Cuando Josué fabrica sus aparatos su padre se satisface en observarlo y ayudarle a detener las piezas cuando lo requiere. Hace un año hizo un inmovilizador de muñeca para el mismo después de sufrir también una fractura.
Para ambos ahora no existen las barreras, aseguran que caminar juntos nuevamente y mirar hacia el horizonte es el mejor regalo que Dios les pudo dar.