Tegucigalpa, Honduras
“¡Papito, no aguanto este dolor tan grande!, ¿por qué te mataron si no les debías nada, no les debías nada, nada?”
Esas eran las palabras de dolor, impotencia e indignación de Katherine Lozano, hija de Lorenzo Lozano Lara (49), una de las siete víctimas de la masacre registrada la tarde-noche del sábado en la colonia Las Torres de Comayagüela.
Con su rostro bañado en llanto la joven comentó que su padre se ganaba la vida vendiendo mariscos y en ocasiones trabajaba en los camiones cisterna vendiendo agua en barrios y colonias.
Lorenzo era padre de seis hijos con edades entre los 24 años y nueve meses de vida.
Su cadáver fue velado en la iglesia de Dios Torre Fuerte, en la misma colonia de la tragedia registrada en el interior del bar La Puerta Negra, donde departían la mayoría de las víctimas de la matanza.
Los vecinos de la localidad lo describieron como una buena persona, trabajadora y quien se estaba recuperando del alcoholismo.
Hermanitos
En el hogar de la familia Álvarez Pineda los días ya no serán los mismos, pues ya no se escucharán las sonrisas de Maycol Josué y Héctor David, únicos hijos del matrimonio.
Un pariente de los menores relató que a las 6:00 PM se dirigía a la casa de una hermana junto a los dos pequeños de 13 y 14 años, pero en el trayecto se tuvo que regresar a su casa, por lo que los menores se quedaron a esperarlo frente a una vivienda, a unos 200 metros de su hogar. “Cuando estaba en la casa escuché la balacera, salí corriendo, pero ya estaban así (uno muerto y otro herido)”, relató. Los menores junto a sus padres asistían a la iglesia Filadelfia de la misma colonia.
La muerte de los menores consternó a la comunidad ya que varios vecinos que llegaron al velorio a solidarizarse con sus familiares dijeron que eran “buenos muchachos, iban a la iglesia y no se metían a problemas con nadie”.
Alba Rosales, vecina del lugar, dijo que la masacre mantiene asustados a los lugareños “porque demasiado muerto, nunca habíamos visto esto”. Agregó que los menores eran niños inocentes que no le hacían mal a nadie, dedicados a su casa y estudios.
La mujer pidió a la personas que cometen estos crímenes múltiples que “se toquen el corazón antes de hacer las cosas que hacen, es un dolor que les dejan a las madres. Al gobierno, que aplique la mano dura, que quite tanta delincuencia”.
Las otras víctimas de la masacre fueron llevadas a diferentes sectores de la capital y otras al interior del país.
Medicina Forense informó que los muertos ascienden a siete, quienes respondían a los nombres de Pedro Pastor Andino García (54), José Alonzo Lezama Bentacur (41), Fidencio Mejía y los hermanos Maycol Josué (13) y Héctor David Álvarez Pineda (14), así como ó scar Sánchez Rodas (51) y Lorenzo Lozano Lara (49).
Mientras que en el Hospital Escuela permanecen internos Alicia Nelson, Keydi Alejandra Izaguirre, Josué David Sierra, Jorge Reyes y Erasmo Lozano Lara, todos con heridas de bala. Entre los heridos se encuentran dos menores.
Los lugareños se mostraron atemorizados y los familiares de las víctimas estaban presos de los nervios, por lo que se negaron a brindar foto en vida de sus parientes.
Hechos
Según informes policiales, los hechos se produjeron entre las 5:30 y 6:00 PM, cuando varios sujetos que usaban indumentaria policial, a bordo de una camioneta verde marca Mazda, con placas PCA-9799, y de tres motocicletas llegaron a la mencionada colonia.
Los criminales obligaron a los niños a colocarse contra la pared para registrarlo, pero después les dispararon con fusiles AK-47.
Después de atacar a los menores, los sujetos se dirigieron a la siguiente cuadra, a la cantina La Puerta Negra, donde atacaron a las personas que estaban en el interior y alrededores para luego huir con rumbo desconocido.
En el lugar de los hechos fallecieron cuatro personas, entre ellos uno de los menores, y las otras murieron mientras eran atendidas en el Hospital Escuela Universitario.
“Ellos iban disparando a quien se encontraran en la calle, no había una persona específica a la que iban a matar”, comentó una de las vecinas que pidió el anonimato.
Recompensa
Según las investigaciones realizadas por la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNI), la principal hipótesis de la masacre es la pelea de territorio por la venta de droga entre la pandilla 18 y la MS-13.
En las primeras diligencias se ha logrado identificar a varios sospechosos de la masacre, entre ellos los pandilleros con los alias “El Chuy”, “Bellaco”, “Calavera” y “Lovely”, por cada uno de ellos se ha ofrecido una recompensa de 25,000 lempiras, indica un comunicado de prensa de la DNIC.
El ente investigativo requiere información que conduzca a la captura de los antes mencionados y todos los involucrados en la masacre, por lo que los ciudadanos que tengan información al respecto pueden comunicarse a los numeros telefónicos 911, que es la línea de emergencia de la Policía Nacional, y 9999-3098, donde su información se manejará en condición de secretividad.