“No doy órdenes, tampoco impongo mi criterio. Soy flexible y aunque no parezca, soy un hombre de diálogo, que cree en el consenso”.
Así se autodefine el presidente del Congreso Nacional, Mauricio Oliva Herrera, médico cirujano que está dispuesto a extirpar cualquier tumor que afecte la convivencia entre la multiplicidad de fuerzas políticas del actual órgano legislativo.
En una franca y relajada entrevista, el hombre fuerte del Congreso Nacional confiesa a EL HERALDO que sería hipócrita negar que tiene aspiraciones presidenciales, pues al fin y al cabo, afirma, “es la aspiración de todo político”.
No obstante, advierte que, de momento, sus tres prioridades son contribuir a la gobernabilidad del país, a que el Partido Nacional haga un buen gobierno y al bienestar y prosperidad del pueblo hondureño.
Oliva nos recibió en su oficina, finamente vestido con un traje gris y una corbata color marrón.
Se sentó y aunque afirmó tener tiempo limitado, reconoció que la oportunidad de conversar con EL HERALDO era inmejorable.
De inmediato captamos a un hombre de discurso sencillo y rectilíneo. De hecho, contestó sin ambages, sin medias tintas y, como él mismo lo dice: con todas las cartas boca arriba.
¿Qué impresión tiene de estos 40 días al frente de este poder del Estado? Creo que hemos ido construyendo poco a poco los canales de diálogo que deben existir en las distintas fuerzas políticas del Congreso. Tengo que reconocer que esta legislatura se inició con un poco de aprehensión, producto de no haber platicado lo suficiente antes de la integración de la directiva del Congreso, siempre se viene con algún tipo de prejuicio que, poco a poco, entre personas adultas y políticos comprometidos, se han ido disipando.
¿Se siente presionado dirigiendo un Congreso atípico? Es una conformación inédita y como todos han podido constatar hemos dado el espacio de participación de todas las fuerzas políticas, lógicamente que hay puntos en los que no estamos de acuerdo pero, para el caso, hay temas en los que hay un amplio consenso y eso se refleja en las votaciones.
Es normal que cuando se incorporan nuevas fuerzas políticas siempre haya algunas situaciones de duda y de recelo, buscando en la decisión tal vez trasfondos que no existen, pero a medida que vayamos caminando juntos en este quehacer legislativo, vamos a ser capaces de construir consensos importantes donde prime el interés de la patria.
¿Cómo surge la candidatura suya a la presidencia del Congreso? Surge en primera instancia de un diálogo a lo interno de nuestra bancada que entendió que no era conveniente crear fisuras dentro de la bancada. Siendo que no teníamos la mayoría simple dentro del Congreso era más que necesario tener un bloque coherente con el ideario del partido. Una vez consolidada la unidad entramos en franca plática con el Partido Liberal para que nos permitiera tener como fundamento la gobernabilidad del Congreso.
¿Qué negociaron los liberales? Quiero reconocer que el Partido Liberal de Honduras actuó de una manera muy madura y patriótica y que, sin compromisos de ningún tipo, nos apoyó para que el Congreso pudiera tener gobernabilidad y también coincidir en mantener un diálogo permanente con todas las bancadas que nos permitan construir plataformas en el Congreso para que pudiéramos compartir sobre temas ingentes como la seguridad, la compensación social, la generación de empleo y otros temas. Eso contribuyó en el mes y días que tenemos de estar al frente de este Congreso a que hayamos podido ir progresando en ir construyendo una agenda juntos.
¿Se considera un político de línea dura dentro del Partido Nacional? Yo creo que soy un hombre que cree en el diálogo, que cree en el consenso, tal vez se tiene la percepción de que podemos ser de línea dura o radical porque cuando hay temas agotados y conductas definidas a veces es reiterativo estar hablando de lo mismo y... yo no le ordeno a nadie, simplemente pongo a votación los temas cuando los extremos están definidos, pero tenemos la suficiente madurez y flexibilidad y capacidad de discernimiento para entender que es necesario ceder en algunos aspectos para poder sacar un producto mejor elaborado y de mejor resultado para el pueblo hondureño en el Congreso Nacional.
