Curtida piel

¿Con qué calidad deberíamos describir la piel del pueblo hondureño, sometida por centurias a pruebas degradantes como explotación, discriminación, racismo...?”

  • Actualizado: 19 de enero de 2026 a las 00:00

La chinchilla es un roedor de piel delicada pues su pelaje es suave y sin caspa, por lo que se le prefiere como mascota y para el comercio de pieles. A lo opuesto, los animales con epidermis gruesa incluyen especies como el elefante (con grosor de hasta 1.5 pulgadas), el rinoceronte y el tiburón ballena (con calibre de 10-14 centímetros y que por gomosa provee aislamiento). La roñosa piel del hipopótamo protege contra sol y agua; la de cocodrilos tiene escamas duras, mientras que el tejón es de piel más severa que otros animales grandes...

¿Con qué calidad deberíamos describir la piel del pueblo hondureño, sometida por centurias a pruebas degradantes como explotación, discriminación, racismo, engaño, violencia y tortura? O en lo político: ¿guerras internas, revoluciones, golpes de Estado, fraudes eleccionarios? Su desgracia no fue caer en manos de un bipartidismo cruel sino en las garras de la dicotomía, es decir del choque más grosero de la historia y consistente en la disyuntiva o guerra eterna entre los conservadores y los progresistas. Mientras que aquellos buscan que nada cambie y haya empoderados y sumisos (o sea élites versus abusados por esa clase superior económica), los de línea modernizante tienden a combatir tal dualismo. Marx lo denominó lucha de clases, Huxley consideró que esa confrontación es motor de la civilización pues obliga a las sociedades a dirimir y superarse con base en el clásico método de tesis, antítesis y síntesis.

Y creería uno que conforme pasa el tiempo va a haber corrección y desaparecerán los vicios y los errores. Que no ocurrirán más eventos de comicios amañados, ni robo de urnas ni falsificación de actas como en el pasado, cuando la soldadesca confiscaba los votos y los usaba. Pero luce va a lo peor, al empleo de la tecnología para hacer lo mismo, y de allí el chonguengue (palabra del pueblo) para describir el desastre electoral presente, la incertidumbre política que manipulaciones y declaraciones del CNE crean, la deformación que partidos e individuos han desatado, el macaneo informático vigente, ya sin el mínimo recato ético de apego a la verdad sino a mentir y especular, en fin catástrofe, desorientación, caos.

Dice mucha gente que está cansada de esta indecorosa situación sin vergüenza y honor políticos, y tiene razón. Nunca había visto yo, en mis muchos años de existencia, tanto cinismo divulgado, tanta mentira avalada, tantos “escritores” propagandistas del mal, tanta campaña sufragada para envenenar la opinión pública. Ni tanto arribo de oportunistas: maricas políticos (que no es lo mismo que sexuales, pues pasan de uno a otro frente sin pundonor ni decencia), titiriteros de la ideología, carpinteros partidarios que erigen hoy y destruyen mañana, y sobre todo, ay dolor, un pueblo tan pero tan alienado, mal convencido, erradamente seducido, que es incapaz de considerar y decidir su conveniencia histórica. Millones que votan por emoción o por imagen (fraguada) del candidato; que repiten más la mentira que la verdad, pues como que ella es atractiva, y que se dejan convencer con monedas ideológicas gastadas (el comunismo) o promesas sin valor. Obviamente una comunidad con piel tan dura que se derrota a sí misma e impide su acceso a la verdad.

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