La Maison, punto de encuentro en Berlín

Lo que comenzó como un café tranquilo junto a un canal en Berlín se ha transformado en un fenómeno social, símbolo del cambio cultural y urbano de la ciudad

  • Actualizado: 01 de agosto de 2025 a las 00:00
La Maison, punto de encuentro en Berlín

Por Calum Marsh / The New York Times

Una mañana reciente en La Maison, un espacioso café soleado junto a un canal de Berlín, hombres y mujeres descansaban a la sombra, bebiendo lattes y mordisqueando croissants. Fumaban cigarros y charlaban tanto en inglés como en alemán. Aunque era un día laboral, no había el ajetreo de un grupo de oficinistas en su descanso, sino algo más tranquilo e informal.

“La gente viene aquí a relajarse, no a recoger café e irse”, dijo Emily Ostbo, una mercadotecnista de Oregon que vive en el barrio. “Se ha convertido en un lugar para ser visto y pasar el rato”.

La Maison se ha ganado la reputación de ser mucho más de lo que parece.

“Lo que me faltaba un poco, y lo que también buscaba aquí, era unir a gente —a expatriados y alemanes, café y panadería francesa”, dijo Andreas Altmeyer, el propietario.

Añadió que el “ambiente de ver y ser visto” que ha convertido a una mesa en La Maison en uno de los sitios más exclusivos de la ciudad fue inesperado.

Cuando abrió en 2019, La Maison atrajo rápidamente a un público de expatriados y locales con gusto por la repostería parisina y los espressos de alta calidad. Pero durante la pandemia, cuando los confinamientos cerraron las discotecas y pusieron en pausa la vibrante escena nocturna de Berlín, su popularidad estalló.

“La gente no podía ir a los antros y eso, en cierto modo, trastocó sus vidas, y luego ves que hay otras cosas que puedes hacer aparte de drogarte”, dijo Altmeyer, de 42 años y padre de un recién nacido.

Desde entonces, el café ha prosperado, sirviendo miles de croissants al día. Es un símbolo de una Ciudad en transformación: donde antes los berlineses hacían fila toda la noche para entrar a Berghain, ahora hacen fila toda la mañana para conseguir una mesa en La Maison.

A raíz de su éxito, La Maison se ha expandido, primero a una elegante panadería interior en Urbanstrasse, en el barrio de Neukölln, donde se preparan todos los productos horneados de la empresa, y luego a otra amplia terraza al aire libre en el pintoresco y colorido barrio de Schillerkiez.

Cuando abrió el café Five Elephant en Reichenberger Strasse en el 2010, el barrio no tenía cafés de verdad, “y no estaban nada de moda”, comentó su copropietaria, Sophie Shackman.

“Tiendas de tendencia” como La Maison, comentó, empezaron a surgir en la zona con el auge de las redes sociales, y ambas van de la mano. “No se trata de un producto o una calidad específica que venden, sino sus clientes se celebran en La Maison, y eso funciona muy bien hoy en día”.

A medida que La Maison ha crecido, el barrio que lo rodea también ha seguido evolucionando, con nuevos restaurantes, tiendas y panaderías artesanales apareciendo prácticamente cada semana. (En los últimos meses, la heladería Jones, el local de bánh mì Saveur y el local de fideos artesanales Wen Cheng han abierto cerca).

Altmeyer reconoció que esta gentrificación tiene sus desventajas, aunque su negocio se beneficia. Pero considera que los cambios son, en general, positivos.

“Hay un poco de nostalgia porque las rentas eran tan baratas y todo era auténtico”, dijo. “Pero también estaba muerto, era peligroso y oscuro. Sí, era barato, pero no pasaba nada. Eso no es algo que extrañe”.

© 2025 The New York Times Company

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