La discusión necia que si China o Taiwán

El debate sobre relaciones con China o Taiwán resurge en medio de tensiones geopolíticas, con posturas que cuestionan intereses, cooperación y alineamientos internacionales

  • Actualizado: 17 de abril de 2026 a las 00:00

Debería ser una necedad estar discutiendo ahora -con la realidad geopolítica y el nuevo poder mundial-, si conviene una relación con Taiwán o China. Es tema ambicioso de cuatro interesados que aún trabajan con empresas taiwanesas, de algunos miembros de gobiernos anteriores que se beneficiaron personalmente y uno que otro desinformado, para decirlo con eufemismo.

China es una potencia mundial, reconocida por más de 180 países, incluidos de Europa y los Estados Unidos, además de la ONU, la Organización Mundial del Comercio, el G20, los BRICS, FMI, BM, OMS, sólo unos ejemplos. Mientras a Taiwán la respaldan 12 naciones, se distinguen: Paraguay, Guatemala, Belice y Haití; las demás son pequeñas islas recónditas en los océanos.

Aunque no se recuerda una obra de infraestructura grande y provechosa que haya dejado Taiwán en décadas en Honduras, tampoco se pueden negar sus proyectos de cooperación agrícola, salud, educación y becas para varios de jóvenes que estudiaron en universidades de la isla. Se agradece, pero debió ser más, mucho más, si ellos hubieran considerado lo que nuestro país les daba como respaldo para su sobrevivencia.

En la región les echan en cara que para mantener el reconocimiento, en vez de invertir en proyectos, era más barato dar dinero a funcionarios, la “diplomacia de la chequera”, que derivó en acusaciones penales por corrupción contra varios presidentes: Alfonso Portillo, en Guatemala; Mireya Moscoso, en Panamá; Miguel Ángel Rodríguez, en Costa Rica; Arnoldo Alemán, en Nicaragua; Francisco Flores, fallecido mientras duraba el juicio en El Salvador; otros escándalos en Paraguay... y en Honduras, bueno, el avión presidencial, y ya se sabe cómo es aquí la justicia.

Además, nadie se pelea con China, ni siquiera Donald Trump, con sus delirios colonialistas y su chovinismo desenfrenado que, más bien, en mayo estará de visita en Beijing; como acaba de hacerlo gobernante español, Pedro Sánchez, y hace unos meses el rey Felipe VI; el presidente francés, Emmanuel Macron; el canciller alemán, Friedrich Merz; el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa; el brasileño, Inacio Lula; o el príncipe heredero saudita. En 2024, el gobierno de Joe Biden aprobó 1,600 millones de dólares para pagar periodistas y ONG para desprestigiar a China, sin mayores resultados.

También es crucial la histórica visita a Beijing de la lideresa opositora de Taiwán, Cheng Li-wun, presidenta del partido Kuomitang, que se reunió con el presidente Xi Jinping esta semana con ánimos de diálogo y acercamiento. Más temprano que tarde habrá reunificación, entonces ¿cómo quedaría Honduras peleándose con Beijing solo por el interés de unos cuantos o la ignorancia de otros?

Aquí, muchos funcionarios tiemblan pensando en Washington, aunque allá ni caso les hacen; hasta en eso les gana Nayib Bukele, que mantiene una gran cooperación con China y recibe elogios de Trump.

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