Una clave para interpretar el pensamiento del Papa León XIV (mayo 2025) es su profunda sintonía con la herencia doctrinal de León XIII (1878–1903), considerado el “padre de la doctrina social de la Iglesia”. Esta afinidad se manifiesta no solo en el nombre pontificio elegido, sino también en su compromiso con una Iglesia que interviene en la historia sin temor, defendiendo la dignidad de la persona humana frente a los poderes opresivos del siglo XXI.
León XIII, en su magna carta social la encíclica Rerum novarum (15 de mayo 1891) inauguró el pensamiento social católico moderno al abordar con valentía las condiciones injustas de los trabajadores durante la Revolución Industrial europea, abogando por el derecho a un salario justo, a la asociación obrera y al respeto por la propiedad privada en función social (León XIII, 1891, nn. 3–15).
Este impulso a la justicia social resuena en las primeras palabras de León XIV, quien, en su homilía del 9 de mayo de 2025, afirmó: “Hoy también son muchos los contextos en los que la fe cristiana se retiene un absurdo, algo para personas débiles y poco inteligentes, contextos en los que se prefieren otras seguridades distintas a la que ella propone, como la tecnología, el dinero, el éxito, el poder o el placer. (León XIV, Homilía, 9 de mayo de 2025)” y lo reafirmo en su Discurso al Colegio Cardenalicio el 10 de mayo 2025 “Precisamente al sentirme llamado a proseguir este camino, pensé tomar el nombre de León XIV.
Hay varias razones, pero la principal es porque el Papa León XIII, con la histórica encíclica Rerum novarum, afrontó la cuestión social en el contexto de la primera gran revolución industrial europea y hoy la Iglesia ofrece a todos, su patrimonio de doctrina social para responder a otra revolución industrial y a los desarrollos de la “inteligencia artificial (IA), que comportan nuevos desafíos en la defensa de la dignidad humana, de la justicia y el trabajo”.
Ambos papas insisten en que la verdad no puede estar separada de la justicia social, ni la caridad puede ser excusa para la omisión. En su discurso al Colegio Cardenalicio, León XIV esbozo un magisterio pastoral que no se aparte de la doctrina, pero que tampoco se vuelva ideología, evocando el equilibrio de León XIII entre “la ortodoxia doctrinal y el compromiso con la cuestión social”.
Asimismo, la noción de orden moral natural, clave en Rerum novarum, reaparece en la insistencia de León XIV sobre la necesidad de educar las conciencias en la verdad, especialmente ante la crisis de valores y la polarización cultural. Como León XIII enseñaba: “la justicia requiere que se reconozca la ley natural como base de toda convivencia” (León XIII, 1891, n. 12), una enseñanza que León XIV actualiza al proponer una pastoral que forme personas íntegras, capaces de actuar éticamente en la esfera pública y digital.
León XIV proyecta el espíritu de León XIII al siglo XXI, al abordar nuevos «rerum novarum digitales», como la desinformación, la desigualdad tecnológica y la deshumanización del trabajo. Su magisterio se erige como una actualización viva y dinámica de aquella gran tradición social católica inaugurada hace 135 años.
El pensamiento emergente de León XIV se inscribe en una tradición eclesial que no separa la fidelidad a la Verdad del compromiso con la transformación del mundo. En sus primeras intervenciones públicas, León XIV ha delineado una visión de Iglesia centrada en la “dignidad humana, la promoción del bien común, la responsabilidad de comunicar con ética”.
La continuidad con el magisterio de León XIII es particularmente significativa. Así como Rerum novarum respondió a los desafíos sociales del siglo XIX, León XIV propone una doctrina social viva y actualizada, capaz de responder a los nuevos signos de los tiempos: la crisis de la verdad en la era digital, la exclusión tecnológica, la necesidad de una comunicación humanizada y de una comunidad eclesial en conversión pastoral.
Ambos papas comparten la convicción de que “la justicia no es una opción pastoral, sino una exigencia evangélica”, y que la Iglesia, para ser fiel a su misión, no puede replegarse sobre sí misma, sino salir al encuentro del mundo con coraje profético. En un contexto global marcado por la polarización, la tecnocracia y la indiferencia moral, León XIV propone una Iglesia misionera que habla con la voz de la tradición, pero camina con los pies en el siglo XXI.
Así como León XIII fue el arquitecto de una Iglesia comprometida con los trabajadores de su tiempo, León XIV se perfila como el pastor que buscará dar rostro humano a la era digital, iluminando con el Evangelio la cultura, la economía, la política y la comunicación contemporánea.