Las fuerzas de seguridad sirias dispararon, en particular en Damasco, para dispersar a manifestantes movilizados contra la masacre en Hula (centro), en un país donde Rusia ve emerger elementos “precursores” de una guerra civil y la ONU teme un “conflicto total”.
Al menos 16 personas murieron en actos violentos en todo el país, entre las cuales dos manifestantes alcanzados por las balas, según el opositor Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH).
Las víctimas de la represión y de los combates entre soldados e insurgentes se cuentan por decenas todos los días: más de 13,400 muertos desde mediados de marzo de 2011, cuando comenzó la revuelta contra el régimen de Bashar al Asad.
En su página de Facebook los militantes contra el régimen habían convocado a manifestaciones luego de la oración semanal, en homenaje a las víctimas de la matanza cometida en Hula, que dejó el 25 de mayo 108 muertos, de los cuales 49 niños.
Se registraron manifestaciones en las provincias de Damasco, Deraa (sur), Homs y Hama (centro), Alepo (norte), Deir Ezzor (este), Hasake (noreste) y Latakia (oeste), “a pesar del despliegue masivo de las fuerzas de seguridad”, según el OSDH.