Río de Janeiro, Brasil.- La Justicia electoral de Brasil ordenó este domingo detener al secretario de Movilidad de la ciudad de Salvador, Pablo Souza, por la retención de autobuses durante la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, una situación que se ha repetido en otras ciudades gobernadas por la derecha, según denunció la campaña del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Este domingo los brasileños deciden quién será el nuevo jefe de Estado brasileño entre Lula, que busca un cuarto mandato no consecutivo, y el opositor Flávio Bolsonaro, que quiere que la ultraderecha regrese al poder.
El presidente del Tribunal Regional Electoral del estado de Bahía, Mauricio Kertzman Szporer, dispuso la detención de Souza luego de que las autoridades municipales incumplieran una primera orden que exigía restablecer toda la flota de autobuses, con una frecuencia equivalente a la de los días laborales y de forma gratuita.
En su resolución, Szporer afirmó que la retención de los autobuses obstaculizaba la participación electoral de los ciudadanos y señaló que la orientación para reducir la flota había partido de la Secretaría Municipal de Movilidad.
Salvador, capital de Bahía, está gobernada por un partido de centro derecha aliado a Bolsonaro y, en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, su población votó masivamente a favor de Lula, con un 65 % de los sufragios.
La medida respondió a una denuncia de la campaña de Lula, que alertó de una reducción superior al 50 % de los autobuses este domingo frente a los días laborales.
La campaña del líder progresista pidió además la detención del alcalde de Salvador, Bruno Reis, aliado de Flávio Bolsonaro, pero hasta el momento dicha solicitud no ha sido evaluada por la Justicia.
Según la campaña de Lula, durante una inspección, la agencia de protección al consumidor de Bahía encontró 55 autobuses estacionados en las instalaciones de la empresa OT Trans que, según el organismo, estaban en condiciones de circular.
La secretaría de Movilidad aseguró que el servicio se había normalizado y atribuyó las interrupciones iniciales a la colocación de propaganda electoral del Partido de los Trabajadores (PT), la formación que lidera Lula, en los vehículos estacionados, una práctica prohibida por ley.
En la ciudad de São Paulo, la más poblada de Brasil, también hubo denuncias por la falta de autobuses durante la jornada electoral.
La campaña de Lula afirmó que solo circulaba el 60 % de la flota y anunció que pedirá la detención del secretario municipal de Movilidad, Celso Jorge Caldeira, por incumplir una orden judicial que exigía restablecer el servicio completo y gratuito, con una frecuencia equivalente a la de los días laborales.
Una de las empresas de transporte aseguró que actuó para cumplir la orden, pero alegó que recibió la notificación el sábado, con poco tiempo para reorganizar los turnos y los servicios.