Ni chicha ni limonada

  • Actualizado: 21 de octubre de 2026 a las 00:00

Hoy hablaremos de un personaje cuyo nombre no mencionaremos, pero que, sin duda, les será fácil adivinar a quién nos referimos, alguien que para muchos es un héroe y para otros ya perdió la credibilidad, alguien que tiene la utopía de un día sentarse en la silla presidencial, pero no es nada más que eso. Además, tuve la oportunidad de conocerlo cuando fundó su primer partido; en ese entonces, yo creía que era la solución. También, para ese entonces, yo era bastante ingenuo. Eso fue entre el 2015 y el 2017.

Luego me lo volví a encontrar en la costa norte; lo volvimos a apoyar, ahora en su segundo partido, pues algunos merecen una segunda oportunidad, pero el que es soberbio de pequeño, ya cuando es mayor no lo cambiará.

Por otro lado, en una ocasión, en la ciudad de La Ceiba, después de terminar una reunión de su segundo partido, quedamos solo él y yo bajando las gradas.

Le hablé, mencionándole que yo lo apoyaba desde que creó su primer partido. Le toqué el hombro, creyendo que no me había escuchado, pues yo solo era un militante de un partido en el que creía que su líder quería lo mejor para Honduras, igual que yo, y que andaba ahí dando de su tiempo sin recibir un salario o buscando una oportunidad laboral, porque ya estaba trabajando o aportando ideas, pues él cree que ya lo sabe todo.

Eso me permitió descubrir de primera mano qué tipo de persona es. Igualmente, no se puede creer en alguien que critica a un partido político y luego sale a manifestarse con ellos, o que habla del otro, que dice que son lo mismo con el primero del que habló, pero que luego busca la presidencia con ese partido. Habló de los zurdos y se alió con ellos.

En definitiva, su sed de poder lo lleva a juntarse con el mejor postor.

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