Tegucigalpa, Honduras.- El Congreso Nacional otorgó el título oficial de Ciudad a San Esteban, Olancho, con lo que este histórico municipio pasa a consolidarse como el quinto centro urbano principal del departamento.
La decisión marca un nuevo capítulo para una localidad fundada en 1808 por indígenas Pech (o Payas) y el fraile guatemalteco José Antonio y Goicoechea, originalmente bajo el nombre de San Esteban de Agalta. En 1836 recibió la categoría de municipio, convirtiéndose en cabecera de distrito y punto de enlace territorial en la región oriental del país.
Ahora, casi dos siglos después, el reconocimiento legislativo llega en un contexto de crecimiento económico impulsado por la ganadería y la producción lechera.
En el hemiciclo, tras conocer la decisión legislativa, el alcalde Miguel Méndez señaló que el nombramiento no debe entenderse como un logro de la corporación municipal, sino como un reconocimiento al trabajo cotidiano de los habitantes. “Es un reconocimiento para el esfuerzo de generaciones, hombres, mujeres, jóvenes y niños que día con día se han levantado muy temprano para sacar adelante a sus familias y soñar con un municipio más próspero”, expresó el edil.
Méndez sostuvo que la declaratoria de ciudad representa un impulso para continuar gestionando mejores oportunidades para la población y fortalecer los servicios públicos.
Primeros proyectos como ciudad
Ubicada en el fértil valle de Agalta, San Esteban se ha convertido en uno de los principales polos agropecuarios de Olancho. Según estimaciones de la alcaldía, el municipio produce más de 50 mil litros de leche diarios y alrededor de 30 mil cabezas de ganado al año.
“Esa producción viene a colaborar con la seguridad alimentaria del país y mucha de esa carne llega a la capital y a diferentes partes de Honduras”, afirmó Méndez.
La actividad ganadera y lechera ha sido clave en la transformación económica de la zona y en la generación de empleo para cientos de familias.
Entre las prioridades que la municipalidad buscará impulsar tras la elevación a ciudad se encuentra la creación de una estación de bomberos, así como la ampliación de proyectos de electrificación rural.
El alcalde indicó que aún existen comunidades alejadas que continúan esperando acceso a energía eléctrica, aunque aseguró que se ha avanzado de manera significativa en los últimos años.
El histórico Acuerdo de Paz que cambió a San Esteban
Aunque hoy se presenta como una ciudad productiva, la historia pasada de San Esteban estuvo marcada por un prolongado período de violencia.
A finales del siglo XX, el municipio enfrentó décadas de tensiones y enfrentamientos armados entre familias locales, en un conflicto alimentado por venganzas personales y disputas ganaderas. La confrontación más conocida involucró a las familias Nájera y Turcios y se prolongó por aproximadamente diez años.
El punto de quiebre llegó con el Acuerdo de Paz de San Esteban, firmado el 2 de junio de 1996. El pacto fue impulsado por la Iglesia Católica bajo la mediación de monseñor Mauro Muldoon, con el apoyo de líderes comunitarios como la profesora Lucila Castellanos y Francisco Tábora.
El acuerdo permitió el desarme de los bandos enfrentados y abrió el camino para recuperar la convivencia, la tranquilidad y el desarrollo productivo de la región. Con el tiempo, aquel proceso de pacificación fue considerado un modelo nacional de reconciliación comunitaria, al demostrar que un municipio marcado por la violencia podía reconstruirse a partir del diálogo y la participación local.
Hoy, tres décadas después de aquel pacto, San Esteban combina esa memoria histórica con una nueva etapa de crecimiento económico y reconocimiento institucional, culminando con su elevación oficial al rango de ciudad por parte del Congreso Nacional.