente el carácter preventivo de la decisión emancipadora, teniendo en mente los orígenes populares del inicio de la independencia mejicana, integrada por indígenas y mestizos en 1810, capturada por militares criollos, y la exitosa rebelión de esclavos negros en 1804, conocida entonces como Santo Domingo (actual Haití), colonia caribeña francesa en el Caribe.Segunda independencia: respecto al Imperio Mexicano (1o. julio 1823). “Las provincias unidas del Centro de América... declaramos solemnemente: 1o. Que las expresadas provincias, representadas en esta Asamblea, son libres e independientes de la antigua España, de México y de cualquiera otra potencia, así del antiguo como del nuevo mundo, y que no son ni deben ser el patrimonio de persona y familia alguna. 2o. En consecuencia, son y forman nación soberana, con derechos y aptitudes de ejercer y celebrar cuantos actos, contratos y funciones ejercen y celebren los otros pueblos libres de la tierra”.

Tercera: 11 enero 1839: primera Constitución ya como nación disgregada de la República. El artículo 1 afirma: “El Estado de Honduras lo componen todos sus habitantes, es libre e independiente. Artículo 2: Será uno de los federados de Centro América, cuando acuerde con los otros Estados el pacto que los deba unir”.Rodolfo Pastor Fasquelle señala: “No nace, pues, la nación de una insurrección contra España ni contra México, sino de un desprendimiento con respecto a la nación originaria, a la que se le usurpa incluso su fecha de independencia, y surge de un conflicto interno y de una influencia externa que se encubren, quizá por vergonzosos dieciocho años después de la efemérides que se celebra”.Darío Euraque recuerda que “...cuando la Federación fracasó en 1838, Honduras aceptó las demandas crediticias inglesas de que el nuevo gobierno aceptara parte de la deuda asumida por la Federación. Así, Honduras nació endeudada y sin recursos. En 1838 el Estado hondureño aceptó pagar, con intereses, una deuda de 27,000 libras esterlinas”.

Ello facilitó las intervenciones, amenazas y ataques ingleses en los cinco estados, infringiendo su autonomía y capacidad de autodeterminar su propio destino.

A partir de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), el centro geopolítico y económico mundial pasó de Londres a Washington, incrementándose de múltiples maneras el intervencionismo en nuestros asuntos internos.

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