La misión encomendada de brindar calidad en los servicios que requiere la población por parte de las instituciones públicas se quedó sin cumplir una vez más.
Dependencias como la Secretaría de Educación, la Región Metropolitana de Salud y el Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA) no llenaron las expectativas de los capitalinos.
Los proyectos de estas instituciones estuvieron empañados por la carencia de infraestructuras, falta de medicamentos, manifestaciones y proyectos que llevan años en ejecución y su cobertura no se observa donde se necesita.
Cierre de 2012
Para el sistema educativo la capital de Honduras se volvió el epicentro de las manifestaciones y protestas callejeras de los maestros.
La causa de este flagelo que tiene en riesgo el futuro de la niñez capitalina y del país entero se debe a la antigua y repetida historia: incumplimiento de pagos y constantes reclamos por mantener vigente el Estatuto del Docente.
El colmo de la indiferencia de los educadores fue ser obligados a permanecer hasta el 21 de diciembre para cumplir con los 200 días de clases.
Pese a ser una orden, la medida sin precedentes se cumplió a medias, según la Dirección Departamental de Francisco Morazán.
En el sistema sanitario, la crisis en 2012 no pudo ser peor. Centros de salud cerrados por los empleados y declarados insalubres debido a las pésimas condiciones de infraestructura y suciedad en que trabajan y reciben atención médica 1.2 millones de capitalinos.
Fieles testigos de esta precariedad fueron el cesamo Sagrada Familia, de la colonia Alemania; Doctor Manuel Larios, del barrio El Manchén, y el Odilón Renderos, ubicado en el barrio Villa Adela, los que permanecieron cerrados en varias ocasiones.
Para cerrar con broche de oro, los empleados de la Región Metropolitana de Salud tuvieron que salir a las calles en exigencia de pago de aguinaldos y salarios atrasados.
La rapidez para la ejecución de proyectos y la agilidad para resolver los grandes problemas del sistema de alcantarillado y agua potable no fueron características del SANAA.
Tal es así, que proyectos que tienen años de permanecer en cartera están a años luz para que lleguen a ejecutarse.
La urgente construcción de la represa Guacerique II,
el trasvase y la rehabilitación del sistema de alcantarillado sanitario se quedaron un año más en papeles y en extensas discusiones.
El avance más reciente que hay en la construcción de un nuevo embalse para la capital fue la presentación de un informe de factibilidad del proyecto y el anuncio de las autoridades del SANAA de comenzar a buscar los fondos en enero próximo.
Por su parte, el mencionado trasvase, un sistema de tuberías con el que se traspasará el excedente de agua de la represa Los Laureles a La Concepción, ha caído en la telaraña de las suspicacias y las licitaciones.
El avance de esta obra se ve representado en licitaciones fracasadas y en la apertura de nuevas bases para iniciarlo.
Hasta la fecha se desconocen las empresas que han presentado ofertas, pese al anuncio de que serían adjudicadas en los últimos días de noviembre.
Análisis de Educación
La llegada del ministro Marlon Escoto a la Secretaría de Educación, si no ha dado los resultados esperados, por lo menos su función ha sido calificada por los críticos como novedosa.
La incursión del funcionario ha pasado por la remoción de autoridades de las Direcciones Departamentales, entre ellas; la de Francisco Morazán.
La titular de esta dependencia, Glenda Rivera, manifestó que la culminación del año escolar fue aceptable, pero que no como se hubiera querido.
En su opinión, el mayor logro que se ha dado este año ha sido “tratar de aplicar la ley”, ya que considera que eso es lo que falta para poner a funcionar el sistema educativo público en Honduras.
La funcionaria lamentó que apenas 60 de los 800 centros educativos del departamento hayan finalizado los 200 días de clases
en los terminos que manda la ley.
Asimismo, cuestionó la continuidad de las manifestaciones, no por Educación, porque no paga salarios, sino por Finanzas, que es el ente responsable de acreditar los pagos.
Rivera es del criterio que los maestros deberían de tener una actitud de cambio no por las sanciones que se les comenzó a aplicar en este año, sino por el compromiso de formar a la niñez que representa el futuro de Honduras.
Ante este panorama desalentador, argumentó que los retos por mejorar siguen en pie y que ese desafío inicia velando porque el período escolar de 2013 inicie el 1 de febrero.
Aciertos y desaciertos
Las autoridades de Salud reconocieron ciertos logros que se ha tenido el sistema y que a su juicio son significativos para la sociedad.
La viceministra de salud, Yolanda Batres, catalogó como principal logro, el traspaso de la administración del hospital Escuela a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).
En casos epidemiológicos, la galena destacó la reducción a un 50 por ciento, los casos de dengue clásico y a cero las muertes por hemorrágico.
Asimismo, destacó la labor conjunta que se realizó con la población en los barrios y colonias para la prevención de la temible enfermedad que en el 2010 llenó de luto a cientos de familias.
Empero sostuvo, que las diez enfermedades que más padece la población no se han logrado reducir.
Los típicos casos como la diarrea, neumonía, gripes y muerte en los primeros siete días de vida de recién nacidos siguen afectando a los capitalinos.
En la red primaria de Salud informó que se han descentralizado varios sistemas para integrar un modelo como en el que funciona en el municipio de Colinas, Santa Bárbara.
La funcionaria reconoció que hay grandes retos para el próximo año en mejorar la estructura organizativa hospitalaria, así como también el área de atención a los pacientes.
Para lograr esta meta se tiene programado brindar capacitaciones al personal.
Sin respuesta
Por su parte el gerente del SANAA, Danilo Alvarado, no se atrevió a brindarle una explicación a la población de los proyectos atrasados que hay en la institución que dirige.
La sección Metro, de EL HERALDO, intentó en innumerables ocasiones contactar al funcionario, pero no se logró que atendiera la petición de una entrevista.
Hay que mencionar que los empleados del SANAA tuvieron que salir a protestar en demanda del pago de aguinaldos y salarios atrasados, mismos que fueron cancelados con un préstamo de la banca privada por 30 millones de lempiras.
Según la versión de los empleados, en 52 años de vigencia, nunca habían enfrentado una crisis financiera que les obligara a manifestarse.