El estoicismo en un paísfracasado

Solo para poner en contexto nuestra fracasada situación: el año pasado el Producto Interno Bruto (PIB) de Honduras fue de unos 36 mil millones de dólares

  • Actualizado: 24 de julio de 2026 a las 00:00

No se trata de pesimismo, sino de una realidad aplastante que enferma al hondureño físicamente, claro, y en su estructura emocional: estrés, depresión, trauma colectivo, ansiedad, miedo. Esto ya lo abordó la psicología en Honduras, en lo que le permite esa misma situación de país. Pudiera ser que también haya una respuesta en la filosofía, digamos, en el estoicismo.

Esta rama filosófica tiene como emblemáticos a Séneca o el emperador romano Marco Aurelio, y no es como se suele entender, que una persona estoica es aguantadora, resignada o un mártir, que lo acerca más a fatalismo y al victimismo; es exactamente lo contrario, propone actuar de manera sabia y valiente frente a una realidad grotesca, por ejemplo, la de nuestro país.

Sobre Honduras ni siquiera tengo que decirlo, pero lo diré: pobreza, desempleo, violencia, muertos a diario, fraudes electorales, carencia de hospitales y medicinas, malísima educación, pandillas, tráfico de drogas, sin agua potable, electricidad, políticos ignorantes y corruptos, y para colmo, una sociedad confrontada, odiándose mutuamente, futuro incierto, desesperanza... Es difícil mantener la cordura bajo esta presión.

Solo para poner en contexto nuestra fracasada situación: el año pasado el Producto Interno Bruto (PIB) de Honduras fue de unos 36 mil millones de dólares, eso produjimos en un año diez millones de ciudadanos. La compañía Coca Cola produjo 37 mil millones. Nike vendió tenis y ropa deportiva por 51 mil millones (40 % más que nuestro PIB). El café de Starbucks, 36 mil millones. Nestlé, 108 mil millones, es decir, tres veces más. Mejor no sigo.

Bueno, como decía, el estoicismo es una disciplina que necesita estudio, pero resumiendo rápido: intenta que las personas razonen y distingan las cosas que pueden cambiar y las que no; por ejemplo, no puede evitar el fraude electoral, las decisiones de políticos ignorantes ni el algoritmo de las redes sociales; sí puede controlar su voto, su tranquilidad, la relación con los demás, lo que publica en redes, y desde ahí tomar acciones que lleven a un cambio de esa deplorable realidad.

La teoría estoica promueve los círculos de influencia de la persona para cambiar las cosas: tu mente; tu familia; tus vecinos y amigos; tu ciudad y tu país. No se puede arreglar el círculo tres o el cuatro, sin resolver los otros dos. Cuando alguien fortalece su propio criterio, lo transmite a sus hijos, a los compañeros, colegas, vecinos. La suma de todo es lo que repara el tejido social. No es utópico, aunque parezca, otros países lo lograron.

El ciudadano dominado por el odio y el miedo es fácilmente manipulado por políticos viles, el amarillismo y las noticias falsas de las redes. Un estoico que cultiva el pensamiento crítico puede ayudar a desactivar la histeria colectiva y la miseria en que han convertido el país. La resistencia estoica protesta, es política pura.

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