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Dreamers: la última carta de Donald Trump en su sueño de un muro fronterizo con México

En Estados Unidos viven 1,8 millones de jóvenes acogidos bajo el DACA y que actualmente viven un futuro incierto

22.03.2018

Washington, Estados Unidos
El esfuerzo por proteger a los jóvenes sin permiso de residencia que fueron traídos al país de niños en realidad nunca tuvo muchas esperanzas de ser tenido en cuenta en el último presupuesto que el Congreso aprueba en este año electoral. Por eso llamó la atención que la Casa Blanca tratase de incorporarlo esta semana.

Lo hizo, sin embargo, con la intención de conseguir más fondos para el muro que el presidente Donald Trump quiere construir en la frontera con México. Fue un gesto de último minuto en momentos en que los legisladores negociaban los detalles finales de una enorme propuesta fiscal que se espera sea aprobada esta semana, según los involucrados y observadores.

La iniciativa no prosperó y Trump consiguió apenas 1.600 millones de dólares para su muro y otras medidas de seguridad en la frontera, lo que cubre los gastos de un año.

Ante este panorama, las perspectivas de que el Congreso renueve el programa DACA que ampara de la deportación a los jóvenes conocidos como “dreamers” son muy escasas ya que los demócratas se oponen fervientemente a ayudar a Trump con su muro.

“Hasta que no dejen de actuar como idiotas y dejen de usar a los demócratas como rehenes para aprobar sus estúpidas leyes xenofóbicas como la del muro en la frontera, nada va a cambiar”, afirmó el miércoles el representante demócrata Rubén Gallego, miembro del bloque hispano.

Trump, por su parte, adoptó otra postura y dijo en un tuit: “Los demócratas se negaron a atender el DACA. Hubiera sido fácil, pero no les interesa. Tuve que pelear por los militares y por el inicio del Muro”.

Circuló la versión de que Trump comenzó a llamar a los líderes legislativos hace dos semanas para decirles que quería una financiación a largo plazo para el muro y que a cambio de eso estaba dispuesto a aceptar una renovación del programa DACA a corto plazo.

Trump dejó sin efecto el programa el año pasado, pero jueces federales dispusieron que el gobierno siga renovando los permisos de dos años hasta que se resuelva el tema en los tribunales.

Una persona dijo que en conversaciones sostenidas el domingo en el Capitolio, funcionarios de la Casa Blanca indicaron que querían 25.000 millones de dólares --que cubrirían el costo total del muro-- a cambio de dar a los “dreamers” protección hasta el 2020.

Cuando los demócratas dijeron que para aprobar esa suma debían conceder la posibilidad de la ciudadanía a 1,8 millones de receptores de DACA, la Casa Blanca rechazó la propuesta y se disipó toda esperanza de que se siga cobijando a los “dreamers”.

El programa, creado por el predecesor de Trump, Barack Obama, ampara temporalmente de la deportación a estos jóvenes.

La información sobre las conversaciones fue suministrada por asistentes y grupos abocados al tema de ambos bandos a condición de no ser identificados ya que se trató de diálogos en privado.

Se contempló la posibilidad de otorgar una extensión de tres años a los receptores de DACA a cambio de dinero para tres años del muro, o de cinco y cinco. Algunos dice que el gobierno fue más allá todavía y pidió a los demócratas más dinero para agentes fronterizos y para más camas en los centros de detención de inmigrantes. También habría plantado que se facilitase la deportación de pandilleros.

Una propuesta más simple todavía --una extensión del DACA a cambio de dinero para el muro-- tropezó con la oposición de sectores de ambos bandos y con divisiones internas.

Muchos republicanos se oponen terminantemente a proteger a cualquier inmigrante que esté en el país ilegalmente, incluidos los que fueron traídos de niños, y el jefe del bloque republicano de la cámara baja Paul Ryan se muestra reticente a someter a votación una propuesta que es resistida por la mayoría de sus correligionarios.

Algunos republicanos, no obstante, querían un acuerdo, diciendo que los inmigrantes ayudan a la economía y que expulsar a cientos de miles de ellos que viven aquí desde niños podría ser un problema grave en las elecciones de mitad de término de noviembre.

“Dejamos pasar una gran oportunidad de hacer algo sustancial en relación con la inmigración”, se lamentó el senador republicano Lindsey Graham. “Creo que a la Casa Blanca se le fue la mano” con sus pretensiones.
Algunos demócratas consideran que darle estabilidad a inmigrantes que viven preocupados por una posible deportación bien vale hacer concesiones. Pero a muchos les parece inaceptable que para ello se los fuerce a ayudar a construir el muro.