¿Esperaba usted liderar con políticos radicales, necios y a veces malcriados? Mire, lo que veo en el Congreso es que hay gente muy joven, que por primera vez viene al Congreso, que al inicio percibía en ellos cierta radicalización, pero creo que poco a poco han ido entendiendo que aquí podemos pensar diferente, pero hay que construir el consenso, porque al final de cuentas es una correlación de fuerzas y no hay una buena percepción del pueblo hondureño de aquellos diputados que se oponen por oponerse a todo. Creo que muchos de ellos se han percatado de su conducta y los veo abocados a un diálogo más constructivo.
¿Qué piensa de la bancada de Libre? Pienso que hay muchos deseos de aprender. Siento que hay problemas de cohesión interna, unos tienen más tendencia a la confrontación que al diálogo, quiero pensar que es por novatada, que es por la gran desconfianza que tienen de la clase política, pero creo que van a superar esa situación aunque sigamos pensando diferente.
¿Qué consejo daría usted a los diputados de Libre y Pac? En el Pac (Partido Anticorrupción), en términos generales, puedo decirle que he observado, en primer lugar, mucha juventud, mucho deseo de aprender, pero más que todo una enorme voluntad de contribución. Es normal cuando se desconocen los procedimientos, cuando se tiene de afuera la percepción de que los políticos decimos una cosa y hacemos otra, que actúen con mucha cautela en sus decisiones y eso es bueno porque le da equilibrio a la Cámara, le da más espacios de diálogo. Siempre he dicho que aunque no esté de acuerdo con otra persona, la otra persona debe tener la percepción de que uno es leal, que juega con las cartas boca arriba y que se puede confiar en la palabra de una persona.
¿Cuáles son sus tres anhelos al frente del CN? El primero que podamos tener un Congreso que produzca leyes que vengan a contribuir a estabilizar el país en materia de seguridad; se ha hecho mucho en este aspecto, pero sobre todo la función contralora del Congreso que permita verificar que realmente las leyes sean aplicadas en forma correcta. Lo otro es que haya la mayor participación política de todas las fuerzas representadas en el Congreso de manera respetuosa, y que en la medida que podamos construir decisiones que reflejen un enorme respaldo para la población sea una realidad y que, al término de cuatro años, podamos rendirle cuentas al pueblo hondureño de que, a pesar del pensamiento diferente, se tuvo la suficiente madurez para hacer lo mejor para Honduras.
¿Cómo son sus relaciones con el presidente Juan Orlando Hernández? Juan Orlando Hernández es, en primer lugar, un amigo particular de muchos años; yo siempre vislumbré en él a un hombre brillante que ha logrado los objetivos más altos como ser Presidente de la República. No puedo negar que eso me da un sesgo de la manera cómo yo lo pueda percibir como persona. Mis relaciones son excelentes, tenemos buena comunicación, no solo con él, sino que con el Presidente de la Corte Suprema de Justicia.
Paradójico que se preocupen por narcotraficantes
Estoy muy contento con el inicio de su gestión (la de JOH) creo que va a ser muy exitosa; él es una persona muy exigente con sus colaboradores y consigo mismo. Desde este Congreso vamos a hacer el mejor de nuestros esfuerzos para que su gestión tenga éxito.
Deme su opinión sobre temas sensitivos como la ley de derribo de aviones y el bloqueo telefónico en las prisiones. Sobre la Ley de Espacios Aéreos lo veo como una manifestación de soberanía del pueblo hondureño.
Todo mundo está de acuerdo en que cada país es soberano. Yo le hacía la pregunta a un funcionario de la Embajada de Estados Unidos, que me dijera cómo hacían ellos si un avión les violaba su espacio aéreo, como lo hace Brasil, Venezuela y México, ¿por qué Honduras no lo puede hacer?, y sobre todo cuando se trata de un avión cargado con droga que genera muerte, violencia y delincuencia organizada. Yo encuentro paradójico que se preocupen por la vida de una o dos personas que traen narcóticos al país y no se preocupen por la vida de miles de hondureños.
El bloqueo telefónico en las prisiones es una medida muy importante que tendrá un gran impacto en la reducción de delitos como la extorsión, el secuestro, el sicariato y otros como la corrupción.
En lo mediático, ¿qué anuncios importantes puede darle al pueblo hondureño? En lo mediático, viene una nueva ley de lavado de activos, una ley que crea una superintendencia de sociedades mercantiles, una ley para el pago de recompensa para los informadores de la Policía y otra gran cantidad de proyectos de decretos presentados por los diputados, que esperamos vendrán a enriquecer la legislación hondureña.
¿Usted garantiza que la elección del comisionado de los Derechos Humanos será transparente, que no hay “gallo tapado”? Hemos procurado que este proceso sea transparente. Se ha integrado una comisión multipartidaria en la que el Partido Nacional está en minoría, a efecto que gane una calificación de los aspirantes. He sido muy claro en el sentido que espero que los miembros de esta comisión se mantengan lo más alejados posible del sectarismo, la politización, para no contaminar el proceso. Les he pedido que hagan las audiencias de una manera objetiva, que la misión fundamental sea calificar al mejor, no descalificar a nadie ni hacer escarnio de distinguidos ciudadanos que han tenido el valor de presentarse a un cargo de estos de relevancia nacional.
Una pregunta obligada, ¿tiene Mauricio Oliva aspiraciones presidenciales? Es una pregunta que yo le digo a mis amigos que es perder-perder y le voy a decir por qué: porque si contesto afirmativamente van a creer que es mentira y si la contesto negativamente van a decir que es muy prematuro, entonces lo que si sé es que como ciudadano tengo derecho a aspirar, sé que tengo una misión ahorita que es muy difícil, con un Congreso inédito y no estaría en la posición de arriesgar la gobernabilidad por una motivación personal. Habrá tiempo para eso, creo que sentar un precedente en decir que no sería reafirmar teorías con la que no estoy de acuerdo que a cualquier hondureño se le niegue esa máxima aspiración, no porque yo la tenga sino porque posiblemente un sucesor mío la tenga.
En lo particular, ¿lo marea el poder? Bueno, hasta el momento no. Sigo teniendo la misma humildad y ojalá siga conservando amigos como usted para que me recuerden siempre que hay que tener los pies bien puestos sobre la tierra.
El pueblo de la zona sur ha cifrado grandes esperanzas en su persona, ¿qué mensaje tiene para esta gente? Ha llegado la hora del sur, comparto esta frase con el presidente Juan Orlando Hernández. Choluteca fue el primer departamento que visitó después de ser electo, porque fue el departamento que le dio buenos resultados y fue a agradecerlo.
Estamos dando los primeros pasos para convertir a la zona sur en un importante polo de desarrollo, no solo de Honduras sino de Centroamérica. En los próximos meses se estará reconstruyendo la carretera del sur, se remodelará el Estadio Fausto Flores Lagos, se están impulsando programas ambiciosos de Vida Mejor, se han construido en apenas un mes 15 casas y se espera en un año construir 300 para familias pobres de Choluteca, también se apoya desde el Congreso la generación de energía amigable con el ambiente y se está impulsando la primera Zona Especial de Desarrollo Económico y Social.
¿Usted maneja una partida confidencial? No. Lo que hay es una asignación presupuestaria para el funcionamiento de las bancadas, es decir, para darles personal, mobiliario, para dotarles de tecnología y pare de contar; no tenemos gaveta para estarle dando a los diputados. Aquí desapareció el Fondo de Desarrollo Departamental por el cual los diputados gestionaban recursos.