Islas de la Bahía, Honduras.- Islas de la Bahía figura entre los puntos del Caribe donde se han registrado avistamientos de rayas diablo, especies que se encuentran en peligro crítico y que enfrentan una creciente presión debido a la pesca dirigida e incidental.
Un estudio internacional publicado en la revista científica Endangered Species Research confirmó la presencia de estas especies en 17 países del Atlántico occidental y el Caribe, incluyendo Honduras, Venezuela, Brasil, Uruguay, Colombia y México.
En el caso de Honduras, algunas rayas de la especie Mobula thurstoni fueron observadas frente a Islas de la Bahía. Según los investigadores, la cercanía de aguas profundas a las zonas costeras facilita la presencia de estos animales y sus desplazamientos verticales.
La bióloga marina Gabriela Ochoa, una de las autoras de la investigación, explicó que las rayas diablo se encuentran en constante movimiento y, en ocasiones, pasan por zonas costeras donde pueden ser víctimas de actividades pesqueras.
“Están en constante movimiento y a veces pasan por zonas costeras donde son víctimas de la pesca”, explicó la especialista al referirse a las amenazas que enfrentan estas especies.
Un estudio basado en avistamientos y redes sociales
La investigación reunió información procedente de fotografías de turistas, registros científicos, datos pesqueros y un rastreo realizado en redes sociales y plataformas digitales.
Para recopilar la información, los especialistas realizaron búsquedas de imágenes compartidas por turistas y centros de buceo en diferentes países de la región.
“Nos tocó buscar en redes sociales, en YouTube, en Instagram, en centros de buceo, en todos lados”, relató Ochoa sobre el proceso de recopilación de los registros.
El estudio analizó tres especies de rayas diablo: Mobula tarapacana, Mobula mobular y Mobula thurstoni. En total, los investigadores reunieron 970 avistamientos correspondientes a 1,866 individuos.
La especie con mayor número de registros fue Mobula tarapacana, con 608 avistamientos y 1,378 individuos. Además, el estudio amplió su distribución conocida hacia el norte, hasta Massachusetts, Estados Unidos.
En agosto de 2007, un ejemplar muerto de 3.4 metros apareció frente a Salem, Massachusetts, y en un primer momento fue identificado erróneamente como una mantarraya.
Las rayas diablo son parientes más pequeños y difíciles de observar que las mantarrayas, aunque pueden alcanzar hasta 3.7 metros de envergadura.
Además, son especies pelágicas, lo que significa que viven principalmente en mar abierto, se mantienen en constante movimiento y pueden recorrer grandes distancias.
Más del 21% de los registros estuvo relacionado con la pesca
Uno de los principales hallazgos de la investigación fue que 208 de los 970 registros recopilados, equivalentes a más del 21%, estuvieron relacionados con interacciones con actividades pesqueras.
El estudio advirtió que este resultado refuerza la preocupación por el impacto que tienen la captura dirigida y accidental sobre las poblaciones de rayas diablo en el Atlántico occidental y el Caribe.
La situación resultó especialmente preocupante para la especie Mobula thurstoni. Aunque solo se recopilaron 99 avistamientos correspondientes a 167 individuos, el 62.6% de los registros de esta especie en la región estuvo relacionado con capturas pesqueras.
Algunos ejemplares de M. thurstoni fueron observados frente a las Islas de la Bahía, en Honduras, así como en los cayos de Belice y en la isla de Granada.
La investigadora también señaló que, en algunos casos, las rayas son capturadas de manera incidental y posteriormente los pescadores aprovechan su carne.
“Si capturan una raya de manera incidental, la filetean y venden la carne, pero no es algo que hagan de forma sistemática”, explicó Ochoa.
Sin embargo, indicó que muchos de estos animales mueren antes de que las redes sean revisadas por los pescadores.
“Como caen en los trasmallos y estos los colocan por mucho tiempo, ya están muertas cuando los van a recoger”, agregó la especialista.