Al igual que ocurrió el 24 de julio de 2024 en Venezuela después del proceso electoral en que Nicolás Maduro fue derrotado por el candidato opositor Edmundo González, el presidente de la República de Colombia, Gustavo Petro, se ha negado a reconocer los resultados de las elecciones celebradas este 31 de mayo.
Una vez derrotado su candidato, Iván Cepeda, por el candidato de la derecha, Abelardo de la Espriella, Petro ha actuado como un mal perdedor, ha demostrado su escaso talante democrático y ha vuelto mostrar sus nunca ocultados deseos por perpetuarse en el poder, aunque sea a través de otros.
Petro, como Jefe de Estado, debería haberse quedado al margen, pero no tiene ni el talante, ni la altura moral ni ética, para ser el líder que necesita Colombia.
Cepeda llegó aún mas lejos y calificó al candidato ganador como “fascista”, “misógino”, “homófobo”, “mafioso” y “corrupto”, sin olvidarse de atacar, como es habitual en el candidato comunista, al ex presidente Alvaro Uribe. Un comportamiento, por parte de Cepeda, que no estuvo a la altura de las circunstancias.
Sin embargo, los números no mienten y la derrota de Cepeda es insoslayable: 10.361.499 de votos a favor del candidato derechista frente a los 9.688.361 del izquierdista apoyado por Petro.
De la Espriella, con el 43% de los votos, tiene la delantera en la carrera por la segunda vuelta, que se celebrará el 21 de junio, y Cepeda, con una 40%, tendrá que cambiar su estrategia de campaña y discurso si quiere captar votos del centro y el centro izquierda. De no hacerlo, sufrirá una derrota contundente.
Mientras queda claro que la sociedad colombiana, como aseguró la revista británica The Economist, es una de las más polarizadas del mundo -el 85% del electorado votó a los dos extremos- también es meridianamente certero quiénes son los grandes derrotados del 31 de mayo: la candidata del uribismo, Paloma Valencia, con apenas el 6% de los votos; la populista farfullera Claudia López; y el eterno “profesor” Sergio Fajardo, que nunca hemos sabido si es de derechas o de izquierdas, sino quien tiene todas las ideologías pero con escaso éxito para obtener votos.
Valencia, que en principio partía como vencedora, se convirtió en la mayor enemiga de sí misma y con su fórmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo -un izquierdista disfrazado de falso centrista-, hizo una campaña confusa, mal coordinada, plagada de mensajes equívocos y destinada a alejar a su electorado de siempre.
Derrotar a Cepeda, vital para la democracia colombiana
The Economist asegura que Petro ha realizado una gestión “caótica y menciona, de paso, que "ha deteriorado el sistema de salud y su plan de "Paz Total" ... ha fracasado totalmente".
Además, la revista señala que Petro "representa un riesgo" institucional debido a sus recientes denuncias sobre un supuesto "golpe blando", que demuestra un gran entusiasmo por hacer una constituyente.
Estamos en peligro, tal como nos anuncia esta revista, y es fundamental que los colombianos se movilicen de cara al 21 de junio para conjurar el plan de Petro de preparar el camino para fundar un régimen de corte castrochavista en Colombia de la mano de Iván Cepeda, mucho más peligroso y más radical que él mismo.
Sin embargo, todavía quedan esperanzas y una victoria del candidato de la derecha, que, por cierto, ya ha recibido el apoyo de Uribe y Valencia, podría conjurar esta amenaza fehaciente que se cierne sobre Colombia.
Luego el andamiaje institucional de Colombia, tanto en lo que se refiere a su estructura política, orden judicial y fortaleza del Estado y la administración, no es el mismo, eso está claro, que el de Venezuela y otros países del continente.
A estos elementos, hay que añadir que el entorno internacional ha cambiado. No olvidemos que los Estados Unidos ya no están de “oyentes” en América Latina, sino que están dispuestos a actuar y tomar partido por la democracia en el continente, tal como se vio con la detención del dictador Nicolás Maduro en Caracas y su posterior traslado a su país para ser juzgado. Y que la espada de Damocles de una probable intervención norteamericana en Cuba pende de un fino hilo que en las próximas semanas puede desembocar en una acción militar que aseste un golpe certero y definitivo al régimen comunista.
Tampoco debemos olvidar que Estados Unidos sancionó e incluyó al presidente de Colombia, Petro, y a miembros de su círculo cercano -como su esposa Verónica Alcocer, su hijo Nicolás Petro y el exministro Armando Benedetti- en la Lista Clinton por acusaciones directas de vínculos con el narcotráfico y organizaciones narcoterroristas.
El presidente norteamericano, Donald Trump, está muy atento a lo que ocurre en Colombia y un paso en falso de Petro podría tener graves consecuencias para el ya casi expresidente. Esperemos que Petro no juegue con fuego y siga desestabilizando el país de aquí al 7 de agosto, en que abandona, felizmente para todos, la presidencia tras esta larga noche que ya parece interminable.