“Vuelvo a la escuela porque quiero estudiar, para que cuando mi niña esté grande no vea que su mamá nunca ha estado en la escuela y no ha estudiado, porque ella va a aprender a mí”, cuenta “Elena”, una niña de 15 años que dejó la vida en la calle cuando supo que iba a ser mamá por primera vez.
Ahora se gana la vida de forma decente. “Trabajo en hacer muebles. Hago cómodas de madera y pisos de madera. Soy la segunda mano de un señor de edad”.
Y también se propone metas para su futuro. “Quiero estudiar medicina o si no, enfermería. Para estudiar medicina son bastantes años. Y tiene mucha técnica. Pero lo que yo quiero, tengo que hacerlo posible. Porque si yo no lo hago, nadie lo va a hacer. Tengo que hacerlo yo”, dice “Elena”.
Este cambio en su vida le da más satisfacción que su estilo de vida anterior: “Me siento bien porque lo estoy logrando. Poco a poco lo estoy logrando. Anduve en la calle, fumaba pana, droga, toda droga (piedra, coca, marihuana, todo menos tíner y pegamento, nunca probé eso. Ni droga por vena). Mis amistades me indicaron a eso. Pero ya no. Gracias a Dios. Algunas amistades son buenas y otras son malas”.
Sin embargo, este cambio es difícil de entender para los que la han conocido de siempre, “Ahorita cuando estoy estudiando mucha gente se asusta. Ahorita voy a la iglesia. Bueno, yo trabajo en el día y después me vengo para acá”.
Respaldo
Pero aunque a la mayoría le cuesta aceptar lo que ve, “Elena” encuentra apoyo en alguien que le da trabajo y consejos: “La mayoría de personas que me ven se asustan, pero ya estoy acostumbrada. En mi barrio pensaban que era marera. Cuando andaba drogadicta siempre trabajaba con el señor (que hace muebles y le dio empleo). Él me aconsejaba. Cuando yo iba a la calle me decía que no fuera a la calle, pero hasta ahora sigo sus consejos.”
La vida para esta hondureña ahora es un asunto de alcanzar metas: “Ahorita me estoy poniendo una meta que es que quiero ser enfermera. Si no es enfermería, es medicina”.
Pero perseguir estas metas no viene sin adversidades. Por ejemplo, su familia no entiende que estudie cuando tiene que cuidar a una bebé: “Mi mamá no quiere que estudie, mis hermanas tampoco. ¡Nadie, pues! Porque tengo una niña. Pero yo me meto al rollo que no les voy a hacer caso a ellas. Yo me voy a poner una meta”.
También es cierto que en su familia no han salido de la pobreza, y tampoco del sistema educativo básico: “Tengo nueve hermanas y soy la número nueve. Mi papá nos dejó. A mí me dejó de siete años. Somos cuatro de un solo papá. Los otros son de otro papá”.
“Todos sacaron sexto. Uno solo pasó tercero de ciclo pero de allí no volvió a sacar nada”.
Pero “Elena” ve esto como un reto: “Yo pienso proponerme a estudiar. Porque como nadie lo ha hecho yo lo voy a hacer. Me pongo a la meta de mi hija, no la meta de mi mamá. Porque al tiempo me va a decir ‘¡Mami! ¿Estudiaste? ¿Qué estudiaste?’ Me va a preguntar cómo me fue en la escuela. ¿Y yo qué le voy a responder si nunca estuve en la escuela? Entonces tengo que estudiar para hacer eso. Y también por la niña, que si yo le doy un ejemplo, ella va a estudiar y va a sacar lo mismo que yo”.
La bebé de esta niña parece que fue una bendición para ella, ya que le dio un motivo para dejar la vida en la calle: “Me puse en mi mente que lo iba a dejar, entonces lo logré.
Lo quise dejar por mi hija. Sí. Mi hija me cambió en todo. He cambiado mi forma de ser. Yo antes era histérica. Yo a todo el mundo que miraba… pueden (podían), ser viejitos... me daban ganas de pegarle cuando andaba drogada. Que Dios me perdone por lo que hice, yo le pedí perdón por lo que hice. Pero no es cosa de una persona. Es cosa de un animal. Es muy feo comportarse así”.
Es como se recuerda de cuando vivió en la calle entre los 11 y los 14 años: “Solo era calle, droga, no iba a dormir a mi casa. Mi mamá se preocupaba, se ponía a llorar. Solo por ambición me iba a la calle. Me dejó de parecer divertido por la situación como está. A una amiga la mataron casi enfrente de mí”.
Pero ahora en su vida tiene retos que enfrentar por alguien más: “Ahora mi familia no quiere que estudie por la niña. Pero yo me pongo a pensar en la niña, que cuando esté grande yo tengo que darle un ejemplo a ella. Y, tiempo al tiempo, se van recuperando las cosas.”