Benditos sean los que llegan a nuestra vida en silencio, con pasos suaves, para aliviar nuestros dolores, para desaparecer nuestros fantasmas, para eliminar nuestros miedos. Benditos sean los que se dirigen con suavidad y gentileza, hablando el idioma de la paz para calmar nuestra alma. Benditos sean los que tocan nuestro corazón con cariño, nos miran con respeto y nos aceptan enteros con todos nuestros errores e imperfecciones.Benditos sean los que pudiendo ser cualquier cosa en nuestra vida, eligen ser generosos. Benditos sean esos iluminados que nos llegan como un ángel, como colibrí en una flor. Que dan alas a nuestros sueños y que, teniendo la libertad para irse, eligen quedarse a hacer el bien... La mayoría de las veces llamamos a estas personas amigos. Yo también les llamo ángeles de luz enviados por Dios. Cuando la vida nos regala personas maravillosas, debemos cuidarlas, pues esas nunca vuelven. Esos son tesoros de valor incalculable. Mario de Andrade, en su hermoso poema de vida “El valioso tiempo de los maduros”, les define como “gente que sabe tocar el corazón de las personas... Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma”. Otros les llamarían personas mágicas, pues aparecen de la nada. Gente a la que el cantautor sevillano Javier Labandón, más conocido como El Arrebato, llama “Gente Luminosa”, pues tienen un don especial para arreglar cualquier día oscuro y convertirlo en un día lleno de luz. Y otros los califican como gente medicina, pues “tienen en sus brazos un bálsamo que calma los dolores. Gente cuya voz tranquiliza a los demonios y trae de regreso la esperanza con una palmada. Hay gente que limpia tu espejo para que puedas volver a verte como realmente eres. Gente que escucha, que mira a los ojos, que rearman lo que se rompió con una taza de café y una buena conversación. Limpian los escombros de un derrumbe que no provocaron. Hay gente con la que uno sonríe sin motivo, gente que abraza incluso nuestros espacios oscuros, sin prejuicios y sin señalar”.
Ángeles de luz
Benditos sean los que llegan a nuestra vida en silencio, con pasos suaves, para aliviar nuestros dolores, para desaparecer nuestros fantasmas, para eliminar nuestros miedos
- Actualizado: 10 de marzo de 2026 a las 00:00
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