La conspiración de los albañiles

El manoseo del negocio del cemento no le ha hecho gracia a transportistas, ferreteros, importadores, albañiles, constructores y desarrolladores”

  • Actualizado: 29 de mayo de 2026 a las 00:00

La albañilería es fundamental para el desarrollo del país. Todo lo que urbanísticamente nos rodea lo hicieron los albañiles: casas, calles, puentes, edificios, escuelas, hospitales, aunque solo se lleven el crédito ingenieros y arquitectos. Pues, estos hacedores de ciudades tampoco se han querido quedar callados con este rollo del cemento y han desbordado las redes sociales.

¿Alguien mejor calificado para opinar? Muy pocos. En Facebook, algunos albañiles coinciden con constructores que un tipo de cemento importado -no recuerdo la marca- es de mejor calidad: más resistente, magnífico para fraguar, secado rápido, endurecimiento homogéneo y muchísimo más barato.

El Gobierno aprobó un acuerdo con el que ganó muchas sospechas e infinidad de insultos, porque la dudosa decisión de imponer unos fingidos controles de calidad hace pensar a todo mundo que se trata de una perversa maniobra para obstaculizar las importaciones y favorecer a un codicioso oligopolio, integrado por unos cuantos allegados a Casa Presidencial y Congreso Nacional.Hasta el propio “Tito” Asfura ha salido a bailar en las redes en una presunta sociedad con reconocidos comerciantes del cemento, y luego agregan otros nombres para demostrar la trampa.

Albañiles y constructores dicen que no les comprarán más, para que su conspiración les derrumbe el repentino negocio.

Al Congreso Nacional llegan también los reproches de los afectados, porque acusan que muchos diputados solo están allí para unirse a mafias -no solo a narcos, como señaló el exagente de la DEA, Mike Vigil-, sino con presuntos empresarios que los apoyaron para llegar al poder y ahora les devuelven el mandado.

Nadie debería extrañarse de lo que pasa; todos en Honduras sabemos que cuando estos llegan al poder arrasan con todo. Está escrito. El asunto es que el manoseo del negocio del cemento no le ha hecho gracia a transportistas, ferreteros, importadores, albañiles, constructores y desarrolladores, atizando el fuego de la confrontación en el país.

Para todos los demás, esta medida del gobierno causará estragos: los costos de la vivienda serán inalcanzables; si ya de por sí es casi imposible comprar una casa para la mayoría, el oligopolio del cemento solo producirá escasez y precios antojadizos. Por extensión, los alquileres seguirán en las nubes, y las autoridades “muy bien, gracias”.

“Chivas” dirían en el barrio para advertir atención, porque esto no termina con el “negociazo” del cemento; están creando convenientes y simuladas normativas para controlar con los amigos la importación de varillas de construcción, estructuras y láminas para techos, herramientas y materiales de electricidad.

Para atenuar el conflicto, el Gobierno tuvo que negociar con los transportistas y congelar por seis meses el precio del cemento, pero nadie cree que esto sea el final de la crisis, al contrario, es el comienzo.

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