El grito al momento de su nacimiento faltó y de inmediato a la mente de su madre vino una extraña inquietud: nada estaba bien con su pequeña hija.
Aunque había sido un parto programado para 38 semanas, un desprendimiento de placenta obligó a que Lidia Reyes fuera sometida a una cesárea de emergencia para salvar la vida de la pequeña Nimra Názar (6).
“Cuando ya la niña iba a nacer la doctora me dijo que todo estaba bien y que me daría cita solo para que la niña naciera, pero en eso ella volvió, empezó a moverme y a monitorearme y vio que la niña no respiraba por dentro”, relató Lidia.
“Yo solo miraba la angustia de ella y de todos los que estaban ahí, en eso le dijo a toda la gente que me tenían que hacer una cesárea de emergencia, me llevaron al quirófano, la niña nació pero ella no lloró ni nada y tuvieron que rehabilitarla”, agregó.
Pese a que en ese momento Lidia pensó que su menor fallecería, Dios le dio una oportunidad de vida a Nimra, pero con un turbio camino por delante.
“Desde ese momento ella estuvo entubada, con aire artificial, el doctor llegó y me dijo: ‘No se preocupe, ella está bien’. Me dijo que tuvieron que entubarla y llevarla a cuidados intensivos”, recordó con voz quebrantada.
Al pasar 11 días en cuidados intensivos, los médicos realizaron una resonancia magnética. En base a los resultados de este estudio, los galenos dijeron a Lidia y a su esposo, Delmer Názar, que Nimra solo sufriría un retraso motor.
Sin embargo, el real diagnóstico era más terrible: la pequeña tenía una parálisis cerebral infantil.
“Al pasar el tiempo fuimos viendo que la niña tenía problemas que no son normales, ella no se daba vuelta, no controlaba su cabeza, la llevamos al pediatra a que la revisara, la revisó y a los seis meses él la remitió a Teletón”, recordó.
“él me dijo de que tenían que rehabilitarla, lo más duro de eso es que a ella no le gustaba comer, yo tenía que alimentarla a pura jeringa, no le gustaba comer nada, podía estar dos días sin comer y comía y luego vomitaba, eso me angustiaba enormemente”, expresó.
Para controlar este problema intestinal, la pequeña tuvo que recibir largos tratamientos que aunque no curaban del todo el malestar, controlaban su afección.
Las esperanzas de ambos padres disminuían al ver el delicado estado de salud de su retoño, pero llegar a Teletón les devolvió confianza de ver recuperada a Nimra.
“Ahí empezamos con terapia física, luego con estimulación temprana, ella empezó a caminar un poquito, la metieron también en terapias de lenguaje, después a terapia ocupacional y poco a poco fuimos viendo el cambio”, manifestó.
Hoy en día la pequeña Nimra ya tienen seis años y se ha integrado a la escuela para desarrollarse como una niña normal que día a día lucha por superar sus afecciones.
“Ella todavía necesita trabajar en su equilibrio, ella todavía no tiene fuerza en su mano derecha, necesita trabajarla más, tienen un poco de dificultades en la escritura, pero su problema es más motor, no de su cabeza, ella está súper bien, es una niña bien inteligente”, explicó Lidia.
“Yo como mamá y también su papá tenemos esperanza de que ella salga bien y en el futuro se llegue a desenvolver como cualquier persona, yo tengo la fe primeramente Dios y segundo todas las cosas que Dios ha puesto a nuestro alrededor”, expresó.
La recuperación de Nimra es otro de los milagros que según su madre realiza cada día Teletón, con la ayuda de Dios.
“Para nosotros Teletón ha sido una gran bendición, cuando yo hablo de Teletón me provoca llorar porque estoy tan agradecida porque la Teletón ayuda a miles de niños, adultos y yo sé que todas estas terapias son caras, pero gracias a Dios existe Teletón”, aseguró.
“Gracias al aporte de todos los hondureños, la Teletón puede hacer miles y miles de milagros a miles de personas, puede dar miles de oportunidades a muchos niños y adultos que no tienen los recursos porque tener un niño especial es caro”, indicó.
Nimra es parte de los cinco niños testimonio que son el ejemplo de las obras de amor que realiza en cada familia hondureña Fundación Teletón.
Sin embargo, estos milagros no pueden ser logrados sin la ayuda de todos los hondureños, es por esta razón que este 13 y 14 de diciembre los catrachos podrán dar muestra de la solidaridad de Honduras.