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Nuevos caminos de migrantes dan nueva forma a LA

A lo largo de México y buena parte de América Latina, los viejos patrones migratorios están cambiando.

14.01.2012

Cuando la generación anterior mira a su alrededor en su pueblo, todo lo que ve son personas recién llegadas: jóvenes hombres mexicanos que trabajan en la construcción y provocan la caída de los salarios; los hijos de jornaleros inundando saturadas escuelas; incluso nuevos negocios -tiendas, restaurantes y centros de desnudistas- surgiendo en caminos que solían ser oscuros y apacibles.

El impacto pudiera parecer bastante familiar en incontables poblados estadounidenses que luchan con la inmigración, pero este es un pueblo precolonial de México en las afueras de la ciudad de Oaxaca, llenándose de otros mexicanos. De cualquier forma, las muecas ante el flujo entrante son tan comunes como las sonrisas.

“Antes de que llegara toda esta gente, todo estaba tranquilo”, dijo Marcelino Juárez, de 61 años de edad, artesano en el mercado local de cerámica. “Traen consigo complicaciones. No traen beneficios”.

A lo largo de México y buena parte de América Latina, los viejos patrones migratorios están cambiando. Los móviles e inquietos ahora se están depositando a lo largo de una gama mayor de ciudades y países en la región, enemistando a viejos residentes con los nuevos, aumentando la presión por crear empleos e impulsando a naciones a redactar de nuevo sus leyes de inmigración, a veces para fomentar la tendencia.

Estados Unidos sencillamente ya no es el imán que solía ser. Los arrestos en la frontera suroeste de Estados Unidos se desplomaron en 2011 a su nivel más bajo desde 1972, confirmando que la inmigración ilegal, especialmente desde México, ha llegado a lo que expertos describen como una pausa considerable o el final de una era.

Sin embargo, este no es un cambio en volumen tanto como en dirección. Casi dos millones más de mexicanos vivieron lejos de sus poblados natales en 2010 que en la década previa, con base en el Censo mexicano. Los expertos dicen que las salidas también se han mantenido constantes o han aumentado a lo largo de los últimos años en Guatemala, El Salvador, Perú y otros países latinoamericanos que tradicionalmente han sido centros de emigración.

Sencillamente, los migrantes no están yendo siempre a donde solían ir.

Los mexicanos, por ejemplo, están evitando cada vez más Estados Unidos y la región fronteriza, así como su propia capital, y se están mudando hacia ciudades más pequeñas y seguras como Mérida, Ciudad de Oaxaca y Querétaro. Los expertos dicen que más guatemaltecos también se están estableciendo en México tras años de pasar por el país en su travesía al norte.

Hacia el sur, el atractivo de Chile, Argentina y Brasil también se está fortaleciendo. La Organización Internacional de Migración informa que la población boliviana en Argentina ha registrado un aumento de 48 por ciento desde 2001 (quedando en 345,000), y que las poblaciones paraguaya y peruana en ese país han crecido incluso más rápidamente.

Fenómeno regional
Todo este movimiento le está dando una nueva forma a la región, haciendo que sea menos como una brújula apuntando al norte y más como el centro de una rueda con muchos rayos. Desde las papayas cultivadas por agricultores bolivianos en Argentina hasta el reciente descubrimiento de trabajadores indocumentados que eran explotados en Chile y conflictos por el gobierno local en el sur de México, esta migración interregional en América Latina se ha convertido tanto en un desafío como en una prometedora sorpresa para una parte del mundo que generalmente ha enmarcado el tema en términos de cuánta gente se va hacia Estados Unidos.

“Es como un río que cambia de curso”, dijo Gabino Cué Monteagudo, el gobernador de Oaxaca. “Es el proceso del desarrollo; es inevitable”.
Para Estados Unidos, el cambio colectivo significa que hay menos migrantes cruzando la frontera ilegalmente y posiblemente más debate con respecto a si aún tiene sentido los presupuestos mayores para aplicación de leyes de inmigración.

Sin embargo, el mayor impacto se está sintiendo en poblados de crecimiento acelerado como Santa María Atzompa, donde miles de familias pobres y rurales han optado por buscar su fortuna. En el caso de este poblado y el área circundante, el crecimiento ha sido “rápido, barbárico y anárquico”, dijo Jorge Hernández-Díaz, sociólogo en la Universidad Autónoma de Benito Juárez de Oaxaca.