El dolor de haber perdido a su hijo amado aún no había terminado para María.
Tres días después la tumba estaba vacía... ¡El Hijo de Dios había resucitado!
Algunos se negaron a creer el milagro divino y menos en el fiel cumplimiento de las profecías.
Al atardecer, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz sea con todos vosotros”.
Anuncian el milagro
Enorme alegría causó la aparición del Jesús entre su pueblo.
Han pasado más de 2,000 años desde aquel memorable acontecimiento y así como en aquella ocasión, centenares de católicos se reunieron en la capital, Honduras y el mundo entero para revivir el anuncio de la Resurrección de Jesucristo.
En Tegucigalpa y Comayagüela, el anuncio de la buena nueva nunca pasa por alto con la realización de las tradicionales “Carreritas de San Juan”.
A este acontecimiento de fe asistieron centenares de jóvenes, adultos, ancianos y hasta niños, acompañados por bandas musicales y la presencia de prelados de la Iglesia Católica.
Pese al frío de la mañana, los feligreses salieron a las 5:30 AM de sus viviendas para sumarse a la procesión más cercana.
Y es que se trata de una procesión que simboliza el acto sacramental cuando las tres Marías van a la tumba de Jesús a dejar incienso y se encuentran al ángel Gabriel que les comparte la noticia de que el Señor ha resucitado al tercer día de su crucifixión.
Es así que las imágenes de las Marías, cargadas en hombros por servidores de la Iglesia, recorrieron la avenida Cervantes del centro histórico hasta encontrarse con al apóstol Juan, con quien comparten la noticia de la resurrección de Jesucristo.
El desarrollo de la procesión del encuentro con el Resucitado puso un eventual final a las caminatas realizadas durante de la Semana Santa.
Tanto en la procesión de la iglesia El Calvario de Comayagüela como en la de la Catedral en el centro la feligresía celebró, lloró y oró a Dios por una oportunidad de resucitar con Cristo.
En el santuario de Suyapa y en las 64 parroquias de la capital, el continuo repique de campanas invitó a la feligresía a celebrar la eucaristía en honor del Salvador del Mundo.
Oportunidad de renacer
Para los líderes de la Iglesia Católica, el milagro de la Resurrección de Jesús no significa más que una oportunidad para renacer en el amor, la solidaridad, la justicia y la paz.
En ese sentido, el canciller de la arquidiócesis de Tegucigalpa, Carlo Magno Núñez, consideró que este acto de fe no tiene sentido si los creyentes no resucitan en una nueva vida, con un espíritu y el deseo de ser mejores hombres y mujeres cada día.
“Es importante renacer a una vida nueva de verdadera resurrección. Resucitar significa retomar una vida diferente”, reiteró.
El líder religioso recordó a los que dirigen los destinos de la capital y del país que “todo resucitado se reconoce por integrarse a una vida y la toma de nuevas y mejores decisiones”.
Recomendó que es necesario retomar una vida nueva apegada a sentimientos de verdad, de justicia, paz, y solidaridad.
A juicio de Gabriela Mejía, integrante de la parroquia Maximiliano Kolbe, los creyentes no deben continuar crucificando al Nazareno con el pecado como estilo de vida.
Mejía instó a la feligresía a asumir un comportamiento de sencillez, humildad y a hacer cumplir el mandato “Amaos unos a los otros como Cristo os amó”.
Orgullo capitalino
Al llamado de renacer con Cristo para ser cada día mejores hombres y mujeres para integrar la sociedad se sumó también el alcalde municipal, Ricardo Álvarez.
Consideró que el renacer de Tegucigalpa y Comayagüela pasa por el comportamiento de los más de 1.5 millones de capitalinos que la habitan.
“Es necesario que los ciudadanos saquemos el orgullo de ser capitalinos, para que aprendamos a cuidar la ciudad”, señaló.
Álvarez condenó que la basura que no se deposita en su lugar sea el detonante de grandes tragedias luego de una tormenta o una llovizna.
“La Resurrección tiene que iniciar en nosotros mismos para que adoptemos una nueva cultura y amor por nuestra ciudad y por nuestro país”, insistió.
El edil abogó para que a través de un nuevo pacto con el Hijo de Dios en la capital haya paz, seguridad y empleo para poder salir de la pobreza y la miseria que oprime al municipio.
El criterio del alcalde fue compartido por el fraile Isidoro Mejía, párroco de la iglesia San Maximiliano Kolbe de la colonia San Francisco.
El religioso destacó que una de las primeras preocupaciones que hay en el país es la falta de una cultura de paz y respeto por la vida.
Indicó que hay condiciones básicas de vida como el aseo de la ciudad. Al no hacerse se vuelve un problema cultural que hay que cambiar.
Mejía instó a la población a aprovechar el reciclaje para que la lluvia no represente una amenaza que ponga en riesgo la vida y los bienes de la población.
Dios vive en Honduras
El obispo auxiliar de Tegucigalpa, Juan José Pineda, manifestó este Domingo de Resurección que aunque muchos hondureños siguen siendo crucificados, Honduras quiere vivir con Dios.
“Dios vive en Honduras, Honduras quiere vivir con Dios”, expresó Pineda, quien ofició las ceremonias tradicionales de la iglesia Católica durante la Semana Santa en lugar del Cardenal Óscar Andrés Rodríguez, incapacitado debido a una operación para corregir un esguince que sufrió en el cónclave que eligió al Papa Francisco I.
Luego, señaló que 'este no es un anuncio de Pascua, es una constatación triste, pero verdadera, en Honduras hay muchos hermanos que viven en estado permanente de Viernes Santo, pero ahí afuera hay un país que sabe de Dios y que conoce de Jesucristo”, dijo en la homilía de Resurrección.
Enseguida se llevó a cabo la celebración de las Carreritas de San Juan, lo que el obispo Pineda recordó no sólo como un acto que la iglesia quiso implementar, sino como una acción verdadera que hizo San Juan al momento que se dio cuenta que Jesús había resucitado entre los muertos, una expresión de fe que nace de las escrituras.
“Las Carreritas de San Juan es una forma de ver gráficamente lo que estamos celebrando, la palabra de Dios que es la que logrará que Honduras sea un país mejor, un país resucitado”, indicó.
Asimismo
detalló que la Iglesia Católica espera que Honduras resucite en la paz y sin violencia.
Expresó que a pesar del estado permanente de ayuno en que viven algunos hondureños, “este pueblo está lleno de solidaridad para sus hermanos y con su ayuda hacen que ese ayuno merme en algunas ocasiones”.
Recordó que en los cuatro evangelios, la Resurrección de Jesús es una expresión de alegría, por lo que pidió a los feligreses anunciar la buena nueva.
El religioso instó a la feligresía emular a San Juan y San Pedro y salir a anunciar el evangelio brindando la mano a los enfermos, a los desamparados, cuidando al prójimo, visitando al que está solo, triste y en la cárcel